Ecuador estrecha el cerco regional contra el crimen organizado transnacional

La captura en Colombia de Ronald Javier Macías Villamar, alias Javi, presunto cabecilla de la organización terrorista Los Choneros, mostró el alcance operativo de la cooperación entre Ecuador y sus socios regionales frente al crimen organizado transnacional. El intercambio de inteligencia que permitió localizarlo en Bogotá forma parte de una serie de mecanismos bilaterales y regionales con los que Ecuador busca cerrar espacios a organizaciones que operan a través de las fronteras.

Inteligencia compartida

El 16 de junio, autoridades de Colombia y Ecuador capturaron en Bogotá a alias Javi, hermano de José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, líder de Los Choneros, extraditado a los Estados Unidos en Julio de 2026. El operativo culminó una investigación de casi año y medio que localizó al fugitivo oculto bajo una identidad falsa, reportó el diario español El País.

Según el mismo medio, alias Javi impulsó la expansión de Los Choneros vinculada con el narcotráfico, la extorsión y los homicidios. La estructura figura entre las principales organizaciones criminales transnacionales que operan desde Ecuador y representa uno de los mayores desafíos para las autoridades por el alcance regional de sus delitos.

“Este caso demuestra la importancia de la colaboración internacional. El intercambio de información con Colombia resulta fundamental para identificar y localizar a los principales líderes del crimen organizado”, dijo a Diálogo Javier Oliva Posadas, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Autoridades de Colombia y Ecuador participaron en el operativo que culminó con la captura en Bogotá de Ronald Javier Macías Villamar, alias Javi, presunto cabecilla de Los Choneros, el 16 de junio de 2026. (Foto: Migración Colombia/X)

Cooperación regional

La expansión de organizaciones como Los Choneros llevó a Ecuador a reforzar la cooperación internacional para impedir que sus cabecillas sigan operando desde el extranjero. El Compromiso Regional de Santiago contra la Delincuencia Organizada Transnacional, suscrito en mayo por Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, reconoce que estas estructuras aprovechan las fronteras, las redes logísticas, los sistemas financieros y las tecnologías para ampliar sus operaciones, señaló la Cancillería ecuatoriana.

Además de facilitar la cooperación entre los países, el acuerdo contempla un grupo técnico que coordine acciones entre los Estados y fortalezca la cooperación en inteligencia financiera y tributaria, control migratorio y fronterizo, trazabilidad y prevención de la corrupción. La finalidad es dificultar que las organizaciones oculten a sus integrantes, trasladen recursos o reconstruyan sus redes en otros países.

El esfuerzo alcanzó también el ámbito andino. Como presidente pro tempore de la Comunidad Andina, Ecuador encabezó en julio una reunión del Grupo de Alto Nivel sobre Lucha contra la Delincuencia Organizada Transnacional, en la que Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú abordaron la coordinación regional frente a organizaciones cada vez más flexibles y diversificadas.

La cooperación también se trasladó a operaciones multinacionales. Entre el 15 y el 31 de julio, Ecuador participó junto con Bolivia, Brasil, Colombia y Perú en la Operación Escudo Verde 2026, una acción coordinada contra los delitos ambientales y las economías ilícitas asociadas en la Amazonía. El operativo movilizó a más de 3600 agentes de los cinco países y contempló más de 1000 acciones sobre el terreno contra actividades como la minería y la tala ilegales, el tráfico de fauna y el contrabando de combustible.

Ecuador también participa en la Coalición contra los Cárteles de las Américas, una iniciativa regional lanzada en marzo para fortalecer la cooperación contra las organizaciones criminales transnacionales.

Para Oliva Posadas, esa cooperación debe consolidarse como una política de Estado. “La cooperación en materia de seguridad no debería depender de afinidades entre gobiernos. Es un asunto de Estado. Las condiciones actuales han favorecido una mayor capacidad de coordinación y colaboración entre los países andinos”, afirmó.

Alianza con los Estados Unidos

En marzo, Ecuador y los Estados Unidos anunciaron operaciones militares coordinadas contra organizaciones terroristas designadas, como parte de los esfuerzos para aumentar la presión sobre las redes que operan en territorio ecuatoriano reportó la agencia de noticias AP.

“Felicitamos a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas de Ecuador por su compromiso inquebrantable con esta lucha, demostrando valentía y determinación a través de acciones continuas contra los narcoterroristas en su país”, dijo el General del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE. UU. Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur (SOUTHCOM).

La relación con los Estados Unidos se consolidó como otro eje de la estrategia ecuatoriana. En abril, el Ministerio del Interior y el Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) del Departamento de Seguridad Nacional de los EE. UU. firmaron un convenio para fortalecer el intercambio de información, la asistencia técnica y el entrenamiento de la Policía Nacional en investigaciones sobre delitos transnacionales, reportó el diario ecuatoriano El Universo.

Esa colaboración robusteció las capacidades operativas del país, sostuvo Oliva Posadas. “La cooperación en materia de inteligencia contra el crimen organizado, particularmente el narcotráfico, se ha vuelto más ágil. La coordinación entre las agencias civiles de inteligencia y seguridad de los Estados Unidos y las instituciones ecuatorianas resulta un elemento estratégico”, señaló.

La cooperación se amplió el 22 de junio con la Carta de Implementación de Frontera Segura, suscrita por representantes de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) de los EE. UU. y autoridades ecuatorianas. La iniciativa contempla análisis de riesgo, intercambio de información y alertas operativas para fortalecer las inspecciones y patrullajes coordinados frente al crimen transnacional, el narcotráfico y otras amenazas fronterizas, informó el Ministerio de Defensa de Ecuador.

Presión sostenida

Aunque la captura de alias Javi representa un avance, sostener la presión sobre estas estructuras exigirá fortalecer los controles internos y preservar la cooperación regional, advirtió Oliva Posadas. “El primer reto es fortalecer el control terrestre de la frontera con Colombia. También es necesario reforzar los controles migratorios en los aeropuertos para impedir el ingreso de delincuentes de alta peligrosidad”, precisó el especialista, quien extendió esas exigencias al sistema penitenciario y al mantenimiento —e incluso el fortalecimiento— de los mecanismos de cooperación del entorno geográfico ecuatoriano con los países sudamericanos.

La captura de alias Javi, las operaciones multinacionales y los nuevos mecanismos de coordinación regional muestran cómo el intercambio de inteligencia y la cooperación entre países pueden traducirse en acciones concretas frente a organizaciones que aprovechan las fronteras para desplazar a sus integrantes, recursos y actividad ilícitas.

Los instrumentos impulsados en 2026 ampliaron los canales de cooperación de Ecuador con sus vecinos y con los Estados Unidos en áreas que van desde la localización de cabecillas y el intercambio de inteligencia hasta el control fronterizo y las operaciones coordinadas. Para Oliva Posadas, mantener esos mecanismos como una política de Estado permitirá sostener la coordinación frente a organizaciones criminales cuyas actividades trascienden las fronteras nacionales.

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