Perú y el FBI fortalecen equipo especializado contra redes criminales transnacionales

Perú y los Estados Unidos fortalecen su cooperación contra el crimen organizado transnacional mediante un equipo especializado de la Policía Nacional del Perú (PNP) que trabaja con el Buró Federal de Investigaciones (FBI) para identificar y desarticular redes criminales que operan más allá de las fronteras.

El Equipo Especial Sensitivo contra el Crimen Organizado Transnacional (EESCCOT) combina personal previamente evaluado, acceso controlado a información sensible y cooperación internacional para investigar estructuras que se desplazan entre países, mueven recursos ilícitos y utilizan distintos territorios para evadir a las autoridades.

Un equipo especializado para investigaciones transnacionales

El Ministerio del Interior aprobó en mayo de 2026 el memorando de cooperación entre la PNP y el FBI, que ambas instituciones firmaron el 5 de junio. El acuerdo formalizó el EESCCOT dentro del Grupo Especial Contra el Crimen Organizado, de la División de Inteligencia de Investigación Criminal de la PNP, con el objetivo de fortalecer la cooperación bilateral en investigaciones complejas.

El memorando contempla el intercambio de información sobre asuntos de interés mutuo y sobre el modus operandi de las organizaciones criminales transnacionales, además de proyectos técnicos, capacitación, desarrollo de capacidades e intercambio de conocimientos especializados en inteligencia criminal e investigaciones conjuntas.

La cooperación abarca investigaciones sobre homicidios y otros crímenes violentos, tráfico ilícito de drogas, extorsión, delitos con armas de fuego, secuestro, lavado de activos, corrupción y otros delitos vinculados al crimen organizado transnacional, así como la localización de personas con órdenes de captura.

El FBI aporta equipamiento y personal de enlace para apoyar el funcionamiento del equipo, mientras mecanismos de selección, evaluación y autorización determinan qué efectivos policiales pueden acceder a información y áreas de trabajo sensibles.

Jorge Serrano, consultor peruano en riesgos políticos y seguridad global, y experto en inteligencia y defensa nacional, señaló a Diálogo que el mecanismo amplía la capacidad para perseguir organizaciones cuyos dirigentes y estructuras se desplazan entre distintos países.

“El FBI va a permitir perseguir a los cabecillas de estas organizaciones criminales que se desplazan entre los países de la región andina y de Latinoamérica. También permitirá establecer mecanismos de cooperación con las policías de los países vecinos dedicadas a combatir el crimen organizado”.

Selección y permanencia para proteger las investigaciones

Uno de los elementos centrales del mecanismo es la selección del personal. Los efectivos propuestos para integrar el equipo deben superar verificaciones de antecedentes y procesos de evaluación antes de acceder a investigaciones sensibles. El memorando establece además una permanencia mínima de 36 meses para sus integrantes, una medida orientada a preservar la continuidad de investigaciones que pueden extenderse durante largos períodos.

Serrano destacó la importancia de contar con personal especializado y sometido a controles rigurosos. “Quieren construir acá un estamento altamente especializado, pero también evaluado de manera muy estricta para que no se infiltren componentes que tengan un nexo con el crimen organizado o el narcotráfico”.

El especialista vinculó esas medidas con la creciente complejidad de las conexiones criminales. “La Policía Nacional del Perú se ha visto rebasada por las conexiones que han establecido las diversas organizaciones criminales dentro del Perú y entre ellas mismas”.

Para Serrano, el valor operativo del equipo también reside en su capacidad para conectar investigaciones nacionales con información generada fuera del país. “A nivel operativo, la asociación del FBI con las fuerzas del orden […] va a ser materializada con este grupo especializado”.

La cooperación pasa de la estructura a las operaciones

Las primeras operaciones en las que participó el EESCCOT mostraron cómo ese modelo puede utilizarse frente a organizaciones que cruzan jurisdicciones nacionales.

El 27 de agosto de 2026, información intercambiada entre el EESCCOT, la Policía Nacional de Colombia y la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA) permitió localizar y capturar en Bogotá a Luis Saúl Pérez Nieto, alias Nairobi, señalado por las autoridades como uno de los cabecillas del Tren de Aragua. La operación combinó coordinación internacional y técnicas especiales de investigación.

Dos días después, el EESCCOT participó en Lima en la captura de Ibelmery Adon Colina Maldonado, alias R15, requerido por la justicia chilena por presuntos delitos de secuestro extorsivo y receptación. Según el Ministerio del Interior, la investigación combinó el trabajo del equipo peruano con apoyo del FBI y de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales Antisecuestros de Chile.

Las operaciones ilustran una de las dificultades centrales que enfrentan las fuerzas de seguridad de la región: las organizaciones criminales pueden distribuir dirigentes, recursos, comunicaciones y actividades ilícitas entre varios países, mientras que las investigaciones permanecen sujetas a jurisdicciones nacionales.

El mecanismo bilateral entre la PNP y el FBI se desarrolla, además, en un contexto de mayor coordinación regional contra esas estructuras. Perú participó en agosto en el segundo foro de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas, celebrado en Panamá, junto con representantes de otros 18 países del hemisferio. La Coalición busca fortalecer la cooperación regional frente a los cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales.

Tecnología y formación para investigaciones complejas

El fortalecimiento del EESCCOT coincide con un esfuerzo más amplio del Perú por ampliar sus capacidades de investigación criminal mediante distintos mecanismos de cooperación internacional.

Entre esas herramientas se encuentra Visual Perú, un software donado por la Unión Europea que el Ministerio del Interior comenzó a implementar gradualmente en las direcciones especializadas de investigación criminal de la PNP. La plataforma permite estructurar información, realizar análisis de vínculos e identificar relaciones, niveles de influencia y conexiones entre personas y organizaciones. También permite trabajar con información financiera, registros telefónicos y datos de ubicación relevantes para investigaciones complejas.

En paralelo, el Programa Internacional de Asistencia para la Capacitación en Investigación Criminal (ICITAP), del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, desarrolló durante 2026 cursos dirigidos a investigadores, fiscales y jueces peruanos sobre técnicas investigativas avanzadas, cooperación interinstitucional e internacional, recopilación y análisis de inteligencia, investigación de criptomonedas e informática forense.

Las actividades formaron parte de un programa de investigaciones antiterroristas y actores híbridos, pero incluyeron metodologías aplicables también a investigaciones sobre redes complejas. En mayo, por ejemplo, 26 investigadores, fiscales y jueces de la PNP, el Ministerio Público y el Poder Judicial participaron en un curso sobre informática forense, manejo de evidencia digital y análisis de dispositivos móviles.

Brechas que requieren coordinación estatal

El fortalecimiento de estas capacidades responde también a vulnerabilidades identificadas por las propias instituciones peruanas.

En junio, la Comisión Especial Multipartidaria encargada de definir objetivos y lineamientos en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado transnacional aprobó un informe que identificó limitaciones estructurales, operativas, tecnológicas y normativas en las capacidades estatales de prevención, inteligencia e investigación criminal.

El informe señaló vulnerabilidades en el control fronterizo, la inteligencia criminal y los mecanismos de inteligencia financiera, y recomendó fortalecer la coordinación entre la PNP, el Ministerio Público, el Poder Judicial, la Unidad de Inteligencia Financiera, Migraciones y las Fuerzas Armadas. También planteó modernizar los sistemas de vigilancia y control, mejorar el acceso a información financiera y reforzar la capacitación especializada.

Para Serrano, esa coordinación es fundamental porque detener a los dirigentes de una organización no necesariamente elimina la estructura que los sostiene.

“Puede uno incluso abatir a cabecillas, pero el ataque a un cabecilla no significa que vas a destruir toda la estructura criminal. Lo que va a ocurrir es que otro va a ocupar el puesto y así se van adaptando a la falta del líder”, dijo.

El acuerdo, agregó, integra una transformación mayor: “Perú está entrando a un nuevo paradigma en el combate al crimen organizado en todas sus presentaciones y acciones, con los cambios y acuerdos que está haciendo el Gobierno”.

La combinación de investigadores previamente evaluados, continuidad del personal, análisis de vínculos, capacidades forenses e intercambio de información ofrece a las autoridades herramientas para ir más allá de la captura individual y reconstruir las estructuras financieras, logísticas y operativas que permiten a las organizaciones criminales mantenerse activas.

Las operaciones realizadas con autoridades de Colombia y Chile muestran, además, que esa capacidad depende cada vez más de conectar investigaciones entre países. Frente a redes que aprovechan las fronteras para dispersar sus integrantes y operaciones, mecanismos como el EESCCOT ofrecen una vía para traducir el intercambio de información y la cooperación internacional en investigaciones coordinadas y acciones concretas contra estructuras criminales transnacionales.

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