La implacable expansión del Tren de Aragua (TdA) más allá de las fronteras venezolanas ha encendido graves alarmas de seguridad sobre la estabilidad regional en varios países, incluido en Perú. Esta organización criminal, que se originó como una banda carcelaria venezolana, ha establecido sofisticadas redes transnacionales dedicadas a la trata de personas, el lavado de activos y la extorsión en territorio peruano.
En repuesta, las autoridades han desplegado estrategias integradas que combinan operaciones de inteligencia, unidades policiales especializadas y reformas legales, todo ello reforzado por una creciente cooperación internacional, para frenar el avance de la organización terrorista y minimizar su impacto en la región.
El Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo, de la Universidad Andrés Bello de Chile, advierte que el TdA constituye “una amenaza regional por su capacidad para establecer estructuras paralelas de control” sustentadas en actividades ilícitas y redes transnacionales.
Designación regional
La escalada de violencia y el alcance del TdA han obligado a varios gobiernos del hemisferio a aplicar clasificaciones legales estrictas. La respuesta internacional se consolidó cuando el Departamento de Estado de los Estados Unidos designó al TdA como Organización Terrorista Extranjera (FTO) a finales de febrero de 2025. Tras esta medida crucial, otras naciones intensificaron sus acciones legales. Debido a su brutalidad y alcance transnacional, el Congreso de Perú aprobó a principios de 2025 una moción que declaró al TdA como organización terrorista transnacional, proporcionando sólidas herramientas legales para su enjuiciamiento.
Del mismo modo, Argentina, Ecuador y Trinidad y Tobago, entre otros países, clasificaron al grupo como organización terrorista, lo que permite emprender acciones legales agresivas contra sus miembros.
Alcance transnacional
El TdA ha logrado establecer células especializadas, rutas de tráfico y sólidas redes criminales en varios países, convirtiéndose en un poderoso sindicato transnacional. Los expertos en seguridad de toda la región destacan que el TdA es muy adaptable y opera a través de una red de facciones que aprovechan el idioma común para expandir las economías ilícitas y obtener el control territorial en todo el hemisferio.
Daniel Pontón, decano de la Escuela de Seguridad y Defensa de la Universidad de Posgrado del Estado IAEN en Ecuador, explicó a Diálogo que “las olas migratorias venezolanas han coincidido con la aparición de grupos criminales en países como Ecuador, Colombia y Perú, así como en Chile, Argentina y Brasil, afectando la seguridad interna”. Pontón agrega que el TdA no es un bloque homogéneo, sino una red de facciones que se adaptan al contexto urbano y migratorio, aprovechando la vulnerabilidad socioeconómica y los lazos comunitarios para expandirse.
Consolidación en Perú
Según InSight Crime, el TdA estableció presencia en Perú desde 2016, aunque su irrupción prioritaria se produjo en 2018 con la detención de Edison Agustín Barrera, alias Catire, quien intentaba instalar la célula de los Malditos del Tren de Aragua en Lima.
El diario español El País identifica cuatro factores clave en la expansión del TdA: la migración masiva venezolana facilitó el desplazamiento de miembros de alto rango; el margen otorgado por el régimen venezolano a bandas criminales desde 2011 permitió el fortalecimiento de sus redes; la fuga de criminales buscados de Venezuela incrementó la violencia en los países de acogida; y la debilidad de estructuras criminales organizadas en países como Perú y Chile permitió al TdA desplazar a actores locales y asumir el control de economías ilícitas
El TdA intentó inicialmente negociar cuotas o porcentajes con bandas locales, pero recurrió rápidamente a la violencia cuando no obtuvo colaboración. Se sabe que utilizan la infiltración para recabar información antes de atacar a sus rivales, y que aprovechan los actos violentos grabados en video para consolidar su reputación.
En Perú, el TdA opera principalmente a través de suborganizaciones establecidas, entre las que se encuentran facciones importantes conocidas como Los Gallegos, los Hijos de Dios y Dinastía Alayón. Pontón destaca que “estas conexiones facilitan servicios logísticos, transporte de drogas y la expansión de mercados en Perú, Ecuador, Brasil y otros países del sur del continente”.
Para lavar dinero y ocultar sus ganancias, el TdA utiliza cuentas bancarias, testaferros y transferencias rápidas que luego convierten en criptomonedas como Bitcoin, antes de enviar los fondos a Venezuela y otros destinos, según reporta Perú 21.
Respuesta del Estado peruano
El Estado peruano ha articulado una respuesta integral, que incluye operativos policiales especializados, reformas legales y cooperación internacional. El Ministerio del Interior ha movilizado unidades de élite, como la Dirección General de Inteligencia, el Grupo Especial contra el Crimen Organizado y la Subunidad de Acciones Tácticas en los operativos recientes.
En abril de 2024, el gobierno declaró al TdA como el “enemigo número uno” y, como respuesta, creó una unidad de élite con 300 agentes con la misión específica de desmantelar la organización, formados por el Departamento de Seguridad de los Estados Unidos, según la agencia EFE. Esto condujo a importantes éxitos en la aplicación de la ley, incluida una operación conjunta en febrero de 2025, entre la Policía Nacional del Perú y la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de Inmigración y Aduanas de la Embajada de los EE. UU., que permitió la captura de 20 miembros del TdA y el rescate de 84 víctimas, incluidas menores de edad, en distritos de Lima como San Martín de Porres y Puente Piedra.
A raíz de ello, en julio de 2025, la Policía Nacional del Perú continuó ejerciendo una intensa presión sobre las redes locales del TdA, logrando capturar a varios extorsionadores vinculados al grupo en Lima. Los esfuerzos concertados continuaron hasta septiembre de 2025, cuando el Ministerio Público y la Policía peruanos llevaron a cabo una importante redada para desmantelar las organizaciones criminales conocidas como Los Occidentales, un grupo afiliado al TdA acusado de extorsionar a trabajadores del transporte y de asesinar al menos a cinco conductores de transporte público. La operación dio como resultado la detención de 24 miembros.
En el plano diplomático, Perú impulsa activamente el intercambio de inteligencia financiera, datos biométricos y asistencia técnica en foros como la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), agrega Perú 21.
Retos para la inteligencia regional
Para Daniel Pontón, “las principales limitaciones para enfrentar al TdA se concentran en el intercambio de inteligencia”. Destaca que Venezuela es el mayor obstáculo, dada la falta de colaboración en el flujo de información, coordinación judicial y extradición de buscados.
Pontón destaca que la respuesta más efectiva depende de la capacidad de los países sudamericanos para integrar sistemas de inteligencia y sostener mecanismos de cooperación, incluso en contextos de inestabilidad política.
El riesgo de una expansión sostenida
Al evaluar el impacto futuro del TdA, Pontón advierte que “el narcotráfico sigue siendo el motor central de la economía criminal.
El peligro, advierte, reside en el potencial “efecto globo”, por el cual la presión sobre los países andinos traslade las operaciones y rutas del TdA más hacia el sur.
“Sin acciones coordinadas, el grupo podría ampliar su presencia, diversificar economías ilícitas y fortalecer sus mecanismos de lavado en varios países de la región”, concluye Pontón, dejando en claro que “la amenaza del Tren de Aragua es regional y requiere una respuesta igualmente articulada y decidida”.