Operación Ultramar: República Dominicana y EE. UU. impactan al narcotráfico en el Caribe Central

Del 15 al 28 de agosto de 2026, la República Dominicana y los Estados Unidos combinaron inteligencia, vigilancia, aeronaves de patrulla marítima, buques de superficie y capacidades de interdicción de países socios durante la Operación Ultramar, un esfuerzo coordinado contra el narcotráfico en el Caribe Central.

Autoridades dominicanas interceptaron una embarcación rápida de 32 pies que transportaba 1399 kg de cocaína al sur de la isla, el 19 de agosto de 2026. (Foto: Cortesía)

La operación demostró cómo la República Dominicana y los Estados Unidos, con el apoyo de socios regionales e internacionales, pueden ejercer una presión sistémica y sostenida sobre las organizaciones criminales transnacionales (OCT) que dependen de las rutas marítimas para transportar, a través del Caribe, drogas ilícitas desde Sudamérica hacia los mercados de consumo. Colombia y los Países Bajos aportaron capacidades adicionales de vigilancia marítima, ampliando el esfuerzo multinacional en el Caribe Central. Mediante la detección de embarcaciones sospechosas, el seguimiento de sus movimientos, el rápido intercambio de información y el despliegue de interceptores, las fuerzas participantes redujeron la capacidad de los narcotraficantes para desplazarse sin ser detectados en el dominio marítimo.

La Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF-Sur) coordinó el esfuerzo mediante la fusión de inteligencia, el intercambio de información, la planificación, la detección y el monitoreo, así como el apoyo operacional a través de su Misión Especial desde un Buque de los EE. UU. (SSM). La SSM proporciona una plataforma en alta mar para los equipos de países socios y sus lanchas interceptoras de alta velocidad, ampliando su capacidad para realizar operaciones de interdicción marítima.

La operación reunió aeronaves estadounidenses de patrulla marítima, apoyo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los EE. UU., la Guardia Costera de los EE. UU., la Fuerza Aeroespacial Colombiana, aeronaves neerlandesas de patrulla marítima y fuerzas de seguridad dominicanas. Las autoridades dominicanas —incluidas la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), la Armada de República Dominicana, la Fuerza Aérea de República Dominicana, el Ministerio Público y organismos de inteligencia del Estado— emplearon sus autoridades y capacidades nacionales para perseguir y abordar embarcaciones sospechosas de narcotráfico, incautar contrabando y detener a presuntos narcotraficantes.

La Operación Ultramar produjo dos importantes interdicciones el 19 y 20 de agosto, que permitieron retirar de las rutas marítimas del narcotráfico 4687 kilogramos de cocaína y más de 22,5 kg de marihuana. Ocho presuntos narcotraficantes fueron detenidos.

El 19 de agosto, aeronaves estadounidenses de patrulla marítima detectaron una embarcación rápida sospechosa a más de 100 millas náuticas al sur de la República Dominicana. La JIATF-Sur coordinó el flujo de información y alertó a los medios disponibles en función de la ubicación, velocidad y probable destino de la embarcación. Equipos dominicanos de interdicción se desplegaron desde la SSM, mientras otros interceptores dominicanos zarparon desde la República Dominicana. Los uniformados finalmente interceptaron y abordaron la embarcación rápida, incautaron el contrabando y detuvieron a tres presuntos narcotraficantes.

Agentes de la DNCD muestran la cocaína incautada junto a tres presuntos narcotraficantes durante la interdicción del 19 de agosto de 2026. (Foto: Cortesía)

La interdicción resultó en la incautación de 1399 kg de cocaína y más de 22,5 kg de marihuana. Las autoridades dominicanas informaron que se trataba de una embarcación tipo Eduardoño, de 32 pies y sin matrícula, equipada con dos motores fuera de borda de 250 caballos de fuerza, un tipo de lancha rápida utilizado frecuentemente por narcotraficantes para transportar cargamentos ilícitos a largas distancias.

Las autoridades también incautaron equipos de comunicación, recipientes de combustible, lonas, alimentos, agua y otros materiales relevantes para la investigación.

El 20 de agosto, aeronaves estadounidenses de patrulla marítima detectaron otra embarcación rápida sospechosa a más de 150 millas náuticas al suroeste de Puerto Rico. Aeronaves de patrulla marítima de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y de la República Dominicana despegaron para apoyar el seguimiento, mientras se notificó a la Guardia Costera de los EE. UU., quien se convirtió en la primera unidad de superficie en interceptar la embarcación sospechosa de contrabando. La respuesta combinada resultó en la detención de cinco presuntos narcotraficantes y la incautación de 3288 kg de cocaína.

Tras el traslado de los cinco detenidos y de los narcóticos incautados, las autoridades determinaron que la embarcación utilizada para el contrabando no estaba en condiciones de navegar y representaba un grave riesgo para la navegación comercial. De acuerdo con los procedimientos operacionales estándar y los protocolos ambientales, la embarcación fue hundida de manera segura para eliminar el peligro marítimo.

Estos hechos ilustran la ventaja operacional que se genera cuando varios países aportan capacidades complementarias. Las aeronaves de patrulla marítima proporcionaron la vigilancia aérea necesaria para localizar y seguir embarcaciones rápidas en una amplia zona de operaciones. La JIATF-Sur fusionó y compartió información en tiempo real, lo que ayudó a dirigir las unidades de superficie hacia las embarcaciones sospechosas. La SSM amplió el alcance de los equipos dominicanos de interdicción, mientras que las autoridades dominicanas aportaron el liderazgo operacional y las facultades legales necesarias para completar las interdicciones.

Una embarcación rápida vacía aguarda su disposición final en el mar después que personal de la Guardia Costera de los EE. UU. retirara a cinco presuntos narcotraficantes e incautara cocaína a bordo. (Foto: JIATF-S)

“[Este] golpe contundente a las redes del crimen organizado transnacional es resultado de la sincronización de información en tiempo real y del blindaje de los corredores marítimos del Caribe”, señaló la DNCD tras la operación. “Consolida al país como un socio operativo eficiente y estratégico en la lucha contra el narcotráfico y los delitos conexos”.

El impacto de las interdicciones va más allá de la cantidad de narcóticos incautados. Las interdicciones exitosas obligan a las OCT a reemplazar drogas, embarcaciones, combustible, equipos de comunicación, personal y rutas, aumentando los costos y la incertidumbre de las operaciones de narcotráfico marítimo y afectando los recursos que sostienen actividades criminales más amplias.

La Operación Ultramar apoya los objetivos de la Campaña MARTILLO, una iniciativa multinacional coordinada por la JIATF-Sur para interrumpir las redes de tráfico ilícito en toda la región. La campaña combina detección marítima y aérea, intercambio de inteligencia, capacidades de países socios y operaciones coordinadas de interdicción, para atacar no solo cargamentos individuales de droga sino también las redes más amplias que hacen posible el tráfico.

La operación también reforzó el papel de la República Dominicana como socio regional en la lucha contra el narcotráfico. Las fuerzas dominicanas combinaron sus propios interceptores, capacidades operacionales y autoridades nacionales con inteligencia, vigilancia aérea y apoyo desde buques aportados por socios internacionales. Esa interoperabilidad amplía la capacidad de los países socios para llevar a cabo operaciones de interdicción y detención, tanto independientes como combinadas, contra las redes de las OCT.

La Operación Ultramar demostró el valor de una cooperación multinacional sostenida contra el narcotráfico marítimo. Al combinar el liderazgo operacional dominicano, la coordinación y las capacidades estadounidenses y el apoyo de las fuerzas colombianas y neerlandesas, la operación reunió a socios de toda la región y de fuera de ella en torno a un desafío de seguridad común. Mediante una conciencia situacional compartida y acciones coordinadas, los países participantes retiraron varias toneladas de drogas ilícitas de las rutas de tráfico del Caribe, al tiempo que aumentaron los costos y riesgos operacionales para las redes criminales que intentan transportarlas.

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