Con el respaldo del Departamento de Estado de los Estados Unidos, a principios de 2026 el Gobierno de Perú está llevando a cabo una iniciativa histórica por USD 1500 millones para modernizar y reubicar la Base Naval del Callao. Este proyecto, coordinado a través del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS), representa un hito en la cooperación bilateral, deseñado para dotar a la Marina de Guerra de Perú de instalaciones de primera categoría y catalizar el crecimiento económico regional.
“Esta venta contribuirá a los objetivos de política exterior de los Estados Unidos, al ayudar a mejorar la seguridad de un socio importante que es una fuerza para la estabilidad política, la paz y el progreso económico en América del Sur”, afirmó en un comunicado la Agencia de Cooperación en Seguridad de Defensa (DSCA) de los EE. UU.
La DSCA afirmó que la iniciativa mejorará la infraestructura portuaria del Perú, para dar cabida a operaciones y requisitos navales y logísticos actuales y futuros. “Esta venta también proporcionará una plataforma más segura y eficiente para las operaciones navales, al reducir las interacciones entre civiles y militares en las instalaciones existentes. Perú no tendrá dificultades para integrar estos artículos y servicios en sus Fuerzas Armadas”, completó la DSCA.
Al seguir el riguroso proceso del FMS, ambos países garantizan los más altos niveles de transparencia y respeto al Estado de derecho, creando un marco estandarizado para el proyecto plurianual.
“Este proyecto es muy importante porque permitirá que la Marina cuente con una infraestructura moderna y actualizada en capacidad y tecnología para la nueva flota de Perú”, declaró el experto en seguridad y exministro de Defensa de Perú, Jorge Moscoso, a Canal N Televisión, según informó EFE.
Un horizonte estratégico bicentenario
Mientras los Estados Unidos y Perú están celebrando este año el bicentenario de sus relaciones diplomáticas, la asociación ha entrado en una era de transformación. Este hito está marcado por la decisión del Gobierno estadounidense, en enero de 2026, de designar oficialmente a Perú como Aliado Principal No Miembro de la OTAN (MNNA). Esto subraya el alto nivel de confianza mutua y otorga a las Fuerzas Armadas de Perú acceso privilegiado a tecnología avanzada de defensa, investigación, desarrollo, y entrenamiento especializado de los EE. UU.
La modernización del Callao es una piedra angular de esta nueva condición, ya que garantiza que, si bien el proyecto aprovecha la ingeniería de vanguardia de los EE. UU., la nueva base naval seguirá estando bajo control soberano peruano al 100 por ciento.
El papel de los Estados Unidos es estrictamente de apoyo, proporcionando supervisión técnica a través de hasta 20 funcionarios gubernamentales o contratistas que trabajarán junto a sus homólogos peruanos durante un máximo de 10 años.
“Esta presencia se enmarca en los acuerdos de cooperación en seguridad que ambos países mantienen desde hace décadas”, informó Infobae, haciendo hincapié en la profundidad de la asociación.
Un catalizador estratégico para el Pacífico Sur
Los beneficios de la modernización van mucho más allá de la defensa. Al trasladar la base a una instalación especializada en la desembocadura del río Rímac, Perú liberará 80 hectáreas de terrenos marítimos de primera calidad para ampliar el puerto comercial del Callao. Esto permite al país proteger sus intereses marítimos y, al mismo tiempo, impulsar su competitividad comercial a nivel mundial.
El abogado peruano César A. Ipenza declaró a Diálogo que la separación de las actividades militares y comerciales es una jugada maestra estratégica. “Al reubicar las instalaciones militares, se facilita la ampliación del puerto comercial del Callao, permitiendo que este nodo logístico, uno de los más importantes del Pacífico Sur, aumente su capacidad de carga y eficiencia operativa”, afirmó Ipenza. Esto se ve reforzado por la asistencia técnica continua de los Estados Unidos, que garantiza que los centros logísticos de Perú mantengan el Estado de derecho y eviten la explotación por parte de redes criminales transnacionales.
Cooperación de alta tecnología desde el mar hasta el espacio
La asociación se está expandiendo en todos los ámbitos. A principios de 2026, la Policía Nacional de Perú integró con éxito una nueva flota de helicópteros UH-60 Black Hawk, proporcionados a través de la cooperación estadounidense para reemplazar las plataformas obsoletas y duplicar la capacidad operativa en terrenos difíciles.
Además, tras la firma de los Acuerdos Artemis, en mayo de 2024, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) y la Agencia Espacial de Perú (CONIDA) están avanzando en la campaña del cohete sonda del Proyecto Cielo. Si bien los lanzamientos están previstos para 2028 desde la base de Punta Lobos, los talleres técnicos y la preparación conjunta de ingeniería se están llevando a cabo este año, lo que marca el ascenso de Perú como líder regional en ciencia espacial.
El compromiso mutuo con la seguridad se refleja además en operaciones conjuntas como el Proyecto Especial de Control y Reducción de Cultivos de Coca en el Alto Huallaga (CORAH), que en 2025 erradicó más de 36 000 hectáreas de cultivos ilícitos de coca, un logro sin precedentes para la alianza.
Líder de la región
La solidez de esta asociación de larga data quedará plenamente demostrada en el transcurso de este año, cuando Perú sea el anfitrión oficial de UNITAS LXVII (67), un ejercicio multinacional patrocinado por el Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM). UNITAS es el ejercicio marítimo anual más antiguo del mundo y su regreso a aguas peruanas en 2026 coincide perfectamente con las celebraciones del bicentenario de la nación.
Al liderar este prestigioso ejercicio, la Marina de Guerra de Perú refuerza su posición como pilar de la seguridad regional. La modernización de Callao garantizará que el principal centro naval de Perú alcance finalmente el alto nivel de interoperabilidad sofisticada demostrado durante estas maniobras. A medida que avanza el año del bicentenario, el profundo vínculo entre Lima y Washington sigue siendo un motor fundamental para la estabilidad y el progreso en todo el Pacífico Sur.


