La empresa tecnológica china ByteDance, matriz de TikTok, tiene previsto construir su primer centro de datos de Latinoamérica en Brasil, un proyecto que está siendo objeto de un escrutinio cada vez mayor por parte de los expertos en seguridad, preocupados por la creciente influencia de China sobre la infraestructura digital estratégica de la región.
La instalación está prevista en el complejo portuario de Pecém, en la región metropolitana de Fortaleza, capital del estado nororiental de Ceará, y se espera que comience a funcionar en 2027.
El proyecto, cuya inversión total según funcionarios brasileños podría alcanzar los USD 38 000 millones en la próxima década, está llamado a convertirse en una de las mayores iniciativas tecnológicas jamás desarrolladas en la región. Si se completa a la escala prevista, también se situaría entre los centros de datos de un solo cliente más grandes de Brasil.
La iniciativa refleja la creciente ambición de Brasil de atraer inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, la computación en la nube y el almacenamiento de datos a gran escala. Sin embargo, a medida que avanzan los planes de construcción, los expertos en seguridad advierten que el proyecto también plantea cuestiones difíciles sobre la gobernanza de los datos, la infraestructura estratégica y la influencia geopolítica, incluidos los riesgos relacionados con la recopilación de información, el acceso a los datos y cuestiones más amplias de seguridad nacional.
“El otro día, en una cena con amigos empresarios, alguien mencionó el centro de datos de TikTok en Pecém. La reacción general fue de entusiasmo: ‘¡Una inversión de mil millones de dólares en Brasil! ¡Genial para el país!’. Me detuve un momento antes de decir nada”, dijo Thiago Guedes, director ejecutivo de Deserv, una empresa especializada en seguridad de la información y privacidad de datos. “Porque la pregunta que nadie hacía era la más importante: ¿Quién será el propietario final de los datos que pasen por allí?”
El objetivo declarado de la instalación es procesar y almacenar los datos de los usuarios de TikTok en toda Latinoamérica. Sobre el papel, eso se ajusta a las tendencias mundiales hacia el almacenamiento regional de datos. Pero su ubicación ha llamado especialmente la atención de los expertos.
Fortaleza es uno de los mayores centros de desembarque de cables submarinos de América, que sirve de importante puerta de entrada para el tráfico internacional de Internet de Brasil y conecta al país con Norteamérica, Europa y África.
Para los analistas de seguridad, la combinación de un importante centro chino de datos situado cerca de una de las principales puertas de enlace internacionales de Internet de Brasil, plantea cuestiones más amplias sobre la vulnerabilidad estratégica a largo plazo.
“¿Entiendes lo que eso significa en la práctica?”, dijo Guedes. “Estamos colocando una importante empresa tecnológica controlada en última instancia por un país extranjero, en el corazón de la infraestructura digital de Brasil. No es paranoia. Es geopolítica”.
El experto en seguridad señala que TikTok no se limita a recopilar información personal básica. “Procesa datos profundos de comportamiento: con quién interactúas, qué ves, qué ignoras, dónde estás, qué te emociona, qué te irrita. A escala de millones de usuarios, esos datos permiten modelar el comportamiento de toda una sociedad”, afirmó.
Guedes compara estos datos de comportamiento con el petróleo, un recurso estratégico, pero que en la práctica se está regalando.
En los Estados Unidos y Europa, TikTok se ha enfrentado a un escrutinio cada vez mayor en materia de seguridad de datos. La aplicación ha sido prohibida en muchos dispositivos gubernamentales, y los reguladores han presionado a la empresa para que adopte medidas de seguridad diseñadas para limitar el posible acceso de las autoridades chinas a los datos de los usuarios.
Tras el creciente escrutinio de los reguladores y los legisladores, TikTok presentó el Proyecto Texas en los Estados Unidos y el Proyecto Clover en Europa, iniciativas destinadas a separar los datos de los usuarios del posible acceso de su empresa matriz china.
“No estoy diciendo que la inversión en sí sea incorrecta”, dijo Guedes. “Lo que digo es que tenemos que hacer las preguntas adecuadas”. Para él, esas preguntas incluyen: ¿Qué medidas de seguridad exigirá Brasil? ¿Qué auditoría independiente supervisará el manejo de los datos? ¿Existe una estrategia nacional coordinada para proteger la infraestructura digital estratégica?
“Estas preguntas no son obstáculos para la inversión. Son la condición mínima para que la inversión sea legítima. Como empresario con más de una década trabajando en seguridad de la información y protección de datos he aprendido una cosa: la amenaza más cara es la que no ves porque no quieres verla. La tecnología por sí sola no resuelve esto, ni tampoco la regulación. Lo que marca la diferencia es la cultura, la estrategia y el valor de hacer preguntas incómodas antes de que sea demasiado tarde”, añadió el experto.
Aunque se conoce popularmente como el centro de datos de TikTok, el proyecto está siendo desarrollado por Casa dos Ventos, una empresa de energía renovable con sede en Ceará, y la empresa brasileña Omnia, la división de centros de datos del fondo de inversión Pátria.
Se espera que las dos empresas inviertan juntas alrededor de USD 2300 millones en la infraestructura física de las instalaciones, que posteriormente serán alquiladas y equipadas por ByteDance. El proyecto también incluye la construcción de un parque eólico y una red de transmisión de alta tensión para alimentar el complejo.
Los centros de datos tradicionales suelen funcionar con capacidades de potencia de entre 10 y 30 megawatts. Se espera que las instalaciones de Pecém funcionen a una escala mucho mayor.
Los planes prevén dos edificios principales con una capacidad de procesamiento informático de unos 200 megawatts, con una demanda energética total que alcanzará unos 300 MW una vez que se incluyan los sistemas de refrigeración y otras infraestructuras. Ese nivel de consumo es comparable a la demanda eléctrica de una ciudad de tamaño medio.
El proyecto también ha suscitado controversia más allá de las preocupaciones de seguridad. Los líderes de las comunidades indígenas Anacé afirman que parte del complejo se ubicaría en tierras tradicionalmente habitadas por sus pueblos. Los representantes de la comunidad afirman que no se les consultó adecuadamente antes de que el proyecto avanzara.
El jefe Roberto Itaiçaba Anacé dijo que la comunidad se enteró del proyecto solo de forma indirecta. “Prácticamente nos enteramos a través de terceros”, afirmó. “Lo que queremos es regulación, claridad y respeto por los convenios y por la población, especialmente por las comunidades que a menudo no comprenden sus derechos”.
Los grupos ecologistas también han expresado su preocupación por el impacto de los centros de datos a gran escala, en particular por la considerable demanda de electricidad y los grandes volúmenes de agua que suelen necesitar los sistemas de refrigeración.
Los críticos también señalan la licencia ambiental preliminar del proyecto, expedida por la Superintendencia Ambiental del Estado de Ceará, que aceptó un estudio ambiental simplificado que se suele utilizar para proyectos de menor envergadura.
A medida que las empresas tecnológicas chinas amplían su presencia en infraestructuras digitales estratégicas en Latinoamérica, los expertos advierten que la cuestión va mucho más allá de la inversión económica. En la era digital, el control de las infraestructuras de datos se considera cada vez más un pilar del poder nacional, que determina quién tiene en última instancia influencia sobre las redes que sustentan las sociedades modernas.


