En los últimos años, la cooperación entre El Salvador y los Estados Unidos ha evolucionado en una alianza sofisticada y de alta tecnología que se ha convertido en uno de los pilares fundamentales para el fortalecimiento de la seguridad en la región. A través de intercambios técnicos, programas conjuntos y la integración de tecnología de última generación, ambos países han articulado esfuerzos que permiten enfrentar las organizaciones criminales transnacionales (OCT) y robustecer las capacidades institucionales.
Pilar estratégico contra las amenazas transnacionales
La complejidad de las OCT modernas requiere una respuesta que transcienda las fronteras. El doctor Ricardo Sosa, criminólogo y experto en seguridad en El Salvador, destaca que esta alianza es una alienación estratégica natural.
“La cooperación militar entre los países centroamericanos y los Estados Unidos, se consolida como un pilar estratégico indispensable para contener amenazas que superan ampliamente las capacidades aisladas de cualquier Estado”, declaró Sosa a Diálogo. “Las organizaciones criminales operan a escala regional esta naturaleza transnacional obliga a abandonar enfoques puramente nacionales y avanzar hacia estrategias de seguridad regional coordinadas”.
Resultados tangibles: blindaje contra el narcotráfico
Unas de las pruebas más visibles del éxito de esta alianza se encuentra en el mar. En el marco de su Plan de Control Territorial 2025, el Ministerio de Defensa de El Salvador ha declarado que el país está “blindado frente al narcotráfico internacional”.
La Marina de El Salvador, mediante su Fuerza Tridente, se ha convertido en el estándar de oro de la interdicción marítima. En 2025, la Fuerza realizó 16 operaciones de alto riesgo en alta mar que resultaron en la incautación de más de 22 toneladas de droga. Esta unidad, que ha recibido un apoyo fundamenta de los Estados Unidos, es ahora reconocida internacionalmente por su capacidad para interceptar embarcaciones de bajo perfil (LPV) a más de 1150 millas náuticas de sus costas.
El Vicealmirante René Merino, ministro de la Defensa de El Salvador, señaló que 2025 fue el año más eficiente en la historia de la nación. “Hemos logrado sobrepasar la cantidad de droga incautada en el 2024 en casi ocho toneladas”, declaró al diario El Salvador. Añadió que “en total, el año recién finalizado se incautaron 25 toneladas de todo tipo de droga, la mayoría cocaína en altamar”.
Innovación: FLEX 2025
La alianza alcanzó una nueva frontera tecnológica en mayo de 2025 con el evento Fleet Experimentation (FLEX) 2025. Celebrado en la Base de Seguridad Cooperativa (CSL) de Comalapa, fue la primera vez que Las Fuerzas Navales del Comando Sur de los Estados Unidos llevó a cabo sus ejercicios de flota híbrida fuera de los EE. UU.
El objetivo principal de FLEX 2025 era poner en práctica tecnología avanzada específicamente para la lucha contra el narcotráfico transnacional. El ejercicio fue testigo de la perfecta integración de recursos tripulados con sistemas no tripulados de última generación. Mediante el uso de la fusión de datos impulsada por la inteligencia artificial, las fuerzas salvadoreñas y estadounidenses pudieron compartir una imagen operativa común en tiempo real. Esto permitió a la Fuerza Tridente localizar, rastrear e interceptar embarcaciones de contrabando a distancias que antes eran imposibles para las marinas regionales, lo que redujo significativamente la fatiga de la tripulación y aumentó la tasa de éxito de las interceptaciones en alta mar.
Invertir en infraestructura táctica
La asociación se extiende al grupo costero STORM, un brazo de élite de la División Antinarcóticos de la Policía Nacional Civil (PNC). En diciembre pasado, la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado (INL) transfirió equipo táctico esencial a esta unidad. Esto incluyó botes inflables diseñados para persecuciones en aguas poco profundas, motores fuera de borda y vehículos pick-up para garantizar la disponibilidad constante.
La integración de los dispositivos TruNarc también está apoyando las operaciones sobre el terreno, ya que estas herramientas láser portátiles permiten a los oficiales identificar rápidamente sustancias sospechosas, indicó la Embajada de los EE. UU.
“Es claro que los equipos que recientemente transferimos a las unidades especializadas salvadoreñas están siendo usados para garantizar más seguridad para toda la región”, afirmó la Embajada de los EE. UU. a través de X.
Innovación tecnológica e infraestructura para la seguridad
Más allá del equipo de campo, la asociación ha fortalecido la frontera digital a través de componentes que, según Sosa, representan un salto cualitativo en la cooperación. Un pilar central de este progreso fue el Centro de Monitoreo Regional en Comalapa, que opera desde del CSL. En 2025, esta instalación pasó de ser un centro de vigilancia tradicional a convertirse en un centro de inteligencia de alta velocidad, que proporciona las 24 horas del día la información necesaria para alimentar directamente las misiones de interceptación. Al mismo tiempo, la implementación de un software biométrico avanzado ha reforzado el control fronterizo y aduanero. Estas herramientas permiten detectar a terroristas, pandilleros y redes de tráfico de personas antes de su ingreso o salida del país.
Para contrarrestar la evolución tecnológica del crimen organizado, la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (ILEA), con sede en San Salvador sigue siendo una piedra angular de la alianza. En septiembre de 2025, la ILEA concluyó un importante curso sobre interdicción fronteriza internacional dirigido por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los EE. UU. A lo largo del año, el Servicio Secreto de los EE. UU. también impartió capacitación especializada para desarrollar la capacidad para identificar patrones de ciberdelito y fraude financiero, lo que garantiza que los oficiales salvadoreños se mantengan a la vanguardia de la innovación criminal.
Proyección global
En el marco de esta visión regional, a finales de 2025, el Gobierno de los Estados Unidos transfirió dos helicópteros UH-1N Twin Huey a la Fuerza Aérea Salvadoreña para apoyar a su contingente en Haití. Estas aeronaves se dedican específicamente a operaciones de evacuación médica y de víctimas dentro de la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF), lo que demuestra el compromiso de El Salvador con la estabilidad global.
Antes de esto, el compromiso de El Salvador con la seguridad regional también se puso de relieve en agosto, cuando acogió la 19.ª edición del ejercicio Fuerzas Comando, patrocinado por el Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM). Esta competición de élite reunió en El Salvador a equipos de operaciones especiales de 16 países. Al acoger la competición y situarse en los primeros puestos, El Salvador demostró que su fuerza armada es una de las más profesionales y capaces del hemisferio.
Este papel de cooperación internacional se consolidó aún más en junio de 2025, con la inauguración del Centro de Entrenamiento para Operaciones de Paz (CEOPAZ). Construido con una inversión de USD 3 millones en el Comando de Ingeniería de la Fuerza Armada de El Salvador, el centro sirve para preparar a los miembros del servicio salvadoreño para las misiones internacionales de mantenimiento de la paz dirigidas por la ONU, fortaleciendo la capacidad del país para contribuir a los esfuerzos de paz mundial.
A medida que avanza el año 2026, esta cooperación no hace más que intensificarse. La participación de El Salvador en la primera Conferencia de las Américas contra los Cárteles, celebrada a principios de marzo, refleja su papel cada vez más importante en la configuración de estrategias regionales junto con el Comando Sur y las naciones aliadas. A nivel operativo, los esfuerzos marítimos coordinados en curso —dentro de una arquitectura regional de interdicción más amplia— siguen generando importantes incautaciones de drogas en el Pacífico Oriental. Este impulso se pondrá aún más de manifiesto en abril, cuando El Salvador sea sede de CENTAM Guardian, lo que subrayará la expansión de la cooperación hacia operaciones multidominio.
Necesidad estratégica para el futuro
Como concluye Sosa esta cooperación militar duradera entre Centroamérica, El Salvador y los Estados Unidos es un pilar fundamental de la estabilidad regional, ya que garantiza un frente unido y proactivo para salvaguardar las fronteras y las comunidades compartidas.
Subrayó que aprovechar al máximo las capacidades militares en disciplina, tecnología, inteligencia y liderazgo estratégico es esencial para “garantizar operaciones eficaces, preservar la gobernabilidad democrática y avanzar hacia una seguridad regional sostenible”.



