Los cables submarinos de fibra óptica, que transportan más del 95 por ciento de la información digital mundial, son esenciales para la economía. Sin los 1,2 millones de kilómetros de estos 600 cables submarinos en el planeta, que funcionan como superautopistas de datos, no serían posibles las actuales redes 5G, computación en la nube, transmisión de videos, transacciones financieras y comunicaciones científicas y diplomáticas, refiere un informe del laboratorio de ideas Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS).
Sin embargo su control en manos de China plantea grandes riesgos de espionaje, sabotaje y censura, agrega el informe, publicado en agosto. Con la inteligencia artificial en crecimiento acelerado, su importancia solo aumentará de manera exponencial.
Actualmente, la construcción y mantenimiento de estos cables está dominado por cuatro compañías: la estadounidense SubCom; la francesa Alcatel Submarine Networks; la japonesa Nippon Electric Company; y la china HMN Technologies. Amazon, Google, Meta y Microsoft, controlan cerca de la mitad del ancho de banda global, en una estructura que puede ser propiedad individual o en consorcio, detalla CSIS.
A través de su ambiciosa iniciativa de la Ruta de la Sede Digital, lanzada en 2015, China pretende controlar el 60 por ciento del mercado mundial de cables submarinos, afirma el CSIS. En los últimos años, HMN Technologies se ha convertido en uno de los principales constructores de cables submarinos del mundo, construyendo o reparando casi el 25 por ciento de los cables existentes e instalando el 18 por ciento de los que se han tendido en todo el mundo en los últimos cuatro años.
“Esto forma parte de la estrategia global de China para expandir su influencia en diversas áreas”, dijo a Diálogo el 2 de septiembre Víctor Ruiz, fundador del centro de ciberseguridad SILIKN en México. “Las empresas chinas, conforme a su ley nacional de inteligencia, están obligadas a recopilar y reportar con el Gobierno chino información sensible como tecnología, ciencia, asuntos militares y política de cualquier país”.
Incidentes sospechosos
Desde hace años, los gobiernos occidentales expresan inquietudes sobre la seguridad de los cables submarinos. No obstante, el tema gana relevancia debido a “una serie de turbios incidentes”, lo que confirma que estas infraestructuras son vulnerables a la subversión y al sabotaje, indicó el 13 de julio la plataforma argentina Infobae.
En octubre de 2023, por ejemplo, el gasoducto Balticconnector, que viaja desde Estonia bajo el mar Báltico y conecta Finlandia con la red europea de gas, resultó dañado junto con dos cables de telecomunicaciones. Las autoridades regionales sospecharon de la implicación del NewNew Polar Bear, un portacontenedores de propiedad china que se encontraba en la zona. Meses después, China reconoció que el NewNew Polar Bear era el responsable de los daños, pero las autoridades europeas no encuentran suficientes las explicaciones y sospechan de un sabotaje, informó Radio Free Europe/Radio Liberty.
En febrero de 2023, se sospechó que un carguero y un pesquero chinos cortaron los dos cables que conectan a la isla taiwanesa Matsu, interrumpiendo su conectividad durante 50 días, agregó Infobae. “Taiwán depende en gran medida de estos cables para sus comunicaciones internacionales”.
“En caso de guerra”, agrega el Centro para una Nueva Seguridad Americana, un laboratorio de ideas de Washington, “el Ejército Popular de Liberación [de China] trataría de imponer un bloqueo informativo en la isla. El corte de cables sería con toda seguridad un componente de esa campaña”.
A esto se suma el comportamiento de empresas chinas como SB Submarine Systems, controlada por el Estado, que oculta la ubicación de sus barcos mientras repara cables internacionales.
“La falta de transparencia en las reparaciones de cables submarinos de empresas chinas aumenta la desconfianza”, agregó Ruiz. “El hecho de que puedan desactivar sus radares y realizar actividades opacas levanta sospechas sobre la instalación de dispositivos de espionaje, similares a los que se denuncian en teléfonos celulares fabricados en China”.
En la mira
Para el Atlantic Council, la creciente influencia de Pekín en la industria de cables submarinos de Oriente Medio y el norte de África no es accidental, sino estratégica. Al controlar las rutas y la infraestructura de estos cables, China puede moldear el flujo global de información, lo que le otorga una ventaja geoestratégica al influir en el comportamiento digital a nivel mundial, asegura un informe del laboratorio de ideas estadounidense.
Este control potencial se extiende a la posibilidad de instalar puertas traseras en las redes de cables submarinos durante su construcción. Mientras China niega tales prácticas, las declaraciones de sus líderes han dejado claro su interés en integrar tecnología civil con fines militares, abundó Atlantic Council.
El reporte agrega que en 2016 Qin Ann, director del Instituto de Estrategia Ciberespacial de China, aseguró: “Debido a la naturaleza altamente monopolística de los sistemas de tecnología de la información, es poco probable que haya dos sistemas diferentes para uso militar y civil (…). Es particularmente necesario [para China] integrar los recursos militares y civiles a través de un sistema de fusión militar-civil”.
“A pesar de los esfuerzos, proteger los cables submarinos es difícil. Las jurisdicciones marítimas fragmentadas y la falta de acuerdos internacionales complican su defensa. La proximidad de estos cables a países como China y Rusia los convierte en blancos potenciales”, aseguró Ruiz. “Pekín aprovecha las lagunas legales para expandir su red submarina, creando un escenario de seguridad global cada vez más complejo”.
El CSIS advierte de que, aunque la atención se ha centrado principalmente en China, las amenazas rusas a los cables submarinos también son motivo de gran preocupación. Por ejemplo, el buque espía ruso Yantar ha sido observado cerca de rutas de cables submarinos con equipos capaces de cortar o intervenir estos cables, «lo que indica una clara intención de explotar estas vulnerabilidades en un escenario de conflicto potencial», dijo el CSIS.
Respuesta latinoamericana
Desde 2019, Pekín expresó su interés por construir un cable submarino para conectar Sudamérica y China. En enero de 2024, Chile anunció un proyecto con la colaboración de Google, el proyecto Cable Humboldt, un cable submarino de fibra óptica que conectará Sudamérica con la región Asia-Pacífico. con finalización estimada para 2026.
Además de este avance, la región se prepara para la instalación de cuatro nuevos cables que conectarán a Centroamérica y el Caribe con los EE. UU. y México. Entre ellos se encuentran el TAM-1 de Trans-American Fiber; el CSN-1 de Telconet; el GD-LN1 de Gold Data y Liberty Networks; y el Tikal-AMX3 de América Móvil y Telxius, reportó el 22 de mayo DLP News, un sitio de noticias latinoamericanas con sede en México.
Ruiz advierte sin embargo, que en paralelo a estos avances, la inminente inauguración del puerto de Chancay en Perú, desarrollado bajo control chino, “podría impulsar la construcción de un cable submarino que conecte Sudamérica con China, que permitiría a Pekín consolidar su presencia en la región, ampliando su capacidad de monitoreo y vigilancia, otorgándole supervisión geopolítica significativa al ocupar un territorio estratégico”.
Para el CSIS, es fundamental que las naciones amigas trabajen juntas para mejorar los marcos regulatorios internacionales, fortalecer la capacidad de reparación de cables, brindar asistencia técnica a países en desarrollo y establecer un organismo internacional para estandarizar procesos regulatorios, para mejorar la seguridad de las redes de cable y garantizar que esta infraestructura crítica permanezca bajo el control de entidades de confianza.


