Paraguay está intensificando su lucha contra las organizaciones criminales transnacionales (OCT) mediante una estrategia que hace hincapié en la coordinación transfronteriza, la cooperación interinstitucional y las operaciones de seguridad sostenidas en regiones fronterizas clave.
En el centro de este esfuerzo se encuentra la Operación Escudo Guaraní, un despliegue a gran escala y de duración indefinida que moviliza a miles de militares y agentes de seguridad para desarticular redes de narcotráfico, desmantelar la logística criminal y fortalecer la presencia del Estado en zonas vulnerables. Liderado por la Fuerza de Tarea Conjunta de Paraguay (FTC) y el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI), la iniciativa refleja un cambio más amplio hacia operaciones de seguridad integradas y sostenidas, según informó el portal de defensa Zona Militar.
Las autoridades paraguayas han descrito esta operación como una acción conjunta e interinstitucional. Las fuerzas del orden se han dividido en dos regiones estratégicas, Norte y Sur, movilizando personal del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y el Comando Logístico, junto con efectivos de la Policía Nacional, el Ministerio Público y la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD).
El ministro de Defensa Nacional, General del Ejército de Paraguay (R) Óscar González, y el comandante de las Fuerzas Militares, General del Ejército de Paraguay César Augusto Moreno, supervisan directamente el desarrollo de la operación. González destacó los resultados obtenidos hasta ahora: “Estamos ante una campaña que está teniendo consecuencias récord. El trabajo que se planea bien, sale bien; y con Escudo Guaraní lo estamos demostrando”, declaró al diario paraguayo ABC.
Cooperación regional como pilar estratégico
Más allá de su ámbito nacional, la estrategia de seguridad de Paraguay hace hincapié en la cooperación con los países vecinos, reconociendo que las OTC se aprovechan de las fronteras.
La coordinación con Brasil ha sido particularmente significativa. En los últimos años, las fuerzas brasileñas y paraguayas han llevado a cabo operaciones espejo —despliegues simultáneos a ambos lados de la frontera—. En el lado brasileño, la Operación Ágata se ha centrado en las rutas de tráfico y la logística ilícita, mientras que Paraguay ha llevado a cabo operaciones correspondientes como Basalto I y II.
Estos esfuerzos coordinados incluyen con frecuencia la erradicación de plantaciones de marihuana a gran escala a lo largo de la frontera entre Paraguay y Brasil en zonas como Amambay y el vecino estado brasileño de Mato Grosso do Sul.
Permiten una acción conjunta e integrada y se consideran cruciales para contrarrestar las amenazas transfronterizas, al limitar la capacidad de los grupos criminales de evadir la aplicación de la ley moviéndose entre jurisdicciones. En este contexto, la Operación Escudo Guaraní refleja una continuación y expansión de este enfoque cooperativo, combinando un despliegue nacional sostenido con la coordinación transfronteriza.
Paraguay también ha fortalecido la coordinación con Argentina a través de marcos bilaterales y trilaterales en la Triple Frontera, apoyando el intercambio de información, la planificación conjunta y las respuestas a amenazas como el tráfico de drogas, el contrabando de armas y el lavado de dinero.
La coordinación regional se extiende a un perímetro más amplio que incluye a Bolivia, lo que refleja la naturaleza interconectada de las rutas de tráfico en toda Sudamérica. Según Zona Militar, las autoridades paraguayas han subrayado la importancia de mantener la coordinación operativa con las instituciones de seguridad de los países vecinos.
El compromiso de Paraguay con la seguridad regional se reafirmó durante la Conferencia de las Américas contra los Cárteles, celebrada a principios de marzo en la sede del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) en Doral, Florida. En el evento, el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, hizo hincapié en un enfoque colectivo de la seguridad hemisférica, destacando la cooperación con Argentina, Brasil y Estados Unidos. “Ninguna nación puede enfrentar sola las amenazas transnacionales. La coordinación en el intercambio de inteligencia, las operaciones conjuntas y el fortalecimiento institucional ha sido clave para lograr resultados efectivos”, afirmó Ramírez Lezcano.
Un ejemplo de esta colaboración es la aprobación por parte del Senado paraguayo, a principios de marzo, de un Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) con Estados Unidos, diseñado para fortalecer el entrenamiento conjunto y las capacidades operativas.
Fortalecimiento de capacidades y alcance operativo
El apoyo internacional —en particular de los Estados Unidos— ha fortalecido la postura de seguridad de Paraguay a través del entrenamiento, el intercambio de inteligencia y la cooperación operativa sostenida. Esto incluye el suministro de equipo con fines de entrenamiento a principios de 2026, así como la colaboración continua con unidades especializadas y organismos de aplicación de la ley.
Paralelamente, Paraguay ha priorizado la mejora del control y la vigilancia del espacio aéreo. Un caso reciente ilustra estos esfuerzos: a inicios de febrero, las autoridades detectaron una aeronave ilícita volando a baja altitud y activaron los protocolos de coordinación transfronteriza. Aunque la aeronave cruzó hacia Brasil, la operación condujo a la incautación de 450 kilogramos de pasta de cocaína, lo que pone de relieve la importancia del intercambio rápido de información y las respuestas coordinadas.
Al mismo tiempo, las autoridades destacan el impacto tangible de las operaciones en curso. “Hemos llevado a cabo operaciones a gran escala, como la Operación Guaraní, desarticulando redes logísticas de tráfico de drogas, incautando drogas ilícitas, armas y activos, y debilitando a las organizaciones criminales”, dijo Ramírez Lezcano durante la Conferencia contra los Cárteles.
Abordar las amenazas en evolución
En respuesta a los desafíos de seguridad en constante evolución, el Gobierno ha ampliado el papel de las Fuerzas Armadas en apoyo de las operaciones de seguridad interna, incluso en regiones fronterizas y a lo largo de vías navegables estratégicas.
Las autoridades paraguayas continúan enfrentándose a múltiples actores criminales, entre ellos el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), así como a organizaciones transnacionales como el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), con sede en Brasil, que Paraguay designó como organizaciones terroristas y que operan a través de las fronteras.
El consultor argentino en defensa y seguridad José Javier Díaz señaló en una entrevista con Diálogo que Paraguay ha intensificado significativamente su lucha contra las OCT en los últimos años. Según Díaz, esta cooperación interinstitucional sin precedentes fortalece la seguridad interna y aborda directamente las amenazas emergentes.
El especialista concluyó que la implementación de medidas como la Operación Escudo Guaraní representa un cambio significativo en el panorama de seguridad de la región. “Paraguay está demostrando con hechos su férrea determinación de luchar contra el crimen organizado transnacional y convertirse en un socio responsable y confiable para las demás naciones del hemisferio occidental”, afirmó Díaz.


