A medida que se acerca el inicio de Southern Vanguard 2026, el ejercicio multinacional anual pone de relieve una característica que define el panorama de seguridad actual: las amenazas complejas requieren respuestas colectivas.
Patrocinado por el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) y dirigido por el Ejército Sur de los EE. UU. (ARSOUTH) en colaboración con aliados regionales, Southern Vanguard reúne a las fuerzas de los EE. UU. y de los países amigos para entrenar codo a codo en entornos operativos desafiantes. El ejercicio está diseñado para fortalecer la interoperabilidad, mejorar la preparación y forjar las relaciones que sustentan las operaciones multinacionales efectivas.
Este entrenamiento se lleva a cabo en algunos de los terrenos más desafiantes del planeta, como en la Cordillera de los Andes, donde las tropas se preparan para combates en altitudes extremas, bajas temperaturas y condiciones de oxígeno limitado, y en la Amazonía, caracterizada por una selva densa, altas temperaturas, humedad sofocante y visibilidad reducida. Al rotar los entornos, Southern Vanguard garantiza que las fuerzas participantes desarrollen la adaptabilidad necesaria para operar juntas en una amplia gama de condiciones.
En Southern Vanguard 2026, el escenario será muy diferente al de la edición anterior, que se desarrolló en los Andes chilenos y se centró en la guerra de montaña bajo condiciones invernales extremas, incluyendo nieve y temperaturas congelantes. Durante ese ejercicio, Chile acogió a fuerzas participantes de Argentina, Estados Unidos y Perú, reforzando el carácter multinacional del ejercicio.

Enfocado en la selva amazónica
En esta ocasión, se espera que Southern Vanguard 2026 comience el 11 de mayo y se lleve en la Amazonía peruana, en la Escuela de Selva del Ejército del Perú en Sauce, región de San Martín. Participarán fuerzas estadounidenses, la 5.ª Brigada de Selva del Ejército de Perú, unidades especializadas de la Policía Nacional del Perú y otras fuerzas asociadas aún por confirmar, continuando con un patrón de colaboración fundamental para el ejercicio.
Este entrenamiento tiene como prioridad fortalecer la interoperabilidad y mejorar la coordinación en entornos complejos. También refleja la importancia de prepararse para amenazas transnacionales en constante evolución, como el crimen organizado y el narcoterrorismo, que a menudo aprovechan terrenos remotos y difíciles.
Al entrenar juntas en estas condiciones, las fuerzas participantes no solo mejoran sus capacidades operativas, sino que también profundizan la cooperación, intercambian mejores prácticas y construyen la confianza necesaria para respuestas multinacionales efectivas.
El ejercicio de este año pondrá a prueba la movilidad, las capacidades operativas y la destreza de adaptación en un entorno extremadamente desafiante. El entorno de selva, caracterizado por una infraestructura limitada, condiciones climáticas adversas y la densa vegetación, requiere que las fuerzas operen con un alto grado de coordinación y resiliencia.
Contexto estratégico y experiencia operativa
Juan Carlos Liendo, experto peruano en asuntos de seguridad latinoamericanos, destacó a Diálogo, la importancia de realizar ejercicios como Southern Vanguard en entornos donde las fuerzas de seguridad ya cuentan con experiencia operativa.
Según Liendo, regiones como el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), son estratégicamente importantes ya que las fuerzas peruanas han adquirido experiencia en operaciones contra el narcotráfico y los grupos criminales. Este tipo de ejercicios permite evaluar y mejorar capacidades en un escenario donde ya se han implementado operaciones conjuntas para controlar rutas de narcotráfico, pistas clandestinas y la presencia de grupos armados.
Señaló que incorporar esta experiencia operativa al entrenamiento multinacional contribuye a una coordinación más efectiva y a un mejor entendimiento entre las fuerzas aliadas.
Retos de operar en la selva
Las operaciones militares en la selva presentan desafíos únicos que requieren ajustes significativos en tácticas, logística y comunicaciones. La vegetación densa restringe la visibilidad y limita los campos de tiro, mientras que el follaje cerrado y el terreno difícil dificultan el desplazamiento de tropas y equipos. Además, el clima tropical añade complejidad, con altas temperaturas, constante humedad y lluvias intensas. La limitada infraestructura, como la falta de carreteras, complica el sostenimiento de operaciones prolongadas.
Liendo subrayó que operar eficazmente en tales entornos exige la presencia constante de tropas y estructuras operativas adaptadas a las características geográficas de la región. En el norte amazónico, el Ejército peruano despliega batallones de infantería de selva en distintos teatros de operaciones para proteger las fronteras y apoyar la defensa interior. Señaló que la eficacia de estas operaciones depende de una coordinación efectiva entre las fuerzas militares y otras agencias del Estado.
Amenazas híbridas: narcotráfico y seguridad
La Amazonía peruana es un corredor clave para organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el comercio global de cocaína sigue en aumento, con Bolivia, Colombia y Perú siguen siendo principales puntos de origen. En Perú, estas dinámicas se entremezclan con la presencia de remanentes de organizaciones terroristas como Sendero Luminoso, que operan en el VRAEM y utilizan el narcotráfico como fuente de financiamiento, según InSight Crime.
Liendo describió esta convergencia como una “amenaza híbrida”, en la que el narcotráfico, la minería ilegal y otras actividades ilícitas se entrelazan con redes locales de apoyo en las zonas de operación. Además, enfatizó que el problema no solo reside en estas economías ilegales, sino también en su capacidad para influir sobre autoridades locales y estructuras del Estado.
En este contexto, ejercicios como Southern Vanguard desempeñan un papel importante al fortalecer la cooperación entre las naciones amigas y mejorar su capacidad para responder colectivamente.
El valor estratégico de la interoperabilidad
Más allá del entrenamiento táctico, ejercicios como Southern Vanguard buscan mejorar la interoperabilidad entre las fuerzas armadas aliadas. Esto implica compartir procedimientos, estandarizar tácticas y mejorar la coordinación. Liendo destacó que uno de los principales logros de la cooperación con el Ejército de los EE. UU. para su contraparte peruana ha sido el fortalecimiento de procedimientos de comando y control, así como la modernización del Estado Mayor del Ejército del Perú mediante herramientas tecnológicas y doctrinas avanzadas. Señaló que estas mejoras están estrechamente vinculadas al entrenamiento conjunto y a los intercambios, que ayudan a convertir la cooperación en capacidades prácticas.
Ejercicios anteriores, como el Challapalca 2025, realizado entre los ejércitos peruanos y estadounidense en Tacna, facilitaron el intercambio de tácticas y procedimientos en áreas como la artillería, según reportó el Ministerio de Defensa del Perú. Estas experiencias han contribuido a fortalecer la coordinación y la eficacia operativa.
Estos esfuerzos demuestran cómo el entrenamiento sostenido con los Estados Unidos y los socios regionales contribuye a construir fuerzas más capaces, coordinadas y eficaces. Este creciente nivel de cooperación también se refleja en la designación de Perú como Aliado Principal no miembro de la OTAN de los Estados Unidos en 2026, un estatus que subraya la solidez de los lazos bilaterales de defensa y facilita una mayor colaboración en áreas como el entrenamiento, el equipamiento y la coordinación estratégica
Cooperación regional y estabilidad
Los ejercicios multinacionales como Southern Vanguard forman parte de un marco más amplio de cooperación en defensa diseñado para fortalecer la seguridad regional. Paralelamente, Perú ha autorizado la presencia de personal militar estadounidense a lo largo de 2026 para apoyar actividades conjuntas de entrenamiento y cooperación, lo que resalta aún más la naturaleza sostenida e institucional de esta asociación. Perú también acogerá UNITAS, el ejercicio marítimo multinacional de mayor trayectoria, a finales de este año, lo que refuerza su papel en la cooperación regional en materia de seguridad.
Según Liendo, estas actividades promueven el intercambio de doctrina, tecnología y enfoques operativos entre las fuerzas armadas del hemisferio, reforzando la capacidad de respuesta ante amenazas transnacionales. Hizo hincapié en la importancia de seguir avanzando hacia esquemas de cooperación multilateral con un enfoque regional.
Si bien regiones como el VRAEM siguen siendo un foco central de las operaciones estatales contra remanentes armados vinculados al narcotráfico, incluyendo patrullajes, destrucción de infraestructuras clandestinas y decomisos, ejercicios como Southern Vanguard contribuyen a fortalecer las habilidades, la coordinación y las alianzas necesarias para abordar estos desafíos de manera más eficaz.
Un compromiso continuo
Southern Vanguard 2026 representa una oportunidad importante para fortalecer la cooperación militar en uno de los entornos más desafiantes del mundo. A través de entrenamientos conjuntos, los países amigos pueden mejorar su capacidad colectiva de respuesta frente a amenazas transnacionales, al tiempo que profundizan las alianzas que sustentan una cooperación de seguridad eficaz.
En última instancia, el ejercicio pone de relieve un principio más amplio: que la cooperación sostenida, construida a través del entrenamiento compartido, la colaboración y la confianza, sigue siendo la forma más eficaz de abordar las amenazas comunes y apoyar la estabilidad regional a largo plazo.


