Las operaciones lideradas por Ecuador contra las organizaciones criminales transnacionales (OCT) se han intensificado en 2026, respaldadas por un mayor entrenamiento y esfuerzos de coordinación que fortalecen la forma en que las fuerzas nacionales planifican y ejecutan sus misiones. La iniciativa, descrita por Daniel Noboa como “una nueva fase contra el narcoterrorismo y la minería ilegal”, marca un giro hacia operaciones más coordinadas y basadas en inteligencia, impulsadas por las prioridades de seguridad de Ecuador.
El presidente Noboa, quien ha definido la estrategia del país en términos contundentes como “estamos en guerra”, ha enfatizado la necesidad de una acción coordinada entre el Ejército, la Policía y los socios internacionales.
Para respaldar estos esfuerzos Ecuador amplía la cooperación con socios internacionales, incluidos los Estados Unidos, centrándose en la capacitación, el intercambio de inteligencia y la planificación operativa. Esta colaboración complementa las operaciones lideradas por Ecuador al mejorar la coordinación y la eficacia operativa general.
Desarrollo de capacidades
Las operaciones recientes ilustran cómo Ecuador está utilizando estas capacidades en la práctica.
Desde el lanzamiento de su campaña de seguridad interna en 2024, Ecuador ha llevado a cabo decenas de miles de operaciones militares y policiales, dando lugar a más de 20 000 detenciones relacionadas con el crimen organizado, y de importantes incautaciones de armas y narcóticos.
En marzo de 2026, las fuerzas de seguridad ecuatorianas lanzaron operaciones coordinadas a lo largo de su frontera norte con Colombia dirigidas contra grupos criminales transnacionales. Las autoridades aumentaron su presencia en zonas fronterizas clave utilizando vigilancia aérea, patrullas fluviales y fuerzas terrestres, para desarticular rutas de tráfico y grupos armados que operan en ambos países.
De acuerdo con informes oficiales, las operaciones conjuntas en la región fronteriza han dado resultados tangibles, incluido el desmantelamiento de 45 laboratorios de procesamiento de drogas en solo tres días, lo que pone de relieve la escala y la intensidad de los esfuerzos coordinados.
Las operaciones marítimas también han producido resultados medibles. En marzo de 2026, Ecuador y los Estados Unidos llevaron a cabo la Operación Pulpo, una misión conjunta de lucha contra el narcotráfico en el Pacífico oriental, con el apoyo de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur. La operación permitió a las fuerzas ecuatorianas realizar interceptaciones en alta mar, lo que produjo la incautación de más de 2 toneladas métricas de cocaína de tres embarcaciones, a unas 180 millas náuticas de la costa. La operación puso de relieve cómo la combinación de capacidades de inteligencia, vigilancia y marítimas puede ampliar el alcance operativo de Ecuador, al tiempo que se mantiene la autoridad nacional sobre las interceptaciones.
Estos esfuerzos fueron respaldados por medidas de seguridad más amplias. En marzo, el Gobierno informó de una reducción del 28 por ciento en los homicidios en las zonas bajo toque de queda, tras el despliegue de fuerzas de seguridad en corredores clave de tráfico. Aunque fue localizada, la disminución reflejó efectos inmediatos en las zonas objetivo.
Entrenamiento traducido a operaciones
Un énfasis creciente en el entrenamiento estructurado y la coordinación operativa está dando forma a la manera en que las fuerzas ecuatorianas planifican y ejecutan misiones.
En el mar, el entrenamiento conjunto se ha trasladado a entornos operativos. Por ejemplo, en abril de 2026, la Armada ecuatoriana se desplegó para realizar ejercicios con el portaviones USS Nimitz (CVN-68) como parte de Mares del Sur (Southern Seas) 2026. Estas actividades incluyen ejercicios de paso y coordinación entre buques, lo que permite al personal ecuatoriano operar junto a un grupo de ataque de portaaviones y participar de primera mano en operaciones marítimas complejas. Tras el lanzamiento de los esfuerzos conjuntos entre Ecuador y los Estados Unidos en marzo, el apoyo ha incluido entrenamiento especializado para comandos ecuatorianos y otras unidades, junto con asistencia en inteligencia y logística. Estos esfuerzos tienen como objetivo mejorar la forma en que las fuerzas ecuatorianas identifican objetivos, coordinan entre unidades y llevan a cabo operaciones con mayor precisión.
En febrero, los infantes de marina estadounidenses y las fuerzas navales ecuatorianas llevaron a cabo las Conversaciones del Estado Mayor Marítimo, en Quito, un encuentro de una semana de duración enfocado en la planificación y coordinación operativas combinadas. Las conversaciones reunieron a planificadores de ambos países para alinear prioridades, evaluar capacidades e identificar brechas en la interoperabilidad. Según el Cuerpo de Infantería de Marina de EE. UU., el encuentro estableció objetivos medibles y tareas futuras para fortalecer la seguridad marítima y apoyar la estabilidad regional.
Los esfuerzos de entrenamiento anteriores también contribuyeron a construir esta base. A finales de 2025, las Fuerzas Especiales del Ejército de los EE. UU., incluidos los Boinas Verdes del 7.º Grupo de Fuerzas Especiales, entrenaron con militares ecuatorianos en ejercicios enfocados en operaciones y coordinación de unidades pequeñas.
Estas actividades contribuyeron a fortalecer la interoperabilidad y la capacidad operativa a nivel táctico. Las actividades se basan en un patrón de larga data de cooperación militar entre Ecuador y los Estados Unidos, que incluye tanto intercambios de unidades pequeñas como ejercicios multinacionales a gran escala. Ecuador ha participado durante años en ejercicios como UNITAS y PANAMAX, que reúnen a socios regionales e internacionales para fortalecer la interoperabilidad, la seguridad marítima y las respuestas coordinadas ante amenazas comunes.
Los líderes de Ecuador han destacado que estos esfuerzos forman parte de un marco de cooperación más amplio. Como señaló el ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, en una entrevista reciente con Diálogo, “la cooperación regional es esencial para derrotar al narcoterrorismo”.
El ministro Loffredo esbozó planes para aumentar la inversión en las fuerzas de seguridad incluyendo capacitación, equipamiento y preparación operativa para fortalecer las capacidades nacionales. La estrategia también incluye esfuerzos de modernización enfocados en operaciones marítimas, sistemas de inteligencia y movilidad, áreas que son críticas para abordar las rutas de tráfico y las amenazas transnacionales.
Las actividades operativas siguen bajo el mando ecuatoriano, mientras que el apoyo de los socios internacionales se centra en la planificación, la capacitación y la asistencia técnica que contribuye a las operaciones en curso.
Alianza en apoyo de los esfuerzos nacionales
Autoridades ecuatorianas y estadounidenses han enfatizado que estos esfuerzos se basan en la alianza y la responsabilidad compartida. Durante encuentros recientes, el General del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), declaró: “Ecuador es uno de los socios más sólidos de los Estados Unidos para desarticular y desmantelar estas organizaciones”.
También destacó directamente el papel de Ecuador, señalando su “compromiso a través de las acciones en sus calles contra los narcoterroristas”.
Más allá de la cooperación bilateral, los esfuerzos de Ecuador cuentan con el respaldo de una red internacional más extendida. Los países europeos han ampliado la coordinación con las autoridades ecuatorianas para contrarrestar las rutas de tráfico de cocaína que conectan Sudamérica con puertos importantes como Amberes y Róterdam. Esto incluye iniciativas de intercambio de inteligencia y mecanismos de coordinación que funcionan como esfuerzos de fusión de inteligencia, mejorando la forma en que las autoridades rastrean los envíos ilícitos, identifican redes criminales y fortalecen la seguridad portuaria.
En enero de 2026, Ecuador y la Unión Europea inauguraron un centro de fusión de inteligencia en Guayaquil, para fortalecer la lucha contra el crimen organizado. El ministro Loffredo señaló que el Centro permite a Ecuador trabajar con socios europeos para rastrear la cadena logística a través de la cual salen las drogas del país, lo que ayuda a identificar a los exportadores, los transportistas, la carga que llega a los puertos y los envíos después de que salen de Ecuador. La información proporcionada desde Europa, añadió, ayuda a las autoridades a construir una imagen más completa de cómo operan estas organizaciones.
Los socios regionales también continúan colaborando en materia de seguridad fronteriza e intercambio de inteligencia, lo que refleja la naturaleza transfronteriza de estas amenazas.
Estabilidad a largo plazo
El enfoque actual de Ecuador refleja el entendimiento de que la seguridad duradera depende de la fortaleza institucional. Si bien las operaciones pueden desarticular las redes delictivas a corto plazo, el progreso sostenido requiere fuerzas que puedan mantener la presión, adaptarse a las amenazas en constante evolución y operar con profesionalismo.
Al invertir en capacitación y desarrollo de conocimientos especiales, Ecuador está reforzando esos cimientos, asegurando que las mejoras en la capacidad se traduzcan en estabilidad a largo plazo.
Modelo de cooperación regional
Mientras los países de Latinoamérica enfrentan amenazas similares por parte de organizaciones delictivas transnacionales, la experiencia de Ecuador destaca el papel de la colaboración para respaldar los esfuerzos nacionales. Al combinar liderazgo local con apoyo externo específico, este enfoque demuestra cómo la cooperación puede mejorar la eficacia al tiempo que mantiene la apropiación nacional.


