El Gobierno mexicano ha intensificado los operativos contra organizaciones criminales transnacionales con actividad en varias regiones del continente. Estas acciones incluyen decomisos de droga en rutas marítimas, detenciones de miembros de estos grupos y una mayor coordinación con socios internacionales.
“Este viraje responde a un ajuste en la estrategia de seguridad observado desde finales del 2025, enfocado en desarticular estructuras criminales a partir de la interdicción de narcóticos y la captura de liderazgos identificados como generadores de violencia”, explicó a Diálogo Yadira Gálvez, experta en seguridad y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México. “El enfoque busca reducir los homicidios en un contexto donde el crimen organizado transnacional y el narcotráfico continúan siendo los principales desafíos para la seguridad nacional y pública, junto con delitos como la creciente extorsión”.
Uno de los golpes más significativos ocurrió el 22 de febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco, con la operación que resultó en la neutralización de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, destacó en entrevista con el medio estadounidense Newsmax que “El Ejército de México ejecutó la operación en menos de 24 horas”.
La operación combinó fuerzas especiales terrestres, seis helicópteros Sikorsky UH-60 Black Hawk de la Fuerza Aérea Mexicana y apoyo de inteligencia. “El operativo se extendió por dos horas y permitió neutralizar al objetivo, en una acción dirigida a estructuras con presencia en México, Latinoamérica y los Estados Unidos”, detalló García Harfuch.
Además, la colaboración con socios internacionales ha facilitado la detención de Samuel “N”, uno de los fugitivos más buscados por el FBI, quien fue trasladado a los Estados Unidos. La Cancillería mexicana resaltó que estas operaciones reflejan un esfuerzo conjunto entre México y sus aliados, subrayando el papel de la coordinación bilateral en la persecución de individuos de alto valor.
Cambios en las dinámicas de organizaciones criminales
Según InSight Crime, aunque el CJNG no tiene una presencia territorial estable fuera de México, mantiene alianzas estratégicas con redes criminales en países como Colombia, Ecuador y Guatemala para garantizar el flujo de cocaína hacia México y los Estados Unidos. Estas alianzas involucran el uso de emisarios, quienes negocian cargamentos, supervisan la producción y coordinan rutas de tráfico.
El comportamiento de las organizaciones tras la captura de sus líderes varía. Algunos grupos pierden fuerza operativa, mientras que otros logran adaptarse.
Un ejemplo es el Cártel de Sinaloa, que tras la recaptura de Joaquín El Chapo Guzmán, adoptó un modelo menos jerárquico y más basado en redes. En el caso del CJNG, su modelo de operación basado en células afiliadas ha facilitado su expansión territorial, aunque podría enfrentar ajustes en su liderazgo tras la baja de El Mencho. Gálvez señaló: “Su estructura central podría experimentar cambios, pero aún no están definidos”.
La estrategia actual de México también se centra en atacar puntos críticos como el tráfico de precursores químicos, flujos financieros ilícitos y mercados de drogas sintéticas, especialmente el fentanilo. La especialista subrayó que recuperar el control territorial y fortalecer las instituciones del Estado son prioridades clave, junto con la cooperación con socios internacionales, incluso los Estados Unidos.
Cooperación regional y vigilancia en rutas marítimas
La cooperación internacional ha sido determinante en operativos recientes, particularmente en rutas marítimas del Pacífico, una de las principales vías del narcotráfico. El 10 de marzo, fuerzas federales aseguraron cerca de las costas de Acapulco, Guerrero, dos toneladas de cocaína flotando en el Pacífico, atribuidas al Cártel de Sinaloa. Desde octubre de 2024, se han asegurado más de 60 toneladas de droga en el mar, reportó El Universal.
Otro operativo destacado ocurrió el 21 de febrero, cuando autoridades realizaron tres interceptaciones coordinadas que resultaron con la incautación de unas 17 toneladas de cocaína en la región del Pacífico, incluyendo cerca de Isla Clarión, la Polinesia Francesa y aguas salvadoreñas. Estas acciones, posibilitadas por el intercambio de inteligencia entre países amigos, involucraron a México, Francia y El Salvador, con el apoyo de la Guardia Costera de los Estados Unidos y la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF-S).
“La vigilancia en el Pacífico oriental incorpora de forma creciente radares y capacidades satelitales, lo que ha fortalecido la detección e intercepción de embarcaciones”, comentó Gálvez. En esta región, las costas del sur de México se han convertido en puntos de tránsito clave para cargamentos marítimos y aéreos, apuntó InSight Crime.
El 19 de febrero, la Marina de México interceptó frente al puerto de Manzanillo, Colima, un semisumergible con cerca de cuatro toneladas de cocaína. La operación, contó con el apoyo de inteligencia del Comando Norte de los Estados Unidos (NORTHCOM) y la JIATF-S, ilustrando una vez más cómo la inteligencia compartida y las capacidades de vigilancia interoperables permiten las interceptaciones marítimas.
Capturas recientes y ajustes operativos
En marzo de 2026, las capturas de líderes de organizaciones criminales continuaron marcando la agenda. El 7 de marzo, Roberto “Beto” Bazán-Salinas, vinculado al Cártel del Golfo, fue detenido en Salamanca, Guanajuato, por tráfico de drogas hacia los Estados Unidos. Este operativo contó con la colaboración de las dependencias estadounidenses Administración para el Control de Drogas (DEA), el Departamento de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y el Departamento de Inmigración y Control de aduanas (ICE), informó la agencia alemana DW.
En enero, fuerzas de seguridad arrestaron en la Ciudad de México a seis integrantes del grupo venezolano designado como organización terrorista el Tren de Aragua, incluido Lesli Valeri “N”, señalada como operadora clave en redes de trata de personas, de acuerdo con El Economista. Gálvez destacó que “la experiencia reciente apunta a la necesidad de una estrategia integral que combine capacidades operativas, inteligencia y la desarticulación de redes, considerando también el impacto de la violencia en la población civil”.
Futuro de la cooperación hemisférica
“La cooperación entre México y Estados Unidos seguirá siendo fundamental en los próximos años”, afirmó Gálvez. El fortalecimiento de capacidades para combatir redes financieras y logísticas, como el lavado de dinero y el tráfico de precursores y armas, será un eje clave. Además, se busca reforzar controles en aduanas, puertos y el ciberespacio, con esfuerzos coordinados entre México y países aliados del hemisferio.
“La cooperación operativa se ha reforzado mediante acuerdos bilaterales, capacitación, intercambio de inteligencia y acciones coordinadas”, concluyó Gálvez, agregando que mantener la confianza y fortalecer aún más la coordinación será clave para hacer frente a estas amenazas.

