El espacio ultraterrestre es un dominio que requiere cooperación

A medida que Colombia consolida sus capacidades en el dominio espacial, la Coronel de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) Eliana Mallarino ha sido una de las principales oficiales que han impulsado ese proceso. En su rol como directora de Capacidades Espaciales de la Jefatura de Operaciones Espaciales, trabaja en la integración de activos espaciales para apoyar operaciones de seguridad y defensa; desde la vigilancia de actividades ilícitas hasta la respuesta a desastres naturales. A lo largo de su carrera también se ha desempeñado como asesora espacial de la vicepresidencia de Colombia, y ha liderado iniciativas de cooperación internacional para fortalecer las capacidades espaciales del país junto con socios como el Comando Espacial de los Estados Unidos (SPACECOM).

Durante la Conferencia Espacial de las Américas 2026, realizada en abril en la sede del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), en Miami, la Cnel. Mallarino conversó con Diálogo sobre el papel del espacio en la seguridad regional, la cooperación internacional y el desarrollo de capacidades para enfrentar amenazas compartidas.

 

Diálogo: ¿Cuáles son sus principales impresiones de la Conferencia Espacial de las Américas 2026?

Coronel Eliana Mallarino, directora de Capacidades Espaciales de la Jefatura de Operaciones Espaciales de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC): La Conferencia Espacial de las Américas, en mi consideración, brinda oportunidad para alinear conceptos, proyectos e iniciativas que confluyen en todo el continente. En esta ocasión también fueron invitados países de África, lo cual es muy importante, porque el espacio ultraterrestre es un dominio que no se desarrolla de manera individual, sino que requiere trabajo cooperativo.

La organización ha sido excelente y, sobre todo, el poder encontrarnos personalmente con los pares de diferentes países hace que cada nación identifique sus fortalezas y sus oportunidades de cooperación para trabajar de manera conjunta.

En definitiva, es un esfuerzo con una misión clara que, sin dudas, beneficiará a todos los países.

Diálogo: Durante esta conferencia se destacó que el dominio espacial ha evolucionado enormemente en los últimos cinco años. Desde que comenzó a trabajar en este campo, ¿cuál considera que ha sido su mayor aprendizaje?

Cnel. Mallarino: Son muchos. Llegué a trabajar en temas espaciales en 2019 sin saber absolutamente nada sobre este dominio. Creo que el mayor aprendizaje ha sido comprender cómo, desde una fuerza militar, apoyamos las metas del Estado, pero con una responsabilidad mucho mayor en seguridad y defensa nacional, que es nuestro núcleo de trabajo.

Al inicio del desarrollo de las capacidades espaciales en la Fuerza Aeroespacial Colombiana, nos concentrábamos bastante en apoyar esos objetivos del Estado y en respaldar la creación de una agencia espacial colombiana, un proyecto que todavía seguimos impulsando y que esperamos se materialice.

Colombia aún no cuenta con esa gobernanza e institucionalidad desde el ámbito civil. Así que, además de entender el dominio espacial, el gran aprendizaje ha sido comprender cómo confluyen responsabilidades militares, civiles y comerciales dentro de un mismo dominio. He aprendido muchísimas cosas, pero sí, en cinco años todo ha cambiado.

Diálogo: A través del programa FACSAT, Colombia ha fortalecido su cooperación con el Comando Espacial de los Estados Unidos. ¿Qué avances se han logrado en el uso de capacidades espaciales para combatir el crimen organizado transnacional?

Cnel. Mallarino: FACSAT es el programa que ha llevado los activos espaciales a la Fuerza. Es un esfuerzo que no desarrolla únicamente la Jefatura de Operaciones Espaciales, sino que también es liderado por la Jefatura de Educación Aeronáutica a través de la Dirección de Ciencia, Tecnología e Innovación, porque desde la parte operativa se identifica una necesidad y ellos desarrollan la solución.

Es importante entender qué es el programa FACSAT, cuál es su alcance y hasta dónde llega. Hemos tenido el FACSAT-1, el FACSAT-2 Chibiriquete y actualmente estamos desarrollando el proyecto FACSAT-3.

Estos activos nos han brindado grandes oportunidades de cooperación y aprendizaje, desde entender cómo una nación desarrolla una capacidad espacial hasta cómo puede explotarla operacionalmente a través de sus productos. Pero tampoco quisiera limitar todo al programa FACSAT, porque existen otras capacidades que no están directamente asociadas a un satélite.

Por ejemplo, están la Space Situational Awareness y la Space Domain Awareness. Todo ese conocimiento permite que nuestros operadores comprendan qué está ocurriendo en el dominio espacial y cómo podemos trabajar con otras naciones para generar alertas tempranas e identificar riesgos en el espacio.

Ahora bien, en lo relacionado con el crimen organizado transnacional, también confluyen varias áreas dentro de la Fuerza. Está la Jefatura de Operaciones Espaciales, que cuenta con capacidades para el control del satélite, el análisis de amenazas y la generación de productos mediante cooperación internacional. Pero también está la Jefatura de Inteligencia.

La Jefatura de Inteligencia dispone de otras fuentes de información, como aeronaves remotamente tripuladas, aeronaves tripuladas y el acceso a diferentes constelaciones comerciales. Todo ello permite utilizar imágenes y otros productos para identificar actividades relacionadas con el crimen organizado.

Las imágenes ópticas, por ejemplo, apoyan procesos de judicialización y permiten identificar actividades que quizá no muestran directamente un delito, pero sí evidencian indicadores asociados. Cuando observamos una zona deforestada en Colombia, sabemos que probablemente existe alguna actividad ilegal. Además de que la deforestación constituye un delito en sí misma, suele estar vinculada con otros crímenes transnacionales.

En conclusión, las capacidades espaciales proporcionan herramientas para identificar pesca ilegal, minería ilegal y deforestación.

Pero no todo se limita a la seguridad y la defensa nacional. También tenemos un frente muy importante de apoyo a desastres naturales, actividad volcánica e incendios forestales. Muchos de esos productos provienen de nuestras capacidades o de la cooperación internacional; luego se analizan y se entregan a las instituciones que pueden emplearlos directamente para apoyar las operaciones o responder a las emergencias.

Diálogo: Las capacidades espaciales de la Fuerza Aeroespacial Colombiana hoy apoyan a múltiples instituciones del Estado. ¿Cómo se articula ese trabajo entre los distintos organismos?

Cnel. Mallarino: Sí, y no solamente dentro de nuestro rol como militares. A través de la Jefatura de Inteligencia existe un Centro Nacional de Información Geoespacial, encargado de hacer esa conexión a la que usted hace referencia.

Hay un área específica dedicada a la seguridad y defensa nacional, donde se entregan productos para apoyar objetivos de alto valor, y otra que proporciona información para la atención de desastres naturales, el análisis de delitos contra el medioambiente y otros temas que también apoyan a la Fiscalía en los procesos de judicialización.

Confluyen muchísimas capacidades que tienen diferentes responsabilidades dentro de la Fuerza, pero que, en el tema que estamos tratando, encuentran un punto común en los productos espaciales y en el uso del dominio ultraterrestre. Todos esos productos respaldan la planeación y el desarrollo de las operaciones.

Diálogo: ¿Cómo, se traducen las capacidades espaciales en inteligencia útil para fortalecer la seguridad fronteriza?

Cnel. Mallarino: A través de los productos y de las imágenes es posible apoyar todo el tema de seguridad fronteriza, porque permiten identificar cambios en la actividad de determinadas zonas, incrementos de población y otros patrones que pueden ser analizados.

Pero quiero insistir en que, desde el área de Operaciones Espaciales, nosotros entregamos productos. Quienes realizan el análisis de inteligencia son los especialistas de esa área, porque una imagen, por sí sola, puede servir para muchos propósitos diferentes.

La misma imagen puede utilizarse para agricultura de precisión, identificando las necesidades de un cultivo; para detectar actividades ilícitas como la minería ilegal; o para analizar movimientos de población relacionado con la seguridad fronteriza.

Además, muchas de las actividades ilícitas confluyen precisamente en las zonas de frontera, porque allí se encuentran los corredores utilizados para mover personas, mercancías y productos ilegales. Las capacidades espaciales proporcionan herramientas para esa vigilancia, pero el análisis operativo corresponde principalmente al área de inteligencia.

Diálogo: ¿Cómo contribuye la cooperación con los Estados Unidos y otros socios regionales al desarrollo del talento humano y de las capacidades espaciales de Colombia?

Cnel. Mallarino: En esta conferencia también se ha tratado un tema muy importante: los centros de excelencia espacial. Es un proyecto que aún no se ha materializado, pero cuyo objetivo es que todos hablemos el mismo idioma. Eso significa entrenarnos conjuntamente y alinear doctrinas.

Desde la perspectiva de Colombia, y eso es algo que también mencioné durante un panel, no es necesario esperara a tener el edificio o la infraestructura terminados para empezar a obtener pequeñas victorias tempranas.

Nosotros tenemos una oferta académica muy particular en temas espaciales, dividida en dos niveles. El primero busca generar conocimiento general. Como mencionamos anteriormente, hace cinco años ninguno de nosotros sabía realmente por qué éramos una Fuerza Aeroespacial. Ahora que los somos, una de las misiones de nuestra Jefatura es crear conciencia en todos los niveles, desde el soldado más joven hasta el general más antiguo, sobre la importancia del dominio espacial.

Para ello ofrecemos dos cursos. El primero es el curso de Desarrollo Espacial Colombiano, que proporciona conocimientos generales de una manera muy accesible. El segundo es un curso espacial avanzado, para el cual el primero constituye un requisito previo.

Adicionalmente, contamos con una oferta especializada en Cali, donde se encuentra nuestro Centro de Operaciones Espaciales, orientada específicamente a operadores espaciales. Estas capacitaciones ya fueron incorporadas al catálogo para que, a través de los Estados Unidos y USCAP [Plan de Acción EE. UU.-Colombia sobre Seguridad Regional], países aliados puedan acceder a ellas.

Asimismo, también las ofrecemos mediante la red de CICOFA, y actualmente ya contamos con estudiantes internacionales realizando el Curso de Desarrollo Espacial Colombiano.

Por otra parte, nosotros también hemos recibido capacitación a través del National Space Security Institute (NSSI). Ellos han viajado a Colombia para impartir formación tanto en conocimientos generales como en un curso dirigido específicamente a altos mandos y comandantes, con el propósito de explicar por qué el dominio espacial es importante.

Otra línea de cooperación ha sido el Joint Commercial Operations (JCO), herramienta mediante la cual trabajamos de manera conjunta y accedemos a información a través de la plataforma EDA [Enhanced Domain Awareness]. Hemos recibido una amplia capacitación en este campo, por lo que la cooperación ha sido verdaderamente bilateral. Ahora también estamos incorporando a otros países interesados en capacitarse en Colombia.

No quisiera enfocarme únicamente en la parte académica. También es muy importante el asesoramiento y la proyección de capacidades. Esta conferencia ha permitido que países como Marruecos manifiesten su interés en visitar Colombia para conocer nuestra experiencia. Asimismo, otros países de América Latina han expresado su interés en acercarse para aprender de lo que hemos hecho bien y también de aquello que no ha funcionado, de manera que todos podamos seguir mejorando.

Diálogo: A medida que evolucionan tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, ¿cómo está incorporando la Fuerza Aeroespacial Colombiana estas herramientas al desarrollo de sus capacidades espaciales?

Cnel. Mallarino: Cuando hablamos de inteligencia artificial podemos verla desde dos perspectivas: como una amenaza o como una herramienta que nos ayuda a mejorar nuestras capacidades.

Dentro de los proyectos asociados a las imágenes obtenidas a través de FACSAT, el Centro de Investigación y Desarrollo de Tecnología Aeroespacial (CITAER) desarrolló una iniciativa para analizar, mediante inteligencia artificial, pozos de minería ilegal. Lo que hace la inteligencia artificial es identificar maquinaria amarilla, focos de explotación y los químicos utilizados en estas actividades. Existen diferentes formas de entrenar estos modelos a partir de las imágenes, lo que facilita considerablemente el trabajo.

Considero que la Fuerza se ha adaptado de manera positiva porque vamos a utilizar esta tecnología, especialmente para la explotación de los datos. Antes, ese trabajo dependía en gran medida del análisis humano; ahora la inteligencia artificial puede ayudarnos a procesar esa información de forma más eficiente.

En el ámbito específico de las operaciones espaciales, buscamos incorporar herramientas de inteligencia artificial al proyecto FACSAT, para automatizar tareas recurrentes relacionadas con el control de los satélites, siempre bajo la supervisión del ser humano.

Asimismo, en el desarrollo de la carga útil y de los proyectos de ingeniería, la Jefatura de Educación Aeronáutica, la Dirección de Ciencia y Tecnología y el Centro de Investigación y Desarrollo de Tecnología Aeroespacial también están apoyándose en la inteligencia artificial para avanzar en estos proyectos.

Creo que la Fuerza ha sabido adaptarse para aprovechar esta tecnología más como una oportunidad que como una amenaza, porque es una realidad con la que debemos trabajar.

Diálogo: ¿Qué papel puede desempeñar Colombia como líder regional en cooperación espacial para la seguridad y la defensa?

Cnel. Mallarino: Ya hemos tenido resultados exitosos en materia de cooperación y creo que precisamente esos son los ejemplos que debemos seguir en el ámbito espacial.

Tenemos la experiencia del programa que nació durante el Plan Colombia para la protección del espacio aéreo y el seguimiento de las trazas asociadas al narcotráfico. El modelo de defensa aérea es un buen ejemplo, porque nos permitió desarrollar una gran experiencia y convertirnos en un referente en América Latina. Hemos asesorado a países como Guatemala, Bolivia y otros socios para fortalecer sus capacidades en la lucha contra estas actividades criminales.

Otro ejemplo es nuestra Escuela de Helicópteros, donde entrenamos pilotos de distintos países y contamos con la infraestructura y la capacidad logística necesarias para hacerlo.

Ahora queremos trasladar esas experiencias exitosas al dominio espacial. En nuestro clúster espacial, ubicado en la Escuela Militar de Aviación, en la Base Aérea Marco Fidel Suárez, contamos con el Centro de Operaciones Espaciales y próximamente tendremos un laboratorio para el ensamble y pruebas de satélites. La idea es consolidar allí un centro de excelencia espacial desde el cual podamos compartir nuestra experiencia.

En temas espaciales, el idioma universal es el inglés —y en algunos casos el francés—, pero principalmente el inglés. Poder transmitir ese conocimiento en nuestro idioma nos permite convertirnos en un aliado estratégico para países que necesitan desarrollar talento humano, pero cuyos profesionales enfrentan barreras con un segundo idioma.

Además, la cooperación ya es una realidad. El Joint Commercial Operations (JCO) es el ejemplo es el ejemplo más tangible. Contamos con seis operadores y participamos en la Célula América. Al hacerlo, formamos parte de una red de cooperación de alcance mundial.

Creo que Colombia ha avanzado muy rápidamente en pocos años. Ahora el objetivo es seguir construyendo capacidades para proyectarlas a nivel regional mediante la cooperación entre todos los países.

Quisiera destacar especialmente el apoyo que hemos recibido de los Estados Unidos. Gracias a esa cooperación hemos recibido capacitación, próximamente recibiremos telescopios y tendremos nuevas oportunidades para fortalecer nuestras capacidades. Sin duda, los programas desarrollados junto con los Estados Unidos han sido fundamentales para nuestro crecimiento.

Diálogo: De cara al futuro, ¿cuáles son las principales prioridades para fortalecer las capacidades espaciales de Colombia en apoyo de la seguridad nacional y regional?

Cnel. Mallarino: Tenemos un plan estratégico de mediano y largo plazo para el período 2030-2042. El Ministerio de Defensa Nacional desarrolla las capacidades mediante un modelo denominado DOMPI, que integra doctrina, organización, material y equipo, personal e infraestructura. Cada vez que desarrollamos una nueva capacidad debemos cumplir todos esos componentes para considerar que realmente está consolidada.

Colombia, como la mayoría de los países, tiene prioridades en los dominios aéreo, terrestre y marítimo, que tradicionalmente han concentrado nuestros esfuerzos en seguridad y defensa. En el ámbito espacial todavía enfrentamos varios desafíos.

El primero es seguir generando conciencia sobre la importancia de este dominio en todos los niveles, desde el personal operativo hasta los niveles más altos de gobierno, incluidos ministros y comandantes. Es fundamental comprender por qué las inversiones en capacidades espaciales son estratégicas.

Otra prioridad es continuar formando talento humano, consolidar una organización estable y fortalecer nuestra infraestructura y nuestros activos espaciales.

Pero, sobre todo, debemos seguir fortaleciendo las redes de cooperación e intercambio de información. Ningún país, por grande que sea su presupuesto, puede desarrollar por sí solo todas las capacidades necesarias para operar en el espacio.

El espacio no tiene soberanía; es un dominio inmenso que pertenece a toda la humanidad. Precisamente por eso resulta muy difícil hablar de supremacía espacial.

En ese contexto, Colombia busca seguir formando talento humano, consolidando su organización, adquiriendo capacidades orientadas a la alerta temprana y al conocimiento del dominio espacial, además de fortalecer capacidades autónomas en comunicaciones y navegación. Ese es un objetivo más ambicioso y habrá que evaluar su evolución en el futuro, pero avanzar hacia una mayor autonomía en materia espacial sigue siendo una prioridad.

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