De la infantería y las operaciones en la selva a la formación militar y la conducción de fuerzas de operaciones especiales, una carrera de décadas ha llevado al Coronel del Ejército Argentino Eduardo César Verón Rodríguez por algunos de los ámbitos más exigentes de la profesión militar. Hoy, como comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOE) de las Fuerzas Armadas Argentinas esa experiencia converge en una misión: preparar fuerzas capaces de operar de manera conjunta con socios internacionales.
Diálogo conversó con el Cnel. Verón durante el ejercicio multinacional PANAMAX 2026, realizado en Panamá en agosto, donde se desempeñó como comandante adjunto del Comando del Componente de Operaciones Especiales de las Fuerzas Combinadas (CFSOCC). En la entrevista abordó su experiencia, el liderazgo, la interoperabilidad y los desafíos de preparar fuerzas de operaciones especiales para enfrentar escenarios cada vez más complejos.
Diálogo: Durante PANAMAX 2026, usted trabajó junto al Comando de Operaciones Especiales Sur de los EE. UU. (SOCSOUTH) y fuerzas de varios países de la región. ¿Qué aporta un ejercicio multinacional como este al desarrollo de las capacidades de las fuerzas de operaciones especiales argentinas?
Coronel del Ejército Argentino Eduardo Verón, comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales de las Fuerzas Armadas: Durante todo este año hemos trabajado en la construcción de capacidades de interoperabilidad con el SOCSOUTH, reforzando los compromisos asumidos a partir de la firma del memorando de intención del año pasado [2025]. Esto nos permite avanzar hacia una mayor unidad de criterio en el planeamiento, la coordinación, el comando y control y la ejecución de operaciones especiales, particularmente en coaliciones multinacionales.
También nos permite conocer tácticas, técnicas y procedimientos modernos adaptados a la evolución de los conflictos, aprovechando la oportunidad de trabajar con SOCSOUTH y el Comando de Operaciones Especiales de los EE. UU. (SOCOM), que cuentan con experiencia reciente en conflictos armados.
Este intercambio nos da una idea clara de dónde estamos y hacia dónde queremos avanzar. A partir de allí podemos ajustar nuestros planes de adiestramiento conjunto y combinado, seleccionar los ejercicios regionales e internacionales en los que resulta más conveniente participar y diseñar mejor los que realizamos en Argentina, incluyendo la participación de naciones amigas.
Diálogo: Como comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales, usted lideró la participación argentina en Daga Atlántica 2026, ejercicio realizado junto con los Estados Unidos. ¿Cuáles fueron sus principales resultados y enseñanzas?
Cnel. Verón: Los principales resultados pueden dividirse por niveles. En el nivel táctico, nuestros operadores interactuaron y se adiestraron de manera coordinada con sus pares estadounidenses. Ambas partes aprendieron una de la otra, fortaleciendo la camaradería y la confianza y avanzando en la interoperabilidad de procedimientos, equipos, tácticas y técnicas.
El ejercicio también permitió validar nuestra propia doctrina. Este año presentamos el reglamento actualizado para la conducción de operaciones especiales conjuntas, que contribuirá a mejorar el empleo futuro de las Fuerzas de Operaciones Especiales Conjuntas Argentinas de manera moderna y adecuada.
En el nivel operacional, certificamos al Estado Mayor y a las planas mayores de los elementos de las tres Fuerzas Armadas en metodologías de planeamiento conjunto y combinado. Durante la Fase II del ejercicio, realizada en la ciudad de Córdoba, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales interactuó con la Universidad Conjunta de Operaciones Especiales de los EE. UU. (JSOU). Un total de 52 participantes completaron la capacitación en planeamiento, comando y control de operaciones especiales conjuntas por parte del CCOE, y combinadas, por parte del JSOU.
Una de las principales lecciones aprendidas es que hacemos muchas de las mismas cosas y utilizamos procesos similares, pero aún es necesario unificar ciertos procesos y productos de planeamiento y comprender el uso de acrónimos, principalmente en el ámbito multinacional y en el marco de la OTAN.
En definitiva, los errores de la estrategia no pueden ser solucionados por la táctica, y la táctica debe servir eficientemente a las intenciones de la estrategia. Al diseñar este ejercicio por niveles —una primera fase de adiestramiento táctico y una segunda fase de planeamiento operacional—, dimos un gran paso en materia de interoperabilidad combinada, principalmente en el marco de la OTAN, con aplicación también en el ámbito de las operaciones de las Naciones Unidas.
Diálogo: A lo largo de su carrera también se desempeñó como director de la Escuela Militar de Monte, una función vinculada estrechamente con la formación, la doctrina y el liderazgo. ¿Cómo contribuyen esas experiencias a preparar fuerzas de operaciones especiales capaces de integrarse eficazmente en un comando multinacional?
Cnel. Verón: En materia de formación, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales interactúa con las tres Fuerzas Armadas en la formación y el perfeccionamiento de las Tropas de Operaciones Especiales que sirven en el nivel operacional. Esto nos permite aportar propuestas para la mejora continua de los cursos y la estandarización de procedimientos conjuntos.
En cuanto a la doctrina, este año actualizamos la doctrina de conducción de operaciones especiales conjuntas, incorporando las lecciones aprendidas en los ejercicios conjuntos y combinados. Esto proporciona un horizonte de acción de cinco años hasta su revisión y de diez años hasta su actualización obligatoria.
El liderazgo también ocupa un lugar central. Nuestra doctrina incorpora aspectos relacionados con el factor humano y con el mando y liderazgo de las Tropas de Operaciones Especiales. Estas fuerzas cumplen misiones de alto riesgo y complejidad, muchas veces en ambientes aislados, hostiles y agrestes, por lo que requieren características particulares.
Desde los cursos de formación buscamos fortalecer el carácter, la voluntad, la comprensión y la integridad moral. Un operador debe ser capaz de actuar aislado y bajo incertidumbre, con disciplina, iniciativa y eficiencia, incluso en la profundidad del dispositivo enemigo y frente a blancos de alto valor estratégico.
Diálogo: Las fuerzas de operaciones especiales deben estar preparadas para actuar en algunos de los entornos más complejos. ¿Qué capacidades aportan que resultan especialmente valiosas dentro de una fuerza multinacional?
Cnel. Verón: Estas fuerzas son especialmente aptas para operar en entornos aéreos, selváticos, costeros, marítimos y urbanos. Durante PANAMAX, por ejemplo, debían estar preparadas para enfrentar amenazas capaces de afectar la seguridad y operatividad del Canal de Panamá, una infraestructura cuya importancia transciende las fronteras del país.
Somos una herramienta estratégica al servicio de una alianza o coalición multinacional, comprometidos con garantizar la seguridad y la legalidad de las acciones y con minimizar su impacto mediante el empleo quirúrgico de tropas especiales que, con pocos efectivos, pueden alcanzar y batir blancos de alto valor.
La capacidad de actuar de manera interoperable con fuerzas locales de Panamá y de otros países, en otros idiomas y con distintos equipos y medios nos otorga versatilidad, capacidad de adaptación y letalidad para cumplir misiones específicas de alto impacto, sin saturar las áreas de operaciones con medios más grandes y pesados.
Esto facilita a la nación donde desarrollamos estas operaciones a que no reciba el impacto de grandes maniobras de medios militares, y recuperarse más rápidamente luego de finalizado su empleo.
Diálogo: Integrar fuerzas de distintos países implica conciliar doctrinas, procedimientos, idiomas y culturas operacionales diferentes. ¿Cuáles son los principales desafíos y qué resulta esencial para construir una fuerza verdaderamente integrada?
Cnel. Verón: Los desafíos se presentan naturalmente en varios ámbitos. El primero es el idioma, una barrera que se supera con el esfuerzo de todos los participantes por aprender y comunicarse.
El segundo es la estandarización de la doctrina y, principalmente, de la terminología, para alcanzar una unidad de criterio y de acción. En PANAMAX, este proceso se materializó durante el Entrenamiento para la Integración de Fuerzas (FIT), que además contribuyó a minimizar los riesgos asociados al empleo combinado de estas tropas.
El tercero desafío es estandarizar los procesos de planeamiento, conducción, comando y control. En PANAMAX trabajamos en ello con el Estado Mayor y el Puesto de Comando del CFSOCC. Al llegar a Panamá realizamos cinco días intensivos de Entrenamiento de Estado Mayor de Batalla (BST) antes de comenzar las operaciones.
El ejercicio permitió trabajar simultáneamente en los niveles táctico y operacional y avanzar progresivamente hacia ensayos y misiones de perfil completo. Esa progresión contribuye a lograr una mayor unidad de criterio, estandarizar procedimientos, integrar a los participantes y minimizar riesgos.
Pero hay factores humanos que son igualmente esenciales: el profesionalismo en todos los niveles, la humildad para aprender y enseñar, y la libertad intelectual para aportar ideas que enriquezcan al conjunto. La integración no comienza cuando las fuerzas llegan al ejercicio. Es el resultado de un proceso de planeamiento, preparación y aprendizaje que se desarrolla durante meses.
Diálogo: ¿Qué cualidades considera indispensables en los líderes militares que deben conducir fuerzas multinacionales en entornos de seguridad cada vez más complejos?
Cnel. Verón: Experiencia, profesionalismo, humildad, apertura mental, capacidad de adaptación y flexibilidad.
Todo puede cambiar en cualquier momento: la amenaza que debemos enfrentar, las condiciones meteorológicas o los medios disponibles. El operador especial debe ser capaz de adaptarse a esas condiciones y mantener la flexibilidad mental necesaria para alcanzar el mejor resultado disponible en el cumplimiento de la misión.
En una fuerza multinacional de Tropas de Operaciones Especiales, además, debemos ser capaces de emplear el elemento correcto o más apropiado para cada misión, buscando la máxima eficiencia con el menor costo y riesgo posibles. Por eso, el profesionalismo, la humildad, la experiencia, la adaptación y la flexibilidad son fundamentales dentro de esta comunidad.
Diálogo: ¿Dónde ve mayor potencial para seguir profundizando la cooperación entre las fuerzas de operaciones especiales de Argentina, los Estados Unidos y otros socios regionales?
Cnel. Verón: Estoy convencido de que debemos capitalizar las experiencias de todos. Cada país tiene conocimientos, experiencias y lecciones aprendidas que puede aportar y que enriquecen al conjunto.
Los conflictos evolucionan rápidamente en entornos cada vez más complejos, ambiguos, inciertos y cambiantes. Si no compartimos experiencias, adquirir ese conocimiento por cuenta propia lleva mucho más tiempo. El intercambio fortalece la confianza mutua, facilita la interoperabilidad, consolida la doctrina propia y contribuye a construir la doctrina combinada.
Lo mismo ocurre con los equipos especiales, las armas, los drones y las comunicaciones, que evolucionan a un ritmo cada vez mayor. El intercambio regional nos permite comprender mejor esos cambios y adaptarnos a ellos.
Más allá de los aspectos estrictamente militares, profesionales y doctrinarios de las Tropas de Operaciones Especiales, esta cooperación contribuye a la seguridad y la estabilidad regional. Juntos seremos más fuertes y estaremos mejor preparados que actuando solos frente a amenazas y riesgos comunes.