Corredor Bioceánico de Capricornio puede consolidar red estratégica de China en Sudamérica

La finalización de uno de los tramos clave del Corredor Bioceánico de Capricornio marca una nueva etapa en la integración logística de Sudamérica. A medida que la ruta acerca las regiones productivas del interior del continente a los puertos del Pacífico y a los mercados de Asia, especialistas advierten que también podría fortalecer la red comercial, logística y de infraestructura que sustenta la creciente influencia estratégica de China en Latinoamérica.

El corredor reúne a Argentina, Brasil, Chile y Paraguay en una iniciativa de integración regional que conectará los océanos Atlántico y Pacífico mediante carreteras, puentes, pasos fronterizos, centros logísticos e infraestructura portuaria. Su plan de acción define el proyecto como un mecanismo para fortalecer la conectividad, facilitar el comercio e impulsar el desarrollo de los territorios que atraviesa.

El Plan Maestro Regional de Integración y Desarrollo, impulsado por el Banco Interamericano de Desarrollo, también prioriza la coordinación de inversiones, los procedimientos transfronterizos, la armonización regulatoria y el desarrollo de infraestructura física y digital. Estos sistemas serán esenciales para el funcionamiento del corredor y ayudarán a determinar qué empresas y tecnologías tendrán acceso a sus redes logísticas y datos comerciales.

Una vez plenamente operativo, el corredor creará una conexión terrestre más directa entre las regiones productivas del interior sudamericano y los puertos del norte de Chile, facilitando el acceso a los mercados de Asia-Pacífico. El plan de acción oficial de Chile estima que la ruta podría reducir hasta en 10 días los tiempos de transporte entre zonas del interior de Brasil y Paraguay y los mercados asiáticos.

En julio de 2026, los equipos de construcción completaron la conexión física entre los tramos paraguayo y brasileño del Puente Bioceánico, uniendo Carmelo Peralta, Paraguay, con Porto Murtinho, Brasil. El puente representa uno de los hitos más visibles del corredor, aunque todavía deben concluirse las vías de acceso, instalaciones fronterizas, sistemas aduaneros y otras obras complementarias antes de que la ruta entre plenamente en funcionamiento.

Interés de Pekín trasciende el comercio

La orientación del corredor hacia los puertos del Pacífico y los mercados asiáticos podría incrementar su valor para China, ya uno de los principales destinos de la soya, el mineral de hierro, el petróleo, el cobre y otras materias primas estratégicas sudamericanas.

Un análisis publicado por Diálogo Político sostiene que el corredor tiene el potencial de “rediseñar los flujos del comercio global en el Cono Sur”. Al conectar los centros de producción del interior con las rutas hacia el Pacífico, el proyecto podría reforzar patrones comerciales que canalizan las materias primas sudamericanas hacia China, al tiempo que incrementan la demanda regional de manufacturas, maquinaria, equipos de telecomunicaciones y tecnología de origen chino.

Consultado por Diálogo, Jorge Serrano, miembro del equipo de asesores de la Comisión de Inteligencia del Congreso de Perú, indica que el Corredor Bioceánico de Capricornio debe entenderse como parte de una red logística más amplia.

“Cuando distintas infraestructuras estratégicas comienzan a articularse, dejan de ser únicamente proyectos de transporte o comercio y adquieren una dimensión geopolítica que puede incrementar la influencia del país que domina los flujos comerciales”.

La posible ventaja de China no depende necesariamente de construir las carreteras y los puentes. También puede crecer mediante un mayor acceso a puertos, redes de telecomunicaciones, tecnologías aduaneras, plataformas de gestión de carga, servicios logísticos y sistemas digitales que respaldarán el movimiento de mercancías a lo largo del corredor.

“A diferencia de otros países, China mantiene una estrecha integración entre el Estado, el Partido Comunista y sus organismos de inteligencia”, agregó Serrano.

Una estrategia de “ocupación silente” en expansión

Para el economista Rafael Marrero, CEO de Rafael Marrero & Company, China desarrolla en Latinoamérica una estrategia de “ocupación silente” de largo plazo basada en infraestructura crítica, financiamiento, telecomunicaciones y logística. En entrevista con Expediente Público, señaló que esa presencia avanza de forma gradual mediante sectores que fortalecen la capacidad de Pekín para ampliar su influencia económica y estratégica en la región.

La preocupación va más allá de la propiedad de carreteras, puentes o puertos. La influencia sobre las operaciones portuarias, las redes de comunicaciones, las plataformas digitales, la información de carga, los servicios de mantenimiento y el software logístico puede generar dependencias estratégicas incluso cuando la infraestructura permanece bajo propiedad nacional.

Su evaluación coincide con el estudio Sin puerto seguro, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), que analizó la participación de empresas vinculadas a China en decenas de puertos de Latinoamérica y el Caribe. El informe advierte que la propiedad o una amplia participación operativa puede facilitar el acceso a información logística marítima, nodos críticos de las cadenas de suministro e infraestructura estratégicamente relevante.

El nivel de exposición, sin embargo, varía según el tipo de participación. Financiar un proyecto no genera el mismo grado de influencia que operar una terminal, administrar sus sistemas logísticos, suministrar su red de comunicaciones o controlar el acceso a sus datos. Aun así, el CSIS advierte que una participación extensa en operaciones portuarias puede crear oportunidades para la obtención de inteligencia, la presión económica o la interrupción del acceso durante una crisis.

A medida que el Corredor Bioceánico canalice mayores volúmenes de carga hacia los puertos del Pacífico, aumentará también el valor estratégico de esos sistemas de apoyo. La participación de empresas chinas en operaciones portuarias, telecomunicaciones, plataformas digitales o infraestructura para la gestión de carga podría permitir a Pekín beneficiarse de la expansión del corredor mientras profundiza su influencia sobre los sistemas que hacen posible su funcionamiento comercial.

Las rutas hacia el Pacífico fortalecen cadenas de suministro orientadas a China

El corredor avanza mientras China amplía su participación en proyectos regionales de conectividad. En 2025, la empresa estatal brasileña encargada de la planificación de infraestructura y una entidad de investigación vinculada a China State Railway Group acordaron estudiar la viabilidad de un ferrocarril bioceánico que conectaría Brasil con el puerto peruano de Chancay.

La iniciativa ferroviaria permanece en una etapa temprana. Todavía no existe un trazado definitivo, un acuerdo de construcción, un esquema de financiamiento ni autorizaciones binacionales completas. Además, sigue una ruta distinta a la del Corredor Bioceánico de Capricornio y no constituye una extensión física de este.

No obstante, ambos proyectos reflejan una transformación más amplia de la logística sudamericana hacia rutas que trasladan productos agrícolas, minerales y otras materias primas desde el interior del continente hacia los puertos del Pacífico y los mercados asiáticos. La participación de China en los estudios del ferrocarril, junto con la presencia de empresas chinas en puertos e infraestructura logística regional, demuestra el interés de Pekín por las redes que sostienen esos flujos comerciales.

La plataforma ambiental Mongabay advierte además que posibles trazados ferroviarios a través de la Amazonía podrían generar importantes impactos ambientales y sociales, entre ellos deforestación y afectaciones a territorios indígenas. Estas preocupaciones muestran que los grandes proyectos de conectividad pueden transformar el control territorial, la actividad económica y las condiciones de seguridad mucho más allá del sector transporte.

Comercio asimétrico y dependencia estratégica

El comercio entre China y Latinoamérica continúa concentrado en materias primas. Brasil exporta grandes volúmenes de soya, mineral de hierro y petróleo, mientras Perú y Chile dependen en gran medida del cobre y otros minerales. A cambio, la región importa manufacturas, maquinaria, vehículos, equipos de telecomunicaciones y tecnología de China.

Los principales exportadores de materias primas pueden registrar superávits comerciales con Pekín, pero la concentración de las exportaciones en un número limitado de productos también puede profundizar la dependencia de la demanda china y aumentar la exposición a la volatilidad de los precios, las presiones del mercado y el potencial uso de esa relación como herramienta de influencia.

La expansión de las rutas orientadas al Pacífico podría reforzar aún más ese patrón al facilitar y abaratar el transporte de materias primas hacia China, sin necesariamente fortalecer la capacidad industrial y tecnológica de Sudamérica.

Serrano sostiene que estos proyectos no deben analizarse de manera aislada. “El proyecto ferroviario entre Brasil, el puerto peruano de Chancay y el Corredor Bioceánico de Capricornio deben entenderse como iniciativas complementarias dentro de una misma estrategia de conectividad regional en la que China mantiene un interés significativo”.

Aunque los proyectos no están formalmente integrados ni siguen el mismo trazado, Serrano considera que su complementariedad estratégica podría fortalecer la capacidad de Sudamérica para transportar materias primas hacia los puertos del Pacífico y el mercado chino. Ignorar ese panorama más amplio, añadió, conduce a interpretaciones incompletas sobre los intereses que rodean los proyectos regionales de conectividad.

El analista considera que, incluso si el corredor no llegara a concretarse, eso no modificaría la posición estratégica alcanzada por China, aunque podría retrasar parte de sus planes de conectividad regional, ya que esa posición no depende de un solo proyecto, sino de una red internacional de infraestructura y logística desarrollada durante los últimos años.

“Aunque la infraestructura física del corredor está avanzando, aún queda pendiente la incorporación de los sistemas tecnológicos necesarios para su operación”, advirtió. “La obra no estará plenamente concluida hasta integrar esa infraestructura digital y operativa, cuya evolución dependerá del entorno geopolítico en el que se desarrolle”.

La seguridad debe avanzar junto con la conectividad

Los riesgos estratégicos que rodean al corredor no se limitan a la influencia extranjera. El plan de acción oficial de Chile identifica la seguridad nacional como una de las áreas prioritarias de la iniciativa y contempla patrullajes permanentes en frontera, mayor capacidad de inspección de carga, más recursos policiales, tecnologías de monitoreo y una coordinación más estrecha entre aduanas, migración, organismos fitosanitarios y agencias de seguridad.

El plan también identifica la presencia de organizaciones criminales en Tarapacá y Antofagasta como un riesgo que debe mitigarse. El aumento del volumen de carga y la mayor rapidez del tránsito transfronterizo podrían generar nuevas oportunidades para el narcotráfico, el contrabando, el lavado de dinero, el robo de carga y la infiltración de cadenas de suministro legítimas.

Estas amenazas hacen que la gobernanza de la infraestructura digital y operativa del corredor cobre aún mayor importancia. Escáneres aduaneros, redes de comunicaciones, plataformas de gestión portuaria, bases de datos de carga y sistemas logísticos procesarán información sensible sobre envíos, empresas, rutas, inspecciones y operaciones gubernamentales.

Si empresas vinculadas a China consolidan posiciones dominantes en estos sistemas sin las salvaguardas adecuadas, los países participantes podrían volverse dependientes de tecnología, software, servicios de mantenimiento y gestión de datos de origen chino. Esa dependencia podría limitar su capacidad para auditar sistemas críticos, proteger información comercial y estratégicamente sensible o garantizar la continuidad operativa durante una crisis diplomática o de seguridad.

Procesos de contratación transparentes, proveedores diversificados, acceso nacional a los datos operativos, auditorías independientes de ciberseguridad, almacenamiento seguro de datos, planes de continuidad y evaluaciones rigurosas de las empresas que aspiren a operar infraestructura sensible pueden ayudar a evitar que una mayor conectividad se convierta también en un nuevo canal para ampliar la dependencia estratégica de Pekín en Sudamérica.

El Corredor Bioceánico de Capricornio nació para fortalecer la integración regional. Garantizar que China no convierta los crecientes flujos comerciales, los puertos, las tecnologías y los sistemas logísticos asociados a la ruta en nuevas fuentes de influencia estratégica será fundamental para proteger la soberanía y la seguridad de los países que conecta.

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