China profundiza dependencia estratégica de Latinoamérica a través del litio

La expansión de las empresas chinas en el sector del litio en Latinoamérica ha dejado de ser un fenómeno puramente comercial para convertirse en un vector de influencia geopolítica. Las ambiciones de Pekín van mucho más allá de la extracción. Las empresas chinas buscan cada vez más ampliar su presencia a lo largo de toda la cadena de valor del litio, abarca el procesamiento, la exportación y, progresivamente, la definición de los marcos regulatorios que gobiernan esos recursos.

Evan Ellis, profesor investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, explica a Diálogo: “Para el Estado chino hay un interés estratégico en que sus propias empresas tengan acceso a los materiales que necesita para la formación de capital y para abastecer sus industrias, y que tengan la tecnología para sacar el valor agregado por sí mismas”.

El informe, La presencia de China en el sector del litio en América Latina y el Caribe, elaborado por el Colectivo sobre Financiamiento e Inversiones Chinas, Derechos Humanos y Ambiente, advierte que este modelo corre el riesgo de relegar a los países productores al papel de proveedores de materia prima, con transferencia tecnológica limitada y escasa participación en las etapas de mayor valor agregado de la cadena de suministro. Las empresas chinas controlarán el 39 por ciento del litio extraído a nivel mundial para 2030, según la consultoría de análisis de materias primas Wood Mackenzie. En ese escenario, la región aporta el recurso, pero captura solo una fracción de su valor económico.

Pekín fortalece su control sobre minerales críticos

China también ha fortalecido su marco legal para los minerales estratégicos. El nuevo reglamento de aplicación de la Ley de Recursos Minerales entró en vigor el 15 de junio de 2026, reforzando la supervisión estatal sobre la exploración, extracción, procesamiento y gestión de minerales estratégicamente importantes. La norma complementa el sistema más amplio de controles a las exportaciones y medidas de seguridad nacional diseñada para proteger el acceso de China a las cadenas de suministro de minerales críticos.

Ellis considera que este marco tiene importantes implicaciones geopolíticas. “El Estado chino utiliza no solo su acceso a los minerales, sino también su capacidad de procesamiento como un arma contra otros países. Especialmente en ciertos sectores críticos, es Pekín quien utiliza este dominio como un arma estratégica”, señaló.

Marcos regulatorios abren la puerta

La influencia de China se ha expandido no solo donde existen vacíos regulatorios, sino también donde los marcos legales han sido modificados para facilitar la inversión.

“China está avanzando en contextos donde se creía que prevalecería la noción del peligro, en casos donde los marcos regulatorios no solo son débiles, sino que se han transformado justamente para poder legalizar esa participación. No solo se trata de marcos vulnerables; llegan al extremo de modificarlos para darle curso a este tipo de intervenciones”, advirtió a Diálogo la analista política María Isabel Puerta, profesora adjunta en el Valencia College en Orlando, Florida.

Argentina ilustra esa dinámica. En mayo de 2026, el gobierno aprobó incentivos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para la ampliación del proyecto de litio Cauchari-Olaroz, operado por una empresa conjunta integrada por la compañía china Ganfeng Lithium Group, Lithium Argentina y Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (JEMSE). La decisión refleja la disposición del país a promover la participación de empresas chinas en proyectos estratégicos.

Puerta sostiene que esa percepción de riesgo reducido es un error estratégico: “Habrá disminuido en algunos casos, pero se ha fortalecido en otros, como en Brasil e inclusive en Centroamérica, y no solo hablo de regímenes afines a China como Nicaragua”.

Opacidad, crimen organizado y soberanía

La creciente presencia de Pekín en el sector minero latinoamericano también viene acompañada de otra preocupación: la opacidad. Los contratos, licitaciones y memorandos de entendimiento entre gobiernos y empresas chinas suelen operan bajo cláusulas de confidencialidad que restringen el escrutinio público y debilitan la rendición de cuentas. Esa falta de transparencia abre espacios para la corrupción y la actividad criminal.

Una investigación de OjoPúblico reveló que Perú investiga a representantes de ocho empresas presuntamente vinculadas a una red criminal dedicada a la extracción ilegal, robo y exportación de relaves mineros con oro, cobre y plata hacia China, mediante permisos falsos, en una operación valorada en casi USD 12 millones.

El resultado acumulado es una erosión gradual de soberanía nacional. Los países corren el riesgo de perder un mayor control sobre recursos estratégicos, limitar sus oportunidades de desarrollo industrial y aumentar su exposición a presiones geopolíticas que no controla.

La tendencia va más allá de la política minera. Refleja una estrategia de largo plazo que combina inversión, legislación, influencia comercial y limitada transparencia para fortalecer la posición de China en las cadenas de suministro de minerales críticos, convirtiendo al litio en un factor cada vez más importante dentro del panorama estratégico de la región.

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