Crimen organizado convierte la carga legal en autopista química de narcóticos

Las organizaciones criminales transnacionales perfeccionan métodos para ocultar drogas en carga comercial legítima. El hallazgo en Brasil de cocaína impregnada químicamente en madera evidencia el creciente desafío que estas modalidades representan para las autoridades aduaneras y la seguridad de las cadenas globales de suministro.

En junio, las autoridades brasileñas interceptaron un cargamento de madera procedente de Bolivia sospechoso de contener cocaína impregnada químicamente en la madera. Según el medio argentino Infobae, el cargamento —de aproximadamente 260 toneladas de madera— fue estimado inicialmente en unas   50 toneladas de cocaína, aunque al momento de redactar este artículo los análisis forenses seguían en curso para determinar la cantidad exacta. De confirmarse, sería una de las mayores incautaciones de cocaína registradas en Brasil.

El caso brasileño está vinculado a una investigación más amplia en Chile. Según Mongabay Latam, las autoridades chilenas identificaron 32 envíos asociados con 15 empresas madereras, que involucraban madera contaminada con cocaína y ketamina. Los investigadores estimaron que los cargamentos contenían aproximadamente 108 toneladas de drogas ilícitas. Mongabay informó que ambas investigaciones estaban vinculadas a madera procedente de las mismas plantas de producción en Bolivia y que involucraron la cooperación entre autoridades de Brasil, Bolivia, Chile y los Estados Unidos, incluida la Administración para el Control de Drogas (DEA).

“A medida que mejora la interdicción, las organizaciones criminales buscan alternativas para traficar. Tienen creatividad y recursos, y emplean sistemas cada vez más sofisticados porque los mecanismos de detección se han perfeccionado”, explicó a Diálogo Juan Belikow, politólogo y especialista en seguridad y crimen organizado de la Universidad de Buenos Aires.

Ocultamiento químico dificulta la detección tradicional

Según Mongabay Latam, los traficantes aprovechan la porosidad natural de la madera para introducir cocaína en estado líquido dentro de sus fibras. Una vez que el cargamento llega a destino, la droga puede separarse de la madera y recristalizarse mediante procesos químicos especializados.

Según el Centro Internacional de Investigación y Análisis contra el Narcotráfico Marítimo (CIMCON) de la Armada de Colombia, estas estas técnicas de transformación química pueden dificultar considerablemente la detección de cocaína mediante escáneres convencionales, unidades caninas y pruebas de campo estándar, lo que exige capacidades forenses más avanzadas.

El caso también pone de manifiesto cómo las organizaciones criminales explotan industrias y actividades económicas legítimas. Mongabay Latam informó que los investigadores han identificado un uso reiterado de cadenas de suministro de madera boliviana para este tipo de ocultamiento.

La técnica no es nueva. Según el CIMCON, las autoridades comenzaron a documentar sistemáticamente estas transformaciones químicas en 2017, tras detectar toneladas de cocaína mezclada con sal en Colombia. Desde entonces, las autoridades han identificado variantes que utilizan aceites, lubricantes, carbón, minerales, frutas y otros productos comerciales.

Belikow recordó que ya se detectó ropa de pasajeros impregnada con cocaína líquida. “El caso de Brasil y Chile no representa una nueva modalidad, sino una aplicación distinta de métodos ya conocidos. Es diversificación más que especialización del crimen organizado”, señaló.

Más allá de la madera

La madera es solo una de las muchas mercancías legítimas que las organizaciones criminales utilizan.

En el puerto mexicano de Veracruz, La Secretaría de Marina aseguró costales de zeolita, un mineral absorbente de uso agrícola e industrial, contaminados intencionalmente con cocaína.

En una operación distinta en Colombia, las autoridades hallaron cocaína oculta dentro de piedras lajas huecas destinadas a Europa.

Las organizaciones criminales también han ocultado cocaína en cargamentos de carbón coque. Mediante procesos químicos, alteran el aspecto y reducen el olor de la droga para que se asemeje a este derivado del carbón y pueda  mesclarze con exportaciones legítimas, según W Radio Colombia.

Otra técnica aprovecha los propios contenedores. Un informe de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) identifica a Ecuador como uno de los principales focos de esta práctica, especialmente en exportaciones de banano. Los grupos criminales fuerzan cerraduras, sustituyen sellos y contaminan cajas de banano, pallets, paredes de contenedores e incluso sistemas de refrigeración antes de la salida de la carga.

“La manera más económica de traficar es ‘embarazar’ un contenedor: no pagan flete, utilizan una carga conocida y la probabilidad aleatoria de detección es baja”, explicó Belikow.

Inteligencia y cooperación para cerrar brechas

Ante el enorme volumen de carga que circula por los puertos, inspeccionar cada embarque no es una opción.

Belikow señaló que las inspecciones aleatorias siguen siendo fundamentales para identificar nuevas modalidades de ocultamiento, pero que la focalización basada en inteligencia y el análisis de riesgo son el único enfoque sostenible.

“Por eso son fundamentales el intercambio de información, una mayor inteligencia y la capacidad de adaptarse a las nuevas tecnologías. Las señales de alerta deben rastrearse a lo largo de toda la cadena de suministro”, indicó.

La OMA concluye además que proteger las cadenas de suministro marítimas depende cada vez más de operaciones guiadas por inteligencia, del intercambio internacional de información y de la cooperación entre aduanas, fuerzas del orden, puertos, navieras y el sector privado para detectar la contaminación de la carga antes de que llegue a su destino.

“Las asimetrías de capacidades entre países constituyen una vulnerabilidad que el crimen organizado conoce y explota. La cooperación internacional es un paso, pero si cada país no hace su parte en laboratorios, capacitación de personal y fiscalías especializadas en narcotráfico, nuestra efectividad no va a crecer. El país que coopera necesita una contraparte con equipamiento, conocimiento, personal y recursos”, concluyó el especialista.

Las investigaciones en Brasil y Chile demuestran que las organizaciones criminales pueden infiltrar las cadenas de suministro comerciales a través de varios países antes de que la droga llegue a los mercados internacionales. A medida que estas organizaciones continúan perfeccionando sus métodos de ocultamiento, desarticular estas redes dependerá cada vez más del intercambio de inteligencia, las capacidades forenses, la seguridad fronteriza coordinada y la cooperación entre las fuerzas militares, las autoridades aduaneras, las fuerzas del orden y el sistema judicial.

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