Guatemala está transformando su modelo de seguridad fronteriza para responder a redes criminales transnacionales cada vez más dinámicas y sofisticadas. El país avanza de una lógica centrada principalmente en la interdicción hacia una estrategia basada en inteligencia, análisis de riesgo y anticipación, con mayor coordinación entre las instituciones responsables de la seguridad, aduanas y migración, así como nuevas capacidades tecnológicas y de análisis.
En entrevista exclusiva con Diálogo, el viceministro de Antinarcóticos y de Seguridad Fronteriza, Víctor Hugo Cruz, explica cómo Guatemala está consolidando este nuevo modelo, desde los centros de fusión y el intercambio regional de inteligencia hasta el uso de tecnología y la cooperación con los países vecinos y los Estados Unidos, con el objetivo de anticipar las operaciones de las organizaciones criminales y fortalecer la seguridad de las fronteras.
Diálogo: Guatemala está pasando de un modelo fronterizo centrado principalmente en la interdicción a uno basado en inteligencia y anticipación. ¿Qué cambió en la amenaza criminal que hizo necesario este giro?
Víctor Hugo Cruz, viceministro de Antinarcóticos y de Seguridad Fronteriza de Guatemala: Las estructuras criminales transnacionales son dinámicas. Buscan utilizar nuestros aeropuertos, puertos y fronteras para movilizar actividades ilícitas y adaptan constantemente sus formas de operar.
La interdicción nos permite actuar directamente sobre un ilícito que podemos detectar, por ejemplo, durante una inspección primaria o secundaria en un puerto o en un punto oficial de entrada. Pero avanzar hacia un modelo basado en inteligencia nos da una mayor amplitud. Nos permite conocer mejor al importador y al exportador, entender los fenómenos que nos afectan a nivel nacional y concentrar nuestros esfuerzos donde existe un mayor riesgo.
Esto también es importante porque buscamos realizar inspecciones efectivas y, al mismo tiempo, facilitar el comercio. La inteligencia permite evitar controles innecesarios sobre socios confiables, importadores y exportadores que operan dentro del marco legal, y concentrar los esfuerzos en quienes intentan utilizar las cadenas logísticas para introducir o movilizar ilícitos.
Diálogo: Este cambio ya se refleja en nuevas capacidades y una mayor presencia operativa en las fronteras. ¿Cuáles son los principales esfuerzos para consolidar este nuevo modelo y cómo está fortaleciendo la coordinación institucional la capacidad de Guatemala para anticipar y responder a las amenazas criminales?
Cruz: Uno de estos esfuerzos se desarrolla en el marco de la Fuerza de Tarea para la Facilitación del Comercio, que integra a la Policía Nacional Civil, la Superintendencia de Administración Tributaria, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, el Ministerio de la Defensa Nacional y, según el punto de entrada, al Instituto Guatemalteco de Migración.
Esto permite que, tanto en aduanas aéreas, terrestres y marítimas como en otros puntos de control, las instituciones interactúen para analizar información y realizar inspecciones coordinadas. Cada institución mantiene sus competencias, pero a nivel operativo trabajamos mediante mecanismos de comunicación que permiten actuar conjuntamente.
Anteriormente, un mismo contenedor podía ser revisado dos o tres veces porque distintas instituciones necesitaban inspeccionar por razones diferentes. Ahora, cuando se determina que un contenedor debe ser inspeccionado, las instituciones comparten esa información y pueden participar en una misma revisión. Esto reduce duplicidades, mejora la comunicación y facilita el comercio sin disminuir los controles.
Este trabajo conjunto también se realiza en puestos de carretera e incluye el análisis compartido de imágenes de rayos X. La coordinación interinstitucional nos ha permitido hacer las inspecciones más eficientes y aprovechar las capacidades de cada institución dentro de un mismo esfuerzo operativo.
Diálogo: ¿Qué nuevas capacidades tecnológicas y de análisis está incorporando Guatemala para fortalecer este modelo de seguridad fronteriza?
Cruz: Tenemos dos componentes importantes. Por un lado está el hardware, es decir, el equipamiento que hemos incorporado. Contamos con rayos X portátiles y, en las aduanas marítimas, con equipos que permiten realizar inspecciones más rápidas, eficientes y objetivas. Las imágenes pueden ser analizadas por equipos de distintas instituciones para determinar si es necesaria una revisión física.
El segundo componente es el software y la capacidad de análisis. Contamos con equipos y analistas que centralizan información y utilizan herramientas para fortalecer el análisis de riesgo junto con otras instituciones. También tenemos personal especializado, incluidos químicos e ingenieros, además de equipos que permiten realizar pruebas de campo y determinar con mayor precisión la naturaleza de determinadas sustancias o precursores.
La inteligencia artificial también empieza a tener un papel importante. Ya existen puertos que utilizan estas herramientas para hacer más eficientes diferentes procesos logísticos. Desde el ámbito antinarcótico y de seguridad fronteriza, continuamos trabajando con nuestros socios internacionales para conocer mejores prácticas e identificar tecnologías que puedan incorporarse de manera segura y funcional a nuestras operaciones.
Diálogo: Más allá de las fronteras terrestres, los puertos, aeropuertos y rutas informales forman parte de un mismo desafío. ¿Cómo está Guatemala integrando la inteligencia proveniente de estos distintos puntos para identificar patrones y seguir las operaciones de las redes criminales más allá de un puesto fronterizo específico?
Cruz: Durante los últimos años hemos trabajado en la creación de centros de fusión que permitan centralizar la información obtenida junto con otras instituciones, entre ellas Migración y Aduanas. La información que se recopila en las fronteras funciona como distintos nodos que posteriormente podemos centralizar y analizar.
Seguimos avanzando para que el personal en el terreno pueda contar con información sobre lo que ocurre en otros puntos. Lo que buscamos es anticiparnos a lo que el contrabandista pretende hacer y aumentar nuestra capacidad para detectar determinados movimientos antes de que ocurran.
Este proceso se ha desarrollado por etapas. Primero fortalecimos la formación de los analistas, quienes reciben la información y la convierten en productos útiles. Ahora avanzamos con la fuerza de tarea y el componente operativo, que será responsable de recibir esa información ya analizada y llevarla al terreno.
Diálogo: ¿Qué papel desempeña la cooperación regional en este nuevo modelo de seguridad y cómo está trabajando Guatemala con México, Honduras y El Salvador en el intercambio de inteligencia para anticipar y neutralizar las amenazas de las redes criminales transnacionales?
Cruz: Guatemala no puede verse como un actor aislado de la seguridad regional. Durante los últimos años hemos establecido convenios bilaterales con nuestros países vecinos, que facilitan el intercambio de información entre las agencias de aplicación de la ley.
Estados Unidos ha sido un socio muy importante, y su presencia en distintos países de la región también contribuye a que esa comunicación fluya. Esto nos permite mantener intercambios no solamente con México, Honduras y El Salvador, sino también con socios importantes como Colombia y Panamá.
Contamos con mesas de trabajo y grupos de alto nivel sobre seguridad fronteriza, además de mecanismos de comunicación ágiles en las propias fronteras. Con Honduras, por ejemplo, tenemos puestos terrestres integrados donde trabaja personal de ambos países. Con El Salvador también existe una relación estrecha y un intercambio constante sobre lo que ocurre en las zonas fronterizas.
Además, participamos en espacios del Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, y en distintos foros de América Latina y el Caribe, donde compartimos información, estrategias y buenas prácticas. Esta cooperación nos permite aprender de las experiencias de otros países y, al mismo tiempo, compartir las prácticas que Guatemala está implementando para enfrentar amenazas que son regionales.
Diálogo: Estados Unidos es un socio importante para Guatemala en materia de inteligencia, capacitación y tecnología. ¿Cuáles son ahora las capacidades y tecnologías prioritarias para fortalecer este modelo basado en inteligencia y anticipación?
Cruz: Lo primero es la comunicación y, dentro de ella, garantizar que la información que recibimos pueda mantenerse segura. El manejo y resguardo de la información es fundamental, así como asegurar que esté disponible de manera oportuna para quienes la necesitan.
Estamos trabajando en infraestructura, como servidores seguros y canales protegidos para el tránsito de información. A esto se suma el fortalecimiento de las herramientas de análisis. Existen tecnologías que permiten que nuestros analistas procesen información mucho más rápido. Un análisis que podría tomar cuatro horas puede reducirse considerablemente con las herramientas adecuadas. Esa capacidad es fundamental cuando hablamos de inteligencia y anticipación.
También existen programas que permiten integrar y recopilar información de manera segura, pero debemos contar con la infraestructura y las licencias adecuadas para garantizar su protección. Este es uno de los aspectos a los que debemos prestar especial atención para lograr una integración real entre las aduanas aéreas, marítimas y terrestres.
Guatemala tiene 13 aduanas terrestres y algunas se encuentran a considerable distancia de la ciudad donde actualmente se concentra buena parte de estas capacidades. Por eso buscamos avanzar hacia centros de operaciones regionales que funcionen como nodos, centralicen la información de cada región y la trasladen hacia una capacidad central de análisis. Posteriormente, esa información puede regresar a los centros regionales para distribuirse de acuerdo con las necesidades operativas de cada territorio.
Diálogo: ¿Hasta qué punto la seguridad fronteriza debe evolucionar hacia un modelo regional de inteligencia e intercambio de información? ¿Puede la experiencia de Guatemala servir como referencia para otros países del hemisferio?
Cruz: Necesitamos ser mucho más ágiles en el intercambio de información. En nuestra región tenemos vuelos de 30 minutos, 45 minutos o pocas horas entre países. Si sabemos que existe una persona de interés, necesitamos tener la capacidad de comunicar esa información oportunamente. Lo mismo ocurre con el creciente volumen de vuelos y de información que debemos analizar. Necesitamos mecanismos que permitan filtrarla y compartirla con rapidez.
Las organizaciones criminales transnacionales se comunican rápidamente. No necesitan pasar por procesos burocráticos ni por múltiples autorizaciones. Los Estados tenemos que reducir esa brecha y aprovechar los mecanismos oficiales que ya existen para compartir información con mayor agilidad, tanto a nivel estratégico como operativo.
Lo mismo ocurre en los puertos. Si una carga que ingresa o sale de nuestra región tiene conexión con Europa, necesitamos contar con puntos de contacto específicos y seguros en otros puertos, y que ellos también puedan comunicarse con nosotros. Si sabemos dónde centralizar la información y contamos con canales seguros, podemos trabajarla de manera mucho más efectiva.
Por eso debemos aprovechar los convenios y las mesas de integración para reducir los pasos que hoy pueden retrasar el intercambio operativo de información. Las redes criminales son dinámicas y ágiles para comunicarse; los gobiernos también debemos serlo.
Guatemala quiere ser un socio confiable y está trabajando fuertemente contra el contrabando, el narcotráfico y el tráfico irregular de personas. Son fenómenos que debemos abordar como región. Guatemala y Centroamérica están en el centro de las Américas y tienen el potencial de consolidarse como un centro logístico confiable, donde sea posible hacer negocios de manera segura y continuar impulsando la economía y los flujos comerciales por vía aérea, marítima y terrestre.
Para avanzar en esa dirección la comunicación debe traducirse en acciones concretas, mediante capacidades dedicadas al análisis y al intercambio de información que permitan orientar mejor a nuestros equipos operativos y anticiparnos a las estructuras criminales.