«Fuera buques chinos depredadores», rezaban algunos de los carteles que los pescadores artesanales peruanos sostenían durante una de sus últimas protestas contra la poderosa flota pesquera china en la ciudad costera de Piura. En los últimos años, la flota pesquera china y sus innumerables acciones ilegales prácticamente han diezmado la pesca artesanal en Perú, una forma de vida para muchos en el país andino.
“Esta es la triste y penosa realidad que estamos viviendo los pescadores artesanales (…) sacando conchita para llevar un sustento para su mesa familiar, porque la pesca de la pota se ha acabado a consecuencia de los barcos chinos que han depredado nuestro mar”, se escucha decir a un pescador de Piura en un vídeo compartido en las redes sociales el 6 de septiembre.
A pesar de las medidas que Perú estableció para evitar que la flota china ingrese a sus aguas jurisdiccionales y pesque ilegalmente, los barcos aún logran burlar las regulaciones y continúan ingresando al mar peruano y capturando calamar indiscriminadamente. Según la Sociedad Nacional de Pesquería Artesanal del Perú (Sonapescal), más de 300 embarcaciones procedentes de China ingresan cada año a aguas peruanas sin cumplir con el Sistema de Seguimiento Satelital del Ministerio de la Producción, informó en septiembre el diario peruano La República.
“La evolución y tamaño de la flota China incrementa con el paso de los años”, dijo el 2 de octubre a Diálogo Milko Schvartzman, coordinador de proyectos de océanos y pesca de la ONG argentina Círculo de Políticas Ambientales. “Hace 24 años eran apenas un par de docenas de embarcaciones chinas detectadas, según algunas estimaciones periodísticas. Pero en esos tiempos no había rastreo satelital”.
Según Schvartzman, la flota actual es de más de 400 embarcaciones en el Atlántico Sur y 300 en el Pacífico Sur, contando solamente las que frecuentan las zonas donde pescan calamar.
Según Sonapescal, en 2024 la pesca local del molusco ha sido la peor en dos décadas, con exportaciones en el primer semestre menores en comparación con 2023 y una reducción del 70 por ciento en las capturas respecto al 2022.
Frente a este panorama, los pescadores artesanales vienen realizando varias protestas pacíficas en mar y tierra. Una de las últimas, el 2 de octubre, bloqueó la carretera Panamericana en la provincia de Islay, departamento de Arequipa. Los pescadores no sólo denuncian la pesca indiscriminada de las embarcaciones chinas, sino que también acusan a China de bloquear las medidas de protección de las aguas peruanas y han manifestado que se oponen a la visita del presidente chino, Xi Jinping, para la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, prevista en Perú del 10 al 16 de noviembre, donde también se espera que asista a la inauguración del Puerto de Chancay, informó Infobae. » China colapsa la pesquería, dejando a miles de trabajadores sin sustento para sus familias», informó Infobae.
“Esto ha derivado en que 2024 sea clasificado como el peor año para la industria pesquera de consumo humano directo, en lo que va de este siglo”, precisó Henry Juárez, dirigente de la Asociación de Pescadores Artesanales.
Catástrofe regional

Schvartzman indicó que el problema de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), tiene muchas dimensiones y facetas, porque “se ven afectados aspectos sociales y económicos”.
El problema no es solamente para Perú. “La flota de gran distancia china, que incluye barcos pesqueros, de transporte, de apoyo y suministro, suma unos 17 000 navíos”, asegura el portal español Política Exterior. Según Greenpeace, China es la mayor responsable de pesca ilegal en todo el mundo.
La flota pesquera china, “es el espolón de proa de una estrategia geopolítica expansionista, que alcanza los litorales de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador y Perú”, expande Política Exterior.
En Argentina, Los barcos chinos en los límites de las aguas territoriales del país sudamericano, incrementaron en la última década en un 800 por ciento su pesca ilegal”, reporta Infobae.
Chile, quien cuenta con gran parte de las costas del Pacífico latinoamericano, es presa constante de violaciones a su soberanía nacional en el mar, por la incursión de los más de 3000 buques chinos, que con frecuencia traspasan las fronteras marítimas para extraer recursos naturales, reportó el portal nacional de agricultura y pesca Aqua.
“Desde 2017, también Colombia reporta un aumento significativo de pesqueros chinos en sus costas del Pacífico. Esta presencia amenaza especies marinas como el tiburón, las rayas, el atún y la albacora”, reporta BBC. “La pesca ilegal en estas áreas no solo afecta a las especies en peligro, sino que también compromete la sostenibilidad de los recursos pesqueros locales”.
Ecuador lleva años siendo víctima de este expolio, con pesca ilegal, incluso en áreas protegidas por la Unesco, como la reserva marina de las Islas Galápagos, dice InSight Crime.
La pesca ilegal está asociada a otros delitos como el trabajo en condiciones de esclavitud, tráfico de drogas, piratería, corrupción y contaminación marina. Los buques chinos desactivan sus sistemas de identificación y utilizan banderas de conveniencia para eludir la ley, reafirmó infobae.
“Los países de la región ven afectadas sus economías pesqueras porque esta flota opera sobre los recursos en el mar territorial de cada país”, comentó Schvartzman. “Entonces los pescadores artesanales son perjudicados, porque el producto que necesitan es más escaso y tienen que salir a buscarlo cada vez más lejos de sus poblados costeros”.
Aunque Perú cuenta con medidas para prevenir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y las actividades turbias de la flota pesquera china, los buques chinos han estado utilizando diferentes métodos para entrar en aguas peruanas y extraer sus recursos, informó Infobae .
Una de estas modalidades es la modificación de su velocidad, mientras se encuentran en dirección a un astillero peruano. Es precisamente en estos momentos cuando estas naves extranjeras aprovechan para pescar de forma ilegal, reportó Global Fishing Watch.
La presidenta de Sonapescal Elsa Vega Pardo, alertó por la cadena de radio peruana RPP, que la industria pesquera local “está sumida en la pobreza y se encuentra paralizada casi al 100 por ciento”.
La Marina de Guerra del Perú, a través de la Comandancia de Operaciones Guardacostas, ubicada en la Base Naval del Callao, presentó a mediados de este año su más moderno equipo y tecnología de rastreo, que está probando para ejercer el control de las embarcaciones que operan en el dominio marítimo nacional, también llamado Mar de Grau, dice el portal peruano Zona Militar.
“La población local, que depende de la pesca artesanal para llevar comida a la mesa familiar, se ve obligada a competir directamente con las empresas pesqueras industriales chinas”, alertó Schvartzman. “Es una lucha desigual”.



