La decisión de Sudáfrica de degradar aún más las relaciones con Taiwán, se produce cuando el partido político dominante, el Congreso Nacional Africano (ANC), se esfuerza por tranquilizar a su viejo aliado Pekín, tras la formación de un gobierno de coalición, dicen analistas a Voz de América (VOA).
El Departamento de Relaciones Internacionales y Cooperación de Sudáfrica confirmó, a mediados de octubre, que había pedido a Taiwán que trasladara su embajada no oficial –llamada Oficina de Enlace de Taipei– fuera de la capital, Pretoria.
En un comunicado, el departamento declaró que la oficina de enlace se renombraría como oficina comercial y se trasladaría al centro económico de Johannesburgo, lo que “sería un fiel reflejo de la naturaleza no política y no diplomática de la relación entre la República de Sudáfrica y Taiwán”.
“Esto también se ajusta a la práctica diplomática habitual, de que las capitales sean las sedes de las embajadas y altos comisionados extranjeros”, decía el comunicado. Los taiwaneses tienen seis meses para trasladarse.
Sudáfrica no reconoce oficialmente a Taiwán, que gobierna democráticamente y que el partido comunista chino considera una provincia separatista, que puede ser retomada por la fuerza si es necesario. Sin embargo, Taiwán tiene oficinas en Pretoria desde finales de la década de 1990, que se ocupan del comercio y los visados. Oficinas similares en los Estados Unidos y el Reino Unido tienen su sede en las capitales de esos países.
Funcionarios taiwaneses declararon a la Agencia Central de Noticias (CNA), financiada por el gobierno de la isla, que creen que Sudáfrica actúa bajo presión china, y que esperan que el Gobierno sudafricano recapacite. Dijeron que se les había ordenado que se trasladaran a finales de octubre.
Funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores taiwanés, también dijeron que considerarían medidas recíprocas en caso de que Sudáfrica insistiera. Éstas podrían incluir pedir a Sudáfrica que traslade sus propias oficinas fuera de Taipei, visados más estrictos para los sudafricanos y la suspensión de los intercambios educativos, informó la CNA.
Por su parte, China acogió con satisfacción la medida.
“Elogiamos la acertada decisión de Sudáfrica de trasladar la Oficina de Enlace de Taipei en Sudáfrica fuera de la capital administrativa, Pretoria”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Mao Ning. “La independencia de Taiwán no encuentra apoyo en el pueblo y sólo fracasará”.
Cambio político
Paul Nantulya, analista político del Centro Africano de Estudios Estratégicos de Washington, dijo a VOA que pensaba que había varias razones para la decisión de Sudáfrica.
En mayo, las elecciones más cruciales desde el fin del apartheid hace 30 años, vieron cómo el ANC perdía por primera vez la mayoría absoluta. El partido de la liberación –que contó con el apoyo chino durante su lucha contra el dominio de la minoría blanca–, se vio obligado a formar un Gobierno de Unidad Nacional, con partidos de la oposición que no compartían necesariamente su relación con Pekín ni sus objetivos de política exterior.
El ANC se ha esforzado por “asegurar a la parte china que las relaciones entre el ANC y el PCCh continuarían, independientemente del drástico cambio del entorno político en Sudáfrica”, afirmó Nantulya.
“Así que hemos visto al ANC presionando de verdad para preservar esa relación, para persuadir a los chinos de que sigue siendo un socio fiable”, afirmó.
Una delegación sudafricana que asistió a un importante foro China-África en Pekín en septiembre, incluía a miembros de la Alianza Democrática (DA), que solía ser la principal oposición de Sudáfrica, pero que desde entonces se ha unido al ANC en el gobierno de unidad.
En el pasado, la DA había censurado las estrechas relaciones de Sudáfrica con China, criticando a este país en materia de derechos humanos y expresando su apoyo a Taiwán.
Sin embargo, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa declaró tras el foro, que uno de sus ministros “que inicialmente no era muy partidario de [la] política de una sola China, después de visitar China por primera vez… dijo públicamente que ahora suscribe y abraza la política de una sola China”.
“El Presidente Xi Jinping se mostró bastante satisfecho con ello”, dijo Ramaphosa, que no nombró al ministro, pero se cree que se refería al líder de la DA John Steenhuisen.
Bajo presión
Sin embargo, tras el anuncio a mediados de octubre, de que Sudáfrica había ordenado a Taiwán trasladar su oficina de enlace, la DA emitió un comunicado expresando su preocupación.
“No se nos ha proporcionado ninguna motivación que justifique un cambio unilateral de los términos de nuestro marco bilateral con Taiwán”, declaró la DA.
“Está claro que actores externos están presionando a Pretoria, en el contexto de tensiones geopolíticas más amplias y del recién formado Gobierno de Unidad Nacional”, añade el comunicado.
Durante décadas, la presión china sobre el continente africano para que se adhiriera a la política de una sola China, ha dado resultados. Ahora sólo un país de la región apoya a Taiwán: el pequeño reino de Eswatini.
“Lo que estamos viendo es a China mostrando su poderío y presionando (…), se podría decir que están intimidando a los países africanos para que no reconozcan a Taiwán”, declaró a VOA Sanele Sibiya, profesor de economía de la Universidad de Eswatini.
Sibiya señaló que Sudáfrica no era el primer país que expulsaba a los funcionarios taiwaneses de su capital.
Otra potencia económica africana, Nigeria, ordenó a Taiwán que se mudara de la capital Abuya, en 2017, supuestamente bajo la presión de China. La oficina se trasladó al centro económico de Lagos, a pesar de las protestas de Taipéi.
China es el mayor socio comercial de África y ha invertido mucho en el continente desde la llegada de la política global de infraestructuras de Xi, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, hace más de una década. En el foro de septiembre, Xi prometió USD 51 000 millones en financiación para África.


