La central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair en Ecuador, construida hace nueve años por la empresa china SinoHydro y financiada mediante el Banco de Exportación e Importación del país asiático, se encuentra en peligro de colapsar, por deficiencias en su diseño de infraestructura y errores de comprensión geológica, informa la agencia de noticias Bloomberg.
El proyecto se ha visto empañado por controversias, incluso antes de que comenzaran las operaciones, con defectos de construcción, sobrecostos y acusaciones de corrupción, lo que ha convertido a la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair en una bomba de relojería.
Sin energía y con deuda
“En su afán por afianzarse en Latinoamérica, China realiza grandes obras estratégicas como represas hidroeléctricas, terminales portuarias o carreteras”, dijo a Diálogo el experto argentino en relaciones internacionales y en temas de seguridad Luis Somoza. “Pero las construcciones de baja calidad en sus proyectos pueden paralizar las infraestructuras clave, y cargar a las naciones con aún más costos en los próximos años, mientras intentan remediar los problemas provocados por los errores de los ingenieros chinos”.
En un artículo de opinión para el sitio de noticias Infobae, Evan Ellis, profesor investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos, del Colegio de Guerra del Ejército de los EE. UU., aborda los avances de China en el país sudamericano en infraestructura, cooperación financiera, política y seguridad, destacando la central Coca Codo Sinclair y la considerable deuda que ha acumulado Ecuador, derivada en gran parte de los proyectos fallidos de China.
Su ubicación es uno de los mayores problemas de la presa, además de su construcción y materiales de mala calidad. La central hidroeléctrica, que costó USD 3000 millones, corre el riesgo de hundirse en un socavón. Esto agravaría la crisis energética del país, que sufre racionamientos de electricidad desde hace años, agregó Bloomberg.
Apagones escalonados
Según el diario ecuatoriano Primicias, entre enero y junio de 2024, la central hidroeléctrica solo ha podido generar el 42 por ciento de su capacidad, lo que provocó que el país sufriera 19 apagones de más de ocho horas, “por fallas en el drenador de Coca Codo Sinclair”, que permite el paso del agua sobrante cuando el embalse está lleno.
“La infraestructura fue construida con una capacidad instalada de 1500 Megavatios (MW), pero estudios técnicos e hidrológicos apuntaban desde un inicio a que, por limitaciones de caudal del río, es decir, porque no hay suficiente agua en la ubicación escogida para la hidroeléctrica, solo se podrían producir 975 MW”, detalló Somoza. “Sin embargo, en 2024 solo produjo 630 MW”.
Al borde del colapso
Entre los principales problemas se encuentran las más de 17 000 fisuras en las ocho turbinas de la central hidroeléctrica. Esos defectos, advirtió la Contraloría ecuatoriana, amenazan con destruir la misma casa de máquinas, que es el corazón de la hidroeléctrica, reportó Primicias.
“Al inaugurarse en 2016, se pronosticó que Ecuador iba a exportar energía a gran escala. Pero el plan no se concretó, a raíz de que Coca Codo Sinclair es una hidroeléctrica mal diseñada y sobredimensionada”, agregó Somoza.
Alexandra Almeida, presidenta de la ONG ecuatoriana Acción Ecológica, señaló que dos estudios de la Escuela Politécnica Nacional de Ecuador, anteriores a la planificación de la hidroeléctrica, advertían que el sitio no era adecuado para la construcción de obras de gran envergadura, debido a su composición geológica, precisó el diario ecuatoriano El Mercurio.
Cuatro años después de que comenzara a operar en 2016, una presa de lava natural que sostenía la cascada de San Rafael, de 150 metros de altura, se derrumbó provocando deslizamientos de tierra e iniciando erosión regresiva en el lecho del río que conduce a la toma de agua de la central.
Los científicos e ingenieros consultados por Bloomberg coincidieron en que los planificadores deberían haber tenido en cuenta la fragilidad del terreno de la cascada. “Subestimaron el sedimento. Nunca hicieron estudios de la cascada San Rafael”, dijo Emilio Cobo, experto en ecosistemas de agua dulce y quien trabajó como asesor del Ministerio de Medio Ambiente de Ecuador.
Opinión de expertos
En 2024, representantes del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (USACE) y científicos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) viajaron a Quito para desarrollar soluciones efectivas que detengan el avance de la erosión regresiva que amenaza la represa.
El personal del USACE realizó su primera visita técnica a la central hidroeléctrica en 2021 y, desde entonces, ha trabajado con la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC), a petición de este país, en la búsqueda de una solución para mitigar la erosión regresiva del río y proteger la infraestructura.
Según el diario ecuatoriano El Comercio, durante una reunión entre las autoridades ecuatorianas y los miembros de USACE, los expertos estadounidenses explicaron que, para proteger esta infraestructura, es necesario implementar una serie de obras y acciones específicas, que puedan contener la incidencia erosiva.
“Es un sitio geológicamente inestable; además está a los pies del volcán activo El Reventador; por lo que también es zona sísmica. Se advirtió que construir la obra podría traer efectos fatídicos a las poblaciones y al ambiente”, aclaró Almeida. “Pero pudo más la decisión política y la presión de la empresa china”.
“La expansión agresiva de China en su participación energética en la región genera interrogantes para las naciones receptoras, como la posibilidad de endeudamiento excesivo, corrupción, daño ambiental, problemas laborales y resentimiento de los fabricantes locales, quienes a menudo son excluidos de la provisión de bienes y servicios para proyectos de miles de millones de dólares”, finalizó Somoza.


