Aunque China lleva años intentando expandir su influencia en Panamá, como parte de su ambición más amplia de aumentar su presencia en Latinoamérica, el país asiático se enfrentó recientemente a un importante revés cuando el país centroamericano anunció que no renovaría su participación en la Iniciativa de la franja y la ruta (BRI). La decisión convirtió a Panamá en el primer país latinoamericano en retirarse del ambicioso proyecto global de infraestructura e inversión de China.
Por cierto, Panamá también fue el primer país latinoamericano en unirse oficialmente a la BRI en noviembre de 2017, cinco meses después de romper sus lazos con Taiwán en favor de Pekín.
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De acuerdo con la revista estadounidense Newsweek, el Gobierno panameño notificó a China con 90 días de anticipación sobre su retiro de la iniciativa, una decisión que según el presidente José Raúl Mulino, fue tomada antes de la visita a ese país del secretario de Estado de los Estados Unidos Marco Rubio.
La reacción de Pekín no tardó en llegar. Según un comunicado de la Embajada de China en Panamá, el Gobierno chino convocó al embajador panameño en Pekín Miguel Humberto Lecaro Bárcenas, para presentar su descontento e instar a Panamá a reconsiderar su postura.
La salida de Panamá de la BRI se produce en un momento de transformación en la dinámica geopolítica y económica global. En los últimos años, varios países han reconsiderado su participación en la iniciativa china, debido a preocupaciones sobre endeudamiento y soberanía, reportó 360 Radio, de Colombia.
Este replanteamiento responde, en parte, a la pérdida de impulso de la iniciativa. “China insistió fuertemente en la BRI, pero ahora que vivimos un cambio político y económico en la región, los países están evaluando con mayor detenimiento la narrativa china en torno a esta iniciativa, que ha perdido fuerza”, afirmó en entrevista con Diálogo Sergio Cesarin, coordinador del Centro de Estudios sobre Asia del Pacífico e India, de la Universidad Nacional de Tres de Febrero en Argentina.
El retiro de Italia y el enfriamiento de la BRI en otros países reflejan una tendencia más amplia: los proyectos disminuyeron y el compromiso financiero de China en el planeta se debilita. Según Cesarin, “los préstamos que antes llegaban con ese propósito fueron reducidos significativamente. Muchos países que forman parte de la BRI están viendo cómo las inversiones prometidas se volvieron más escasas”.
Bajo nueva gestión
A principios de marzo, la empresa estadounidense BlackRock y la china CK Hutchison anunciaron un acuerdo por el que la mayor parte del negocio portuario del conglomerado con sede en Hong Kong, incluida su participación en los puertos de Balboa y Cristóbal en Panamá, sería comprada por un consorcio respaldado por BlackRock.
Las operaciones de CK Hutchison en las terminales de Balboa y Cristóbal, en ambos extremos del Canal de Panamá, han sido durante mucho tiempo motivo de preocupación debido a los riesgos asociados a la presencia de China en el canal. Según los expertos, la falta de transparencia y claridad en las concesiones portuarias del canal ha sido motivo de preocupación, mientras que se ha dicho que las operaciones portuarias de una empresa china podrían proporcionar una puerta trasera a través de la cual China podría explotar los puertos y el Canal.
Eje fundamental
El Canal de Panamá, inaugurado en 1914 y transferido completamente a Panamá en 1999, es un eje fundamental para el comercio mundial, al conectar los océanos Atlántico y Pacífico. Su relevancia estratégica lo convierte en un punto clave para la economía panameña y los intereses geopolíticos de actores globales. China niega que desempeñe algún papel en las operaciones del canal, informó DW.
Buscado expandir su influencia en Panamá, las empresas estatales chinas buscaron proyectos multimillonarios en infraestructuras críticas, como la construcción de un cuarto puente sobre el Canal.
La salida de Panamá de la BRI y el acuerdo de los dos puertos, marcan una transición en la relación entre ambos países. Estos eventos podrían redefinir el futuro de la inversión china en el istmo y el papel de Panamá en el escenario geopolítico global. “Ahora comienza la búsqueda desesperada de China de tener un canal alternativo al Canal de Panamá”, expresó Cesarin.
Tras la salida de Panamá, 21 países de Latinoamérica y el Caribe forman parte de la BRI; entre ellos Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela. Entre las inversiones clave se encuentran el puerto de aguas profundas de Chancay, en Perú, valorado en USD 3600 millones; y proyectos de extracción de litio en Chile, señala en diario digital Colombia One.
Según Cesarin, la revisión de la BRI no es un caso aislado. “Si bien algunos países podrían optar por renovar acuerdos con China, otros están replanteando su participación. Colombia, que en su momento consideró unirse a la BRI, tal vez no lo haga. Brasil ya ha dicho que no. Estamos viendo una nueva configuración en la región, donde se están revisando alianzas”, concluyó.


