Operaciones recientes en los ámbitos marítimo e investigativo han puesto de relieve un cambio en la forma en que Ecuador enfrenta a las organizaciones criminales transnacionales (OCT), con un mayor énfasis en esfuerzos coordinados entre socios nacionales e internacionales.
A medida que las redes criminales continúan operando a través de fronteras y dominios, Ecuador ha comenzado a reestructurar la forma en que integra capacidades militares, policiales y de inteligencia, dejando atrás enfoques fragmentados para avanzar hacia un modelo operativo más coordinado.
“La naturaleza transnacional de estas organizaciones obliga a integrar capacidades y a consolidar esquemas de cooperación en seguridad con socios regionales y extrarregionales, sólo así se podrá enfrentar de manera frontal las economías ilícitas que azotan a la región, especialmente el narcotráfico”, señaló a Diálogo el experto en seguridad y relaciones hemisféricas Andrés Rugeles.
Este enfoque enfatiza la interoperabilidad, el intercambio de inteligencia y las operaciones coordinadas en múltiples niveles —bilateral y regional— como elementos centrales en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
Interdicción marítima: operaciones coordinadas en el Pacífico
Las operaciones recientes muestran cómo este enfoque se aplica en la práctica, particularmente en el ámbito marítimo, donde convergen importantes rutas del narcotráfico en el Pacífico oriental.
A inicios de 2026, fuerzas ecuatorianas, en coordinación con socios de Estados Unidos, llevaron a cabo una serie de operaciones en alta mar. Una de las interdicciones más relevantes resultó en la incautación de aproximadamente 2 toneladas de cocaína provenientes de tres embarcaciones vinculadas entre sí.
Esta operación reunió a la Armada del Ecuador con la Guardia Costera de Estados Unidos, la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF-S) y la Administración para el Control de Drogas (DEA), aprovechando la capacidad conocida como Ship Special Mission (SSM). Este modelo de cooperación permite que buques estadounidenses, bajo el control de JIATF-S, transporten y desplieguen lanchas interceptoras de alta velocidad y tripulaciones de países socios.
“El concepto SSM representa un cambio de paradigma en la lucha contra el narcoterrorismo”, afirmó un portavoz de JIATF-S. “Combina la autonomía y el alcance de los activos navales estadounidenses con la experiencia especializada de nuestros socios ecuatorianos, creando un multiplicador de fuerza ágil y eficaz”.
Expansión de capacidades investigativas y de inteligencia
Más allá de la interdicción marítima, Ecuador también está ampliando la forma en que desarrolla investigaciones a través de fronteras, fortaleciendo la coordinación con socios internacionales para atacar redes criminales a lo largo de toda la cadena del narcotráfico.
En 2026, este esfuerzo avanzó con la apertura de la primera oficina permanente del FBI en Quito. Esta oficina permite la coordinación directa entre agentes del FBI y unidades especializadas de la Policía Nacional en investigaciones relacionadas con narcotráfico, tráfico de armas, lavado de activos, terrorismo y crimen organizado transnacional.
La medida institucionaliza la cooperación de largo plazo y facilita un trabajo investigativo más continuo, reduciendo la dependencia de mecanismos temporales o caso por caso.
“El fortalecimiento institucional no puede limitarse al plano interno. La naturaleza del crimen organizado transnacional exige una respuesta coordinada y sin capacidades de inteligencia, sin niveles adecuados de sofisticación en la cooperación y sin instituciones sólidas en toda la región, será muy difícil enfrentar estas estructuras”, advirtió Rugeles.
Esta cooperación ampliada también se refleja en operaciones conjuntas con socios europeos. A inicios de 2026, un esfuerzo coordinado entre autoridades ecuatorianas, la DEA y Europol permitió desarticular una red internacional de narcotráfico vinculada a la organización criminal Los Lobos.
La operación dejó 16 detenidos —incluido un objetivo de alto valor—, además de la incautación de cocaína y más de USD 800 000 en efectivo, según información oficial. Las investigaciones determinaron que la red utilizaba empresas exportadoras de frutas para ocultar cargamentos de droga en contenedores refrigerados con destino a puertos europeos, principalmente en Países Bajos.
Las autoridades señalaron que el intercambio de inteligencia y las acciones coordinadas entre jurisdicciones fueron clave para identificar la estructura de la red, rastrear envíos y desarticular sus componentes financieros.
El ex canciller colombiano Guillermo Fernández de Soto subrayó la importancia de la coordinación internacional sostenida: “Ningún país puede enfrentar por sí solo problemas cuya solución exige una agenda multilateral frente a las drogas y las actividades ilícitas transfronterizas, como lo demuestra el caso de Ecuador, donde la respuesta se ha construido precisamente sobre esquemas de cooperación internacional y acción coordinada”.
Extensión de la coordinación a zonas fronterizas
Junto con las alianzas internacionales, Ecuador ha reforzado la coordinación con países vecinos para enfrentar actividades criminales en zonas fronterizas, donde el movimiento de bienes ilícitos y actores representa desafíos persistentes.
“Estamos ante fronteras altamente porosas y atravesadas por el crimen transnacional. La coordinación fronteriza es un punto neurálgico para contener estas economías ilícitas, lo que exige una cooperación que trascienda los límites territoriales”, señaló Rugeles.
En marzo de 2026, Ecuador y Colombia acordaron reforzar la cooperación en seguridad fronteriza, con énfasis en el intercambio de inteligencia y la coordinación operativa contra el crimen organizado transnacional, según comunicados oficiales.
En la región sur, Ecuador y Perú también han ampliado su cooperación mediante mecanismos binacionales que incluyen acciones conjuntas en seguridad y control territorial, así como esfuerzos coordinados para enfrentar la minería ilegal.
Las autoridades han advertido que la minería ilegal en zonas fronterizas está cada vez más vinculada a redes criminales transnacionales y a dinámicas de violencia asociadas, lo que refuerza la necesidad de una coordinación sostenida entre Estados vecinos.
Sostener una respuesta coordinada
Si bien Ecuador continúa enfrentando altos niveles de violencia vinculados al crimen organizado, las operaciones recientes y los marcos de cooperación ampliados reflejan un giro hacia respuestas más coordinadas y multinivel.
“Los resultados dependen no solo de la capacidad operativa, sino también de la continuidad de los esquemas de cooperación en el tiempo”, señaló Rugeles, al enfatizar que la coordinación sostenida será clave frente a la adaptación constante de las redes criminales.



