En una contundente demostración de cooperación internacional, Ecuador y los Estados Unidos concluyeron a finales de marzo la Operación Pulpo, una misión conjunta de lucha contra el narcotráfico en el Pacífico oriental que tuvo gran éxito. La operación desarticuló rutas marítimas clave de contrabando utilizadas por redes narcoterroristas, lo que dio lugar a importantes incautaciones de drogas y puso de relieve la naturaleza cambiante de los esfuerzos multinacionales para combatir al narcoterrorismo.
El Pacífico oriental sigue siendo corredor principal para los narcoterroristas que transportan cocaína y otros productos ilícitos desde Sudamérica hacia Centroamérica, Norteamérica, el Pacífico sur y Australia. Los traficantes emplean métodos difíciles de detectar incluyendo lanchas rápidas, embarcaciones de perfil bajo, semisumergibles –conocidos como narcosubmarinos–, buques pesqueros y contenedores de transporte comercial. La enorme extensión de este dominio marítimo representa un desafío complejo para las fuerzas aéreas, navales y de aplicación de la ley de cualquier nación por sí sola.

Reconociendo este desafío, la Operación Pulpo aprovechó un modelo de cooperación innovador: la capacidad de Misión Especial de Buques (SSM) de los EE. UU. Este enfoque permite que los buques estadounidenses que operan bajo el control táctico de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF Sur), subcomponente del Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM), embarquen y desplieguen lanchas interceptoras de alta velocidad y tripulaciones de naciones aliadas.
Al operar a cientos de millas de la costa, la “nave nodriza” estadounidense sirve efectivamente como una plataforma de lanzamiento desplegada en primera línea, lo que amplía drásticamente el alcance, la autonomía y el ritmo operativo de las fuerzas marítimas de Ecuador. Esto permite a los equipos ecuatorianos llevar a cabo interceptaciones en aguas internacionales mucho más allá de sus zonas de patrullaje tradicionales, sin necesidad de desplegar grandes recursos navales propios.
“El concepto SSM supone un cambio de paradigma en la lucha contra el narcoterrorismo”, afirmó un portavoz de la JIATF Sur, que lidera las operaciones internacionales de lucha contra el narcotráfico en la región. “Combina la autonomía y el alcance de los activos navales de los EE. UU. con la experiencia especializada de nuestros socios ecuatorianos altamente capacitados, creando un multiplicador de fuerzas potente y ágil. La Operación Pulpo es un testimonio de lo que podemos lograr cuando trabajamos juntos”.
Este modelo de nave nodriza permitió actuar en tiempo real sobre la inteligencia recopilada por la JIATF Sur y los activos de las naciones aliadas y asociadas. En lugar de regresar a la costa o depender de patrullas de alcance limitado, los equipos de interceptación ecuatorianos permanecieron posicionados en el mar, listos para actuar en cualquier momento.
Una vez detectada una embarcación sospechosa, los equipos se desplegaban directamente desde la plataforma SSM, acortando rápidamente la distancia para llevar a cabo abordajes e inspecciones bajo la autoridad legal ecuatoriana. Esta integración perfecta de inteligencia, activos y jurisdicción, demostró ser altamente efectiva para desarticular el funcionamiento narcoterrorista.
En una interceptación realizada aproximadamente a 330 kilómetros (180 millas náuticas) de la costa de Ecuador, las fuerzas ecuatorianas incautaron tres embarcaciones narcoterroristas que actuaban de manera coordinada. La operación, liderada por la Armada de Ecuador con el apoyo crucial de las fuerzas estadounidenses, resultó en la incautación de 2062 kilogramos de cocaína, lo que demostró la eficacia de las operaciones combinadas.
La operación también puso de relieve las crecientes capacidades operativas y el liderazgo de Ecuador en la interceptación marítima. A través de una estrecha coordinación y la integración de tecnologías avanzadas, ambas naciones mejoraron su capacidad para detectar, rastrear y desarticular las redes narcoterroristas que amenazan la estabilidad y la seguridad regionales.
Un alto funcionario ecuatoriano, autorizado para hablar sobre la operación, declaró que “el SSM permite a las fuerzas ecuatorianas proyectar su impacto operativo a más de 200 millas náuticas [370 km.] de la costa”. El funcionario señaló que esto es particularmente efectivo para combatir el narcoterrorismo en las aguas al sur de las Islas Galápagos, ya que “esta zona sirve como una importante ruta marítima de narcotráfico hacia Norteamérica y Centroamérica, la Polinesia Francesa y Australia; y se complica aún más por las operaciones pesqueras ilegales de China”.

La iniciativa del SSM se vio reforzada por el apoyo de vanguardia del Centro de Operaciones Conjuntas (JOC) de Inteligencia Artificial y Aprendizaje Automático (IA/AA) de la JIATF Sur. El centro procesa grandes volúmenes de datos para identificar actividades marítimas sospechosas, alertando a la nave nodriza del SSM sobre posibles objetivos.
Según un portavoz de la JIATF Sur, “al combinarse con los equipos de interceptación desplegados en primera línea, la capacidad [del JOC de IA/AA] redujo significativamente los tiempos de respuesta, lo que permitió a las fuerzas ecuatorianas intervenir a los pocos minutos de la detección y llevar a cabo abordajes bajo su propia autoridad nacional”.
La Operación Pulpo es un componente clave de la Operación Martillo, una iniciativa multinacional más amplia a través de la cual la JIATF Sur coordina una alianza de 21 naciones, para impedir que las organizaciones narcoterroristas utilicen rutas de tráfico aéreo y marítimo. La eficacia de esta colaboración se refleja en resultados récord: En el año fiscal 2025, las operaciones respaldadas por la JIATF Sur condujeron a la incautación o desarticulación de 455,8 toneladas métricas de cocaína, una cifra que se espera superar en 2026, impulsada en parte por enfoques innovadores como los mostrados durante la Operación Pulpo.
Según un funcionario ecuatoriano, la JIATF Sur trasciende las diferencias internacionales, permitiendo que las naciones se alineen en la lucha común contra el narcoterrorismo. “El espíritu de cooperación del equipo internacional e interinstitucional de la JIATF Sur permite tomar en minutos decisiones que de otro modo llevarían días”, afirmó el funcionario, y agregó que “el éxito de la Operación Pulpo es un testimonio de este hecho”.
El éxito de la Operación Pulpo subraya la solidez de la alianza de seguridad entre Ecuador y los Estados Unidos y la importancia de una cooperación multinacional sostenida. Al combinar recursos, inteligencia y experiencia, las naciones aliadas están en mejores condiciones para contrarrestar a las redes narcoterroristas que amenazan la estabilidad regional.
A medida que los traficantes continúan adaptándose, operaciones como Pulpo demuestran que las capacidades coordinadas y desplegadas en primera línea pueden privarlos de su libertad de movimiento, incluso a través de las vastas extensiones del océano abierto.


