Observatorio chino en Chile suscita preocupación por su doble uso

La expansión de China en el ámbito espacial está redefiniendo su influencia estratégica global. Un ejemplo reciente es el Observatorio Ventarrones, ubicado en el desierto de Atacama, Chile, cuya construcción genera interrogantes sobre su objetivo exclusivamente científico y civil, asegura un reporte de la firma de inteligencia londinense Grey Dynamics.

El observatorio es parte de la red internacional de vigilancia astronómica china, creada para “escanear completamente” el firmamento de los hemisferios sur y norte cada 30 minutos, respondiendo a las “necesidades estratégicas nacionales de Pekín”. Este proyecto refuerza las ambiciones de China de ser una superpotencia espacial, indicó Grey Dynamics.

Varios equipos trabajan en el terreno para instalar el observatorio, ubicado a unos 2600 metros sobre el nivel del mar, bajo un pico andino. Desde esa base, científicos chinos monitorearán objetos en órbita terrestre, mientras que la participación de científicos chilenos está limitada por acuerdos bilaterales, reportó la revista estadounidense Newsweek.

Control y exclusión

El Parque Astronómico de Los Ventarrones es un proyecto conjunto de la Universidad Católica del Norte (UCN) de Chile y el Observatorio Astronómico Nacional de la Academia China de Ciencias, con una inversión inicial de USD 80 millones de China, informó Newsweek. La empresa encargada es una filial de la Corporación Estatal China de Ingeniería y Construcción (CSCEC), que ha sido vinculada al Ejército Popular de Liberación (EPL).

Tras ocho años de negociaciones, que UNC describió como “algo extrañas” debido a las restricciones propuestas por China a las instalaciones, la universidad finalmente dijo que no tenía intención de utilizarlas, pero que no podían ser excluidas por completo, informó Newsweek.

“La universidad dijo que solo tendría dos noches al mes en Ventarrones”, informó Newsweek, y añadió que fuentes de inteligencia que hablaron bajo condición de anonimato dijeron que, de hecho, solo se podía negar una noche si los científicos chinos estaban trabajando en proyectos importantes.

Foto de archivo. Miembros del grupo indígena Aymara, de Bolivia, asisten a la inauguración de la Estación Terrena de Amachuma, construida por China en el departamento de La Paz, a 4000 m sobre el nivel del mar, el 2 de diciembre de 2013. (Foto: Aizar Raldes/AFP)

Los términos que China impuso a la vecina Argentina con la estación Espacio Lejano en la provincia de Neuquén, en la Patagonia, son inquietantemente similares. El acuerdo para la estación terrestre, gestionada por el General de Control de Lanzamiento y Seguimiento de Satélites de China del EPL, especifica que Argentina no puede “interferir [con] o interrumpir las actividades normales”.

“Esta estrategia china recuerda a la de Rusia en Egipto, donde los soviéticos restringieron el acceso de los locales a sus áreas de control, generando tensiones que llevaron a su expulsión en 1972”, dijo a Diálogo Luis Fleischman, profesor de ciencias políticas y sociología en la Universidad Estatal de Palm Beach. “De manera similar, China, bajo la apariencia de cooperación científica, margina a las comunidades locales y desestima sus intereses”.

Esta dinámica encuentra terreno fértil en gobiernos con afinidades ideológicas o intereses alineados con China o Rusia, facilitando su influencia, sino también en países cuyos recursos y ubicaciones estratégicas le permitirían promover sus intereses, detalló Fleischman. “En este sentido Chile, por su relevancia geopolítica y recursos estratégicos, emerge como un objetivo ideal para esta penetración”.

En 2015, el libro blanco de defensa de China declaró el espacio como dominio militar estratégico; y creó la Fuerza de Apoyo Estratégico como el quinto brazo del EPL, para integrar el sector espacial en operaciones militares, indica un reporte del laboratorio de ideas centroamericano Expediente Abierto. “Este entramado refleja la conexión entre esfuerzos civiles y militares en su actividad espacial”.

China completa esta estrategia con políticas económicas y tecnológicas orientadas a alcanzar el dominio global en 2049; y el control del espacio es un pilar fundamental en esa visión a largo plazo, dice Newsweek. En este sentido, Latinoamérica es un escenario ideal para las ambiciones chinas, al establecer acuerdos que aseguren beneficios a largo plazo, particularmente en proyectos espaciales.

Proyecto TOM

Entre los proyectos que acogerá el Observatorio Ventarrones estará el Proyecto de Vigilancia de Objetos Transitorios (TOM), que prevé la construcción de un sistema de telescopios ópticos, un edificio fotovoltaica y un sistema científico y de procesamiento de datos, dice la UCN en un reporte. La finalización de las obras básicas está prevista para mayo de 2025 y la de los telescopios para 2026.

Sin embargo, la Universidad declaró a Newsweek que no tenían claro cuáles eran los objetivos de investigación de China, el tipo de instrumentos que se instalarían ni cuántas personas trabajarían allí. El acuerdo, subrayó Newsweek, “no descartaba explícitamente ninguna investigación que pudiera tener aplicaciones militares”.

“Cualquier instalación establecida por China en el extranjero sirve a sus intereses estratégicos, económicos, políticos, geopolíticos y militares”, subrayó Fleischman. “Por ello, el control de puertos, las telecomunicaciones y el espacio, son esenciales en su estrategia para ampliar su influencia y poder en el escenario internacional”.

“Pekín oculta deliberadamente sus acciones militares, tras una apariencia de investigación civil y cooperación científica internacional; e incluso mantiene a sus propios socios de investigación en la oscuridad, respecto al verdadero alcance de sus actividades”, dijo a Newsweek Liza Tobin, director sénior de Economía, en el Proyecto de Estudios Competitivos Especiales, con sede en Washington, DC.

Expansión espacial china

Más allá de Chile, China ha desarrollado infraestructura espacial en todo el mundo, incluyendo en Kiribati, país insular en el Océano Pacífico, Namibia, Pakistán y Venezuela, entre otros, lo que ha suscitado preocupaciones sobre su posible doble uso, señala un reporte del diario The Washington Post.

En Venezuela, China lanzó un satélite y construyó dos estaciones terrestres, detalló The Washington Post. En Bolivia, su estación Amachuma opera las 24 horas, monitoreando satélites a miles de kilómetros de China.

De la misma manera, China desplegó en el Polo Sur la Red de Observación Astronómica de Dominio Temporal TianMu con 100 pequeños telescopios, y mantiene dos estaciones de investigación, según la revista estadounidense Wired. También emplea naves móviles para rastrear lanzamientos de satélites y misiles balísticos intercontinentales en diferentes partes del mundo, reportó The Washington Post.

De acuerdo con Expediente Abierto, estas estaciones son pilares de la infraestructura espacial china, desempeñando funciones críticas como seguimiento, telemetría y comando, para comunicarse con satélites, descargar datos y controlar su trayectoria. Además, realizan vigilancia e identificación de objetos espaciales, que amplían la conciencia situacional espacial mediante el monitoreo y rastreo de objetos en órbita, agregó.

Supervisión y control

“Argentina y Chile deben evaluar rigurosamente las actividades en estas instalaciones, para proteger su soberanía e intereses estratégicos. Si existen sospechas fundamentadas, los gobiernos deben expulsar a China y asumir las consecuencias legales de los contratos”, concluyó Fleischman. “Los Estados Unidos y la Unión Europea deben adoptar políticas cooperativas con Latinoamérica, promoviendo inversiones responsables y respetuosas de la soberanía local”.

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