La expansión de puertos operados por China en Latinoamérica, genera inquietudes sobre el uso de estas infraestructuras por redes criminales de origen chino y organizaciones criminales transnacionales, para el tráfico de mercancías ilícitas, dice un reciente informe del think tank Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington.
“Geopolíticamente, la red de puertos y rutas marítimas controladas por empresas chinas, abarca estratégicamente el Pacífico latinoamericano, conectando zonas críticas tanto para la llegada de insumos químicos destinados a la producción de drogas, como para la salida de mercancías ilegales, tráfico de vida silvestre, minería ilegal y explotación de recursos naturales”, comentó Yadira Gálvez, especialista en temas de seguridad y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México, durante una entrevista con Diálogo. “Esto genera gran inestabilidad y preocupación en la región”.
Las organizaciones criminales transnacionales recurren a los puertos, para camuflar productos ilegales dentro de cargamentos legales; una táctica facilitada por la expansión de mercados en el planeta, señala CSIS. Los acuerdos comerciales entre China y la región, crean una red que moviliza grandes volúmenes de bienes legales, facilitando el tránsito en ambas direcciones.
El comercio marítimo en contenedores transporta cerca del 90 por ciento de las mercancías mundiales, con más de 500 millones de unidades al año. Sin embargo, debido a que menos del 2 por ciento de estos cargamentos es inspeccionado, los puertos se convierten en un atractivo clave para el tráfico ilícito, agrega la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
Puerto de Chancay

China posee o gestiona varios puertos en Latinoamérica y el Caribe, entre ellos los de Lázaro Cárdenas y Manzanillo en México; y Balboa y Colón en Panamá, además de una terminal en Buenos Aires. COSCO Shipping Ports Ltd., filial del conglomerado estatal chino COSCO, controla el 60 por ciento del puerto de Chancay, en Perú.
COSCO inició en noviembre el envío semanal de buques portacontenedores desde Chancay hacia Asia, con una ruta directa a Shanghái y otros destinos según la demanda, reportó el diario mexicano El Economista. También abrirá rutas de cabotaje con barcos desde Colombia, Ecuador y Chile, consolidando sus cargamentos en Chancay.
El informe Tendencias y alertas del crimen organizado 2024, del centro de investigación Instituto de Criminología y Estudios sobre la Violencia, con sede en Perú, advierte que Chancay podría ser un punto neurálgico para el tráfico de cocaína y fentanilo entre Sudamérica y Asia.
La inversión china en infraestructura en Latinoamérica fomenta un entorno de opacidad, que limita la transparencia y la rendición de cuentas, lo cual facilita la corrupción y el soborno, necesarios para que organizaciones criminales exploten los puertos, señala CSIS. Es aún más fácil cuando un puerto tiene una estructura operativa vertical, como en Chancay, donde COSCO controla todas las funciones portuarias.
“Esto representa una gran vulnerabilidad para los países de la región. Un ejemplo es la base china en Argentina, que opera con altos niveles de secretismo, al punto de que ni siquiera el propio Gobierno argentino sabe con certeza qué actividades se realizan allí”, comentó Gálvez. “Esta falta de transparencia podría replicarse en los puertos administrados por China en Latinoamérica”.
En 2023 al menos 75 embarcaciones extranjeras, en su mayoría de origen chinas, ingresaron a puertos peruanos sin el dispositivo satelital exigido por la legislación peruana. Estos barcos llegaron a los puertos de Paita, Chimbote, Callo y Paracas, donde COSCO gestiona operaciones, añade CSIS.
Puerto Lázaro Cárdenas
En México, el puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, es estratégico para el crimen organizado. Según el informe Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2024, de la Administración para el Control de Drogas (DEA), el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), utiliza a Lázaro Cárdenas para el tráfico de drogas, aunque también opera en el puerto de Manzanillo, en Colima.
El CJNG recurre al soborno, intimidación y extorsión, para asegurar el paso de sus cargamentos, que incluyen cocaína de Colombia, Perú y Bolivia; y precursores químicos chinos para fabricar fentanilo y metanfetaminas. Estos puertos juegan un papel crucial para recibir a gran escala estos insumos desde China, indica la DEA.
Asimismo, destaca que el Cártel de Sinaloa opera en al menos 47 países, incluyendo China, donde obtiene precursores químicos para drogas, trafica metanfetamina y tiene vínculos con redes chinas de lavado de dinero. Los precursores para el fentanilo se introducen en México, ocultos en cargamentos legales a través de puertos del Pacífico.
China tiende a minimizar la gravedad del tráfico de fentanilo y culpa a terceras personas, señala la revista Otros Diálogos, del Colegio de México. Además, preocupa el aumento de migrantes chinos que ingresan a México ilegalmente por puertos del Pacífico, donde se detecta la participación de mafias chinas en redes de tráfico de personas y del pez totoaba. Endémico del Golfo de California y en peligro de extinción, el pez totoaba es apreciado en China por su vejiga natatoria, utilizada en sopas y medicina tradicional.
Amenaza creciente
Para Gálvez, las actividades de China son una amenaza creciente para la seguridad regional. “Esta situación, combinada con la alianza entre Rusia y China, pueden crear un escenario propicio para la proliferación de actividades entre actores estatales y no estatales, para promover el tráfico ilícito y minar a otros países”, advirtió Gálvez.
“China está intensificando su presencia en Latinoamérica, no solo con su red logística sino también ofreciendo tecnología portuaria a precios accesibles, incluso a crédito”, agregó Gálvez. “Esta creciente influencia genera preocupación sobre la seguridad de la información, ya que estos equipos podrían ser utilizados para recolectar datos sensibles en áreas estratégicas como las aduanas”.
Es fundamental que los países en cuestión y las naciones asociadas con ideas afines, como los Estados Unidos y los países de la Unión Europea, junto con organizaciones como la Organización de Estados Americanos, den prioridad al entrenamiento para el desarrollo de capacidades de las autoridades portuarias, los guardacostas y los funcionarios de aduanas, para ayudar a los países a enfrentar mejor el potencial aumento de la actividad del crimen organizado, a través de nuevos puertos como Chancay, destacó el reporte del CSIS.


