En la última década, las organizaciones criminales balcánicas han ampliado de manera significativa su presencia en Ecuador. Aprovechando una política de liberalización de visados iniciada en 2008 y vigente hasta 2020, estas organizaciones criminales han desempeñado un papel clave en la transformación de Ecuador en un centro internacional del narcotráfico. Al facilitar la articulación de otras organizaciones criminales y agilizar la logística, no solo han acelerado el flujo mundial de cocaína, sino que también han impulsado un notable incremento de los niveles de violencia.
Centro estratégico para el tráfico mundial
La geografía y la infraestructura logística establecida de Ecuador han sido explotadas sistemáticamente por las organizaciones criminales transnacionales. “Para estos grupos criminales, el país es un nudo clave para el envío de cocaína gracias a su ubicación entre Colombia y Perú, países fundamentales para la producción, mientras que su principal puerto, Guayaquil, desempeña un papel crucial como punto de partida para grandes cantidades de cocaína”, explica a Diálogo Sasa Djordjevic, analista senior del centro de estudios Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC) con sede en Ginebra, Suiza.
La dolarización del país, la escasa penetración del sistema bancario y la elevada circulación de dinero en efectivo también han contribuido a crear un contexto favorable para el lavado de dinero.
El presidente Daniel Noboa, en una entrevista con TC Televisión a principios de 2025, señaló que en Ecuador se lavan alrededor de USD 30 000 millones anuales, lo que representa el 26 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) nacional.
La logística de la cocaína
Según un informe de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), un 30 por ciento de la cocaína detectada en contenedores marítimos se encontró en cargamentos cuyo puerto de carga declarado era Ecuador.
“Las principales rutas son marítimas y, por ello, los puertos del país son fundamentales para facilitar el transporte de cocaína oculta en cargamentos comerciales con destino a Europa, ya sea directamente o a través de África occidental”, afirma Djordjevic.
Este comercio también se extiende al Pacífico. La reserva natural de las Islas Galápagos se ha convertido en una “gasolinera” marítima. Esta vulnerabilidad permite a los barcos traficantes abastecerse de gasóleo en alta mar, lo que supone un reto importante para la seguridad marítima regional y requiere una respuesta unificada y multilateral.
El frente del banano
Según Djordjevic, en los últimos años las mafias balcánicas han intensificado su infiltración en la economía legal, invirtiendo en empresas de exportación de productos de pescado, como gambas y, sobre todo, bananas. Estos sectores se utilizan tanto para ocultar la cocaína como para blanquear las ganancias del narcotráfico.
Como principal exportador mundial de plátanos, con más de 364 millones de cajas de plátanos exportadas en 2024, los elevados flujos comerciales de Ecuador ofrecen un amplio panorama para la explotación delictiva. Desde 2023, la Policía Nacional ha identificado más de 50 empresas exportadoras de bananas vinculadas principalmente a las mafias balcánicas. Una figura destacada en este sector fue el albanés Arbër Çekaj, detenido en Alemania en 2018, quien entre 2015 y 2018 utilizó su negocio de exportación para transportar unas 3000 toneladas de bananas para ocultar cargamentos de cocaína de varias toneladas.
Producción de droga
Aunque Ecuador sigue siendo principalmente un centro logístico, las mafias balcánicas y sus controles de las rutas del narcotráfico, así como sus alianzas con la poderosa mafia italiana ’Ndrangheta, las colocan entre los actores más influyentes del narcotráfico, con la capacidad de facilitar y, a futuro, incluso financiar la producción de cocaína en el país.
“Ecuador es esencial como base para el almacenamiento y, ocasionalmente, para el procesamiento de la cocaína”, explica Djordjevic.
En 2024 se produjeron en el país unas 60 toneladas de coca, concentradas principalmente en las provincias fronterizas de Carchi y Sucumbíos, donde operan grupos armados colombianos, en particular las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Además, un informe reciente del Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado advirtió sobre el riesgo de que en el futuro se produzca en Ecuador también la droga sintética MDMA, conocida como éxtasis, debido a la abundante presencia de la planta Congona. Su aceite contiene un 27,6 por ciento de safrol, precursor clave del MDMA. “Este acceso natural podría sustituir las importaciones y facilitar la futura síntesis completa de la droga en el país”, alerta el informe.
Corrupción y amenaza institucional
La estrategia de los Balcanes se basa en alianzas con bandas locales —como la organización terrorista designada Los Choneros— para obtener protección y acceso al mercado. A esto se suma la corrupción sistémica y la intimidación de las instituciones. Al contribuir al “oxígeno” financiero de estos grupos, los sindicatos balcánicos alimentan directamente la desestabilización regional y el auge del narcoterrorismo.
Emblemático es el caso del narcotraficante serbio Jezdimir Srdan. Detenido en 2024 en el marco de la investigación sobre la operatción “Euro 24”, Srdan condenado a 10 años de prisión por blanquear USD 4,3 millones. Sin embargo, el juez anticorrupción que dictó la sentencia a finales de 2025, Juan Serrano, se vio posteriormente obligado a abandonar el país tras una campaña de amenazas e intimidación.
De manera similar, el albanés Dritan Rexhepi, apodado el “rey de la cocaína”, dirigía operaciones de tráfico internacional desde el interior de la penitenciaría de Litoral gracias a su alianza con Los Choneros. Tras escapar del arresto domiciliario en enero de 2022, fue finalmente capturado en Turquía en 2023.
Esta expansión operativa se ve reforzada por una larga asociación transcontinental entre los grupos balcánicos y la ‘Ndrangheta italiana. Dentro de la cadena de suministro mundial de cocaína, estas dos organizaciones han formado una relación simbiótica de “intermediario-distribuidor” que facilita los envíos a granel desde Latinoamérica a Europa.
“La colaboración se basa generalmente en operaciones individuales, con envíos conjuntos, logística y apoyo en segmentos específicos. Los grupos balcánicos tienden a reforzar su acceso en la fase inicial, mientras que los socios italianos siguen siendo fundamentales en el lado europeo del mercado”, afirma Djordjevic.
Respuesta unificada
En respuesta a estas amenazas transcontinentales, el Gobierno ecuatoriano ha intensificado su contraofensiva. Bajo la declaración de conflicto armado interno del presidente Noboa, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Ecuador han llevado a cabo operaciones masivas para recuperar el control de las fronteras interiores y marítimas del país, incluso con el apoyo de los países vecinos y los Estados Unidos.
Estos esfuerzos han dado lugar a importantes victorias operativas. En julio de 2025, una operación conjunta histórica dio lugar a la extradición a los Estados Unidos de Adolfo “Fito” Macías, líder de Los Choneros, la primera extradición de este tipo de un capo de la droga ecuatoriano. Además, las operaciones Euro 24 y Metástasis han desmantelado con éxito la estructura financiera de múltiples empresas vinculadas a los balcánicos, congelando millones en activos ilícitos y destituyendo a docenas de funcionarios corruptos. La cooperación internacional sigue siendo un multiplicador de fuerzas, ya que el refuerzo de las patrullas marítimas y el intercambio de información han aumentado drásticamente las tasas de interceptación en el Pacífico y el Caribe.
Repercusiones en la seguridad regional
La entrada de grupos balcánicos, conocidos en Europa por su ferocidad, ha contribuido a desencadenar una transformación del panorama de seguridad de Ecuador. En la última década, al menos seis ciudadanos albaneses han sido asesinados en el país en atentados de estilo mafioso.
Esta violencia alcanzó un punto crítico en 2025. Los conflictos criminales causaron más de 3600 muertes solo el año pasado, lo que supone un aumento del 42 por ciento en comparación con los primeros 11 meses de 2024, según el proyecto que monitorea la violencia política y los conflictos armados denominado Datos sobre la localización y los acontecimientos de los conflictos armados (ACLED), con sede en Washington.
Con el 71 por ciento de la población expuesta a formas de violencia en 2025, las mafias balcánicas, junto con otras organizaciones criminales activas en Ecuador, se han consolidado como una amenaza principal y grave para la seguridad del país. Debido a que estas redes operan a través de fronteras y océanos, la situación en Ecuador subraya la urgente necesidad de profundizar la cooperación internacional y coordinar operaciones marítimas para interrumpir el flujo transcontinental de narcóticos y recuperar la estabilidad regional.


