En un informe reciente, el periódico Jewish Insider (JI), advierte que Hezbolá puede verse incentivado a atacar objetivos en el extranjero como respuesta a la situación en el Líbano. Esto podría traducirse en un mayor riesgo de atentados en Latinoamérica, así como en un incremento de las actividades delictivas destinadas a financiar sus operaciones.
La crisis interna de Hezbolá tiene implicaciones globales. Existe “un incentivo para que [Hezbolá] intente ahora atacar objetivos vulnerables en el extranjero, en respuesta a lo que les está ocurriendo en el Líbano”, declaró a JI Emanuele Ottolenghi, analista del laboratorio de ideas Fundación para la Defensa de las Democracias. “El riesgo [para las comunidades judías] siempre ha sido latente y presente”.
La neutralización de Hassan Nasrallah en el Líbano, el 27 de septiembre de 2024, líder del grupo desde 1992, representa un duro golpe para Hezbolá. Según la plataforma uruguaya Diálogo Político, esta situación genera incertidumbre sobre el futuro de sus operaciones, particularmente en regiones como Latinoamérica, donde mantiene una presencia activa.
Tras el ataque de Hezbolá a Israel en 2023, países como Argentina, Brasil y Chile, registraron un aumento de actos vandálicos, discursos de odio y amenazas contra instituciones judías, informa la plataforma argentina de noticias Infobae. Esto refleja el impacto directo de la influencia del grupo en la región.
“Esta organización opera con fluidez en toda la región, con un control significativo en Sudamérica para llevar a cabo sus actividades. Esta realidad incrementa significativamente su nivel de peligrosidad,” dijo Jorge Serrano, asesor de la Comisión de Inteligencia del Congreso de Perú, en una entrevista con Diálogo.
Expansión en Latinoamérica
Hezbolá inició operaciones en la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina, aprovechando la presencia de comunidades libanesas y la débil aplicación de la ley para actividades de lavado de dinero. Luego extendió su presencia a Venezuela, con el respaldo de su alianza con Teherán, según JI.
Mijal Gur Aryeh, embajadora de Israel en Costa Rica, afirmó en octubre de 2024 que el grupo chiita libanés también opera en Bolivia y Nicaragua, como parte de un eje promovido por Irán. Según Gur Aryeh, el absolutismo del régimen de Daniel Ortega-Rosario Murillo es aliado clave de Teherán, al que calificó como “el mayor promotor del terrorismo global”, a la agencia española EFE.
“En Bolivia se consolidó la presencia del grupo paramilitar libanés debido a su estrecha alianza con Irán, país que opera en el terrorismo internacional a través de Hezbolá y la fuerza Quds, una división de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, que realiza operaciones extraterritoriales y apoya a milicias chiíes”, apuntó Serrano. “Este vínculo se fortaleció durante las sucesivas administraciones de Evo Morales, convirtiendo a Bolivia en un aliado clave de Hezbolá en el altiplano”.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos también alertó sobre la presencia de este grupo terrorista en Brasil, Chile, Colombia, Panamá y Perú. En 2023, las autoridades brasileñas frustraron un intento del grupo para atacar a la comunidad judía y revelaron sus redes de reclutamiento.
Cinco países latinoamericanos (Argentina, Colombia, Guatemala, Honduras y Paraguay), consideran a Hezbolá una organización terrorista, refiere JI. Sin embargo, según los expertos, esta falta de consenso limita la capacidad de los países para tomar acciones coordinadas contra la controvertida organización.
Recursos ilícitos
En Latinoamérica, Hezbolá se financia del narcotráfico y crímenes conexos, cuyas ganancias delictivas son blanqueadas mediante empresas legales. Según Diálogo Político, este esquema facilita que miembros de la comunidad libanesa con vínculos con Hezbolá, ocupen posiciones de influencia socioeconómica en sectores estratégicos.
Según Yossi Mansharof, del laboratorio de ideas israelí Instituto Misgav para la Seguridad Nacional, Hezbolá emprende una importante campaña de captación de dinero, describiéndola como “el mayor proyecto de su historia, tras sufrir su peor revés desde su creación en 1982. Necesitan miles de millones de dólares”, declaró a JI.
Para Serrano, Latinoamérica representa un terreno fértil para la recaudación de esos fondos. “Debido a su vinculación con los cárteles de la droga, este grupo terrorista no enfrentará restricciones económicas y gozará de un flujo constante y significativo de recursos financieros”.
Para Ottollenghi, tras la eliminación por parte de Israel de gran parte de la cúpula de Hezbolá, “la supervivencia del movimiento está en juego. El desafío será cómo llevar ese dinero al Líbano. Si bien la capacidad para transferir fondos podría verse disminuida, el incentivo para aumentarla podría ser aún mayor”.
“Aunque Hezbolá ha sufrido pérdidas importantes, su estructura permanece intacta. Esta organización opera de forma horizontal, lo que dificulta su desarticulación”, asegura Serrano.
peligros inherentes
El 25 de octubre de 2024, Argentina acusó al libanés Hussein Ahmad Karaki de liderar las operaciones de Hezbolá en Latinoamérica, y de ser el responsable del atentado a la Embajada de Israel en 1992 y del ataque contra la AMIA dos años después. Karaki ingresó a Argentina en 1992 y huyó a Brasil con un pasaporte falso, horas antes del atentado a la embajada.
Después de estos asesinatos, Karaki, residente en el Líbano, desapareció del radar de los servicios de inteligencia desde 1994, precisó AP. Sin embargo, se presume que retomó sus actividades en 2000. Se le considera también partícipe en la planificación de varios intentos de atentados recientes en países de la región como Brasil y Bolivia. Karaki mantenía línea directa de comunicación con Nasrallah.
“Argentina nos está confirmado que Hezbolá continúa planificando ataques, frustrados gracias a la labor de inteligencia del Mossad israelí y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense”, afirmó Serrano. “En noviembre de 2023, Brasil desarticuló durante la Operación Trapiche dos atentados planeados. Además, en Bolivia planeaba volar un edificio vinculado a intereses israelíes”.
Hezbolá se encuentra en un contexto favorable para desarrollar actividades terroristas, debido al auge del narcotráfico en Sudamérica. Los niveles de producción de cocaína, en constante aumento, y su conexión con los cárteles de la droga, crean un entorno propicio para las operaciones del apoderado de Irán. “Solo resta que esta organización defina fecha y lugar para perpetrar otro ataque en la región, dijo Serrano.
Además, la reciente emigración de miles de libaneses a Latinoamérica tras la invasión israelí genera preocupación, pues se desconoce si entre ellos hay miembros de Hezbolá.
Para Serrano, las agencias de inteligencia son el principal obstáculo para Hezbolá, generando información clave para prevenir amenazas. “Aunque es difícil evitar atentados con atacantes dispuestos a inmolarse, estas instituciones de información compartida operan con eficacia, más allá de los gobiernos en turno”, comentó Serrano.
“Es urgente que los países de Latinoamérica reconozcan esta amenaza real y alerten a la opinión pública”, concluyó Serrano. “Se necesita una ciudadanía informada, para detectar y denunciar actividades sospechosas relacionadas con redes terroristas”.


