La expansión de China en Latinoamérica deja una huella significativa en sectores estratégicos como la infraestructura portuaria y el comercio. Esta creciente presencia genera inquietudes sobre la influencia de Pekín en decisiones políticas y económicas, que podrían comprometer la autonomía y seguridad de los gobiernos regionales.
Euclides Tapia, profesor titular de Relaciones Internacionales en la Universidad de Panamá, comentó a Diálogo que “todos los proyectos y tecnologías que China desarrolla, están subordinados al Partido Comunista y, por ende, a los intereses del Estado chino y su objetivo de control global”.
El mercado de grúas marítimas es un ejemplo de esos intereses. Según datos de la aduana china, las exportaciones de grúas chinas a Latinoamérica, aumentaron un 47 por ciento interanual en los primeros 10 meses de 2024, reflejando el papel central de China en los proyectos de infraestructura regional, informó la plataforma de comercio marítimo DatamarNews.
Perú y México están entre los principales receptores de estas exportaciones. En Perú, las importaciones de grúas crecieron 132 por ciento en octubre. México registró un aumento del 193 por ciento interanual, con un aumento extraordinario del 1202 por ciento solo en agosto, precisó DatamarNews.
Panamá también destaca en este contexto. Entre enero y octubre de 2024, la importación de grúas chinas aumentó un 1150 por ciento interanual. Durante el último trimestre, 18 grúas fabricadas por Shanghai Zhenhua Heavy Industries (ZPMC) fueron enviadas a Panamá.
Las grúas de fabricación china han suscitado preocupación en todo el mundo por la posibilidad de que sean un caballo de Troya para el espionaje y el sabotaje en infraestructuras portuarias críticas. Parte de la preocupación radica en que los equipos podrían permitir al Partido Comunista Chino socavar a los competidores comerciales con los datos recopilados, interrumpir las cadenas de suministro y el movimiento de carga, y tener el potencial de devastar la economía de una nación.
“Estas grúas son especialmente peligrosas en Panamá, debido al canal que conecta el Atlántico con el Pacífico, un punto estratégico económico, geopolítico y logístico, con potencial para espionaje”, comentó Tapia. “En México, también representan un riesgo, ya que es una puerta clave hacia los mercados de México y los Estados Unidos”.
ZPMC, subsidiaria de China Communications Construction Company, domina el mercado global de grúas buque-tierra (STS) con un 70 por ciento de participación. Esta empresa estatal forma parte de la estrategia de Pekín para consolidar su influencia en el comercio marítimo mundial.
“China tiene los ojos en todo el mundo. Se necesita desarrollar tecnología capaz de neutralizar cibernéticamente la capacidad de estos equipos presentes en diversos muelles, para evitar que puedan espiar las áreas circundantes”, expresó Tapia.
Dominio portuario

China no solo exporta grúas STS, sino que ha invertido en puertos clave en 16 de los 20 países mejor conectados marítimamente. Entre ellos destaca el puerto de Chancay, en Perú, como parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El puerto, operado por la naviera china COSCO Shipping, cuenta con 27 grúas de ZPM para su primera etapa, informó la publicación del sector de contenedores WorldCargo News.
“Más del 27 por ciento del comercio mundial de contenedores [en 2023] pasó por terminales en las que las principales empresas chinas y con sede en Hong Kong tenían participaciones directas”, indicaba el think tank Center for Strategic and International Studies (CSIS) en un informe de finales de octubre de 2024.
Para avanzar en esta estrategia, Pekín expande su presencia naval, bajo el argumento de proteger sus intereses económicos de la piratería y otras amenazas, justificándolo como una medida de seguridad, mientras busca rediseñar el orden marítimo global, reporta el portal de la revista europea Modern Diplomacy.
“China busca reclutar gobiernos y pueblos latinoamericanos, para apoyar sus iniciativas globales encaminadas a rediseñar a su favor el orden mundial”, afirmó Vladimir Rouvinski, director del Centro de Investigaciones Interdiciplinarias de la Universidad Icesi de Cali, Colombia, según la plataforma uruguaya Diálogo Político.
“Latinoamérica y otros países permiten la penetración china en economía, logística, inteligencia y ciberseguridad, cediendo parte de su autonomía, riqueza, política y defensa”, detalló Tapia. “Esta presencia otorga a China información estratégica, amenazando la soberanía nacional. Su objetivo va más allá de lo comercial: incluye intereses militares, de seguridad y geopolíticos”.
Coerción económica
En este contexto, la creciente influencia económica de China, que la posiciona como principal socio comercial de más de 120 países, le permite ejercer coerción económica, como una herramienta estratégica para moldear decisiones en Latinoamérica y otras regiones. Estas presiones sistemáticas, dice Voz de América, se han convertido en un componente central de su política exterior.
El subsecretario de Estado para el Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente de los EE. UU. José W. Fernández afirmó, el 4 de diciembre, que al menos media docena de países latinoamericanos han solicitado ayuda estadounidense para enfrentar “la coerción económica” de China, informó la agencia francesa AFP.
“Hoy tenemos media docena de países de América Latina que están preocupados por esto y han venido a consultarnos”, dijo Fernández en rueda de prensa. “Ellos [estas naciones] no quieren que sus nombres se hagan públicos”.
“Los países más vulnerables a esta coerción son aquellos con mayores lazos comerciales como Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica y Perú. Pero también podrían ser países más débiles donde China tiene presencia”, aseguró Tapia. “Pekín usa la diplomacia coercitiva para someterlos, obligándolos a no cuestionar sus políticas internas o internacionales, marcando líneas rojas que no deben cruzar”.
Bloque económico continental
“Países profundamente dependientes de China en comercio, inversiones y préstamos, enfrentan una presión económica que los EE. UU. no se dan abasto para contrarrestar”, detalló Tapia. Pekín aplica restricciones disfrazadas de regulaciones internas, limitando importaciones y afectando sectores estratégicos, dejando a los países afectados en una posición de debilidad frente a las prácticas comerciales chinas.
“Para contrarrestar esta influencia se debe revitalizar el proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Un bloque económico continental que fortalecería la seguridad económica y dificultaría el avance chino. Mientras Latinoamérica este dividida, China seguirá ganando terreno sin obstáculos”, advirtió Tapia. “Es necesario establecer una barrera económica conjunta que limite su penetración en la región”.


