El orden marítimo global, pilar del comercio y la seguridad internacionales, enfrenta amenazas crecientes. en un informe reciente, el grupo de expertos Atlantic Council, afirma que China y Rusia, a través de flotas clandestinas y grupos armados, están desequilibrando las normas internacionales que rigen los océanos, poniendo en riesgo la consistencia y el flujo comercial.
La estabilidad de los mares es vital para la economía mundial y aunque las normas y los tratados pueden haber tardado en incorporar el concepto de mar libre, estos acuerdos han funcionado. Por ejemplo, en 2021 el transporte de carga alcanzó casi 2000 millones de toneladas métricas, frente a 100 millones en 1980. Esta estabilidad permitió la expansión de infraestructuras básicas esenciales como oleoductos, gasoductos y cables submarinos, asegura el informe.
Sin embargo, las violaciones del orden marítimo mundial son rampantes. En los últimos años, por ejemplo, Rusia ha violado repetidamente las regulaciones internacionales que prohíben el ataque de buques mercantes con civiles o bienes civiles en el Mar Negro. En respuesta, las aseguradoras han aumentado los riesgos en esta área, exigiendo permisos especiales para los buques que navegan en las aguas afectadas, indicó el Atlantic Council.
Expansión naval rusa
Rusia busca expandir su presencia marítima con una nueva doctrina naval, que refuerza
su capacidad para operar en aguas extranjeras, dice el diario español ABC.
El Kremlin también pretende establecer nuevas bases en el Mediterráneo, el Índico y el golfo Pérsico; así como reforzar su flota en el mar Negro, mejorar su infraestructura naval en Crimea y garantizar el acceso a Kaliningrado. Según Moscú, estas medidas son esenciales para la defensa de los intereses estratégicos y económicos de Rusia.
“Sin embargo, mientras el conflicto en Ucrania siga activo, la expansión de bases logísticas rusas tendrá un impacto limitado”, aseguró a Diálogo el experto en seguridad Jorge Serrano, asesor de la Comisión de Inteligencia del Congreso del Perú. “Moscú no tiene recursos suficientes para desplegar buques militares en puntos estratégicos alejados de su territorio, y el escenario geopolítico está cambiando drásticamente”.
Interferencia rusa en sistemas de navegación
El Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida en el Mar, exige que todos los buques de más de 300 toneladas brutas, así como los buques de pasajeros, utilicen el Sistema de Identificación Automática (AIS) para mejorar la seguridad marítima, asistir en operaciones de búsqueda y rescate, y facilitar el intercambio de información, reporta Atlantic Council.
Además, señala que Moscú interfiere de manera deliberada con el AIS en el mar Negro y otras zonas marítimas, incluidos el mar Báltico y el Golfo de Finlandia. Entre 2016 y 2022, se registraron casi 10 000 incidentes sospechosos de interferencia en AIS y GPS, afectando a más de 1300 sistemas de navegación de buques civiles. Esta manipulación de señales pone en riesgo la seguridad de la navegación.
“Rusia evade y manipula sistemas de navegación desde la Segunda Guerra Mundial como parte de su guerra electrónica”, afirmó Serrano. Además, “intensifica el despliegue de aviones de guerra y de inteligencia cerca de países como Reino Unido, Alemania y España, evidenciando una postura cada vez más agresiva”.
Frontera marítima y pesca ilegal
China también desafía las fronteras marítimas a través de la construcción de islas artificiales en zonas disputadas, y el sabotaje de cables submarinos y oleoductos en las Zonas Económicas Exclusivas. Estas acciones, difíciles de atribuir y sancionar, evidencian el creciente deseo chino de modificar unilateralmente el statu quo marítimo, indica el reporte de Atlantic Council.
La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), practicada por la flota pesquera china de aguas distantes y fomentada por el gobierno chino, agrava aún más la situación, precisa el informe. La pesca INDNR, a menudo vinculada a redes del crimen organizado, no solo depreda recursos pesqueros, sino que también fomenta el trabajo forzado y el narcotráfico, desestabilizando la seguridad marítima regional en la que operan los barcos.
“La flota pesquera china opera en todos los mares con el respaldo de su gobierno, actuando de forma encubierta, especialmente de noche”, abundó Serrano. “Muchos países latinoamericanos evitan presionar demasiado sobre este tema, pues China es su principal socio comercial; denunciar la depredación marítima podría afectar sus relaciones económicas”.
China no ha ratificado convenios clave contra la pesca INDNR y tiene la mayor incidencia global en esta práctica. Su flota representa el 65 por ciento de la captura no declarada en alta mar, generando preocupaciones geopolíticas y económicas en Latinoamérica, según un reporte de Núcleo Milenio sobre los Impactos de China en América Latina y el Caribe, una propuesta interdisciplinaria con sede en la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Ante estas amenazas, “es fundamental que los países latinoamericanos protejan sus rutas comerciales e intereses marítimos, a través de la cooperación con aliados estratégicos que permitan fortalecer la vigilancia, supervisión y seguridad de los mares”, concluyó Serrano. “Solo así se podrá evitar que agentes estatales o no estatales vulneren la seguridad marítima”.


