China busca control en Perú

China intensifica su presencia en Sudamérica, con una estrategia que trasciende la inversión en megaproyectos. Al controlar sectores clave como minería, energía e infraestructura portuaria, Pekín asegura recursos estratégicos y reconfigura el equilibrio de poder en la región. Su expansión económica y geopolítica sigue el modelo aplicado en África, consolidando su influencia y generando nuevas tensiones diplomáticas.

Perú se ha convertido en objetivo clave para que Pekín tenga acceso a recursos naturales esenciales y refuerce su influencia en Sudamérica.

“China está ampliando silenciosamente su influencia en sectores estratégicos que, aunque suelen pasar desapercibidos, son cada vez más relevantes en el tablero geopolítico”, dijo a Diálogo Juan Belikow, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. “Un ejemplo es el control de las cadenas de suministro, hoy consideradas el sexto dominio de la guerra”.

El dominio sobre las rutas comerciales, puertos y nodos logísticos se intensificó. “China no solo asegura su presencia en infraestructuras críticas como puertos y redes energéticas, sino que también expande su control sobre tecnologías clave para la logística global, otorgándole una influencia significativa en sectores esenciales para la estabilidad mundial”, agregó Belikow.

El contexto global actual, dice Belikow, favorece la expansión china. Mientras otras regiones centran su atención en otros conflictos y crisis internas, Sudamérica se vuelve un terreno propicio para la consolidación de Pekín.

Dominio portuario

China busca consolidar su presencia en Sudamérica con el puerto peruano de Corío, en Arequipa, proyectado como un eje clave para el comercio global. Si el megapuerto de Chancay marcó un primer gran avance, Corío podría consolidar su dominio portuario.

Este proyecto, impulsado por el Gobierno Regional de Arequipa, contempla una inversión superior a USD 7000 millones y una capacidad para procesar hasta 100 millones de toneladas anuales de carga. Con una profundidad de 28 metros, podrá recibir embarcaciones de mayor tamaño que Chancay. Según el sitio Perú Construye, varias empresas chinas han expresado interés en su desarrollo.

“Al vincular este proyecto con la iniciativa de la franja y la ruta, donde China ha priorizado inversiones en infraestructuras estratégicas, el panorama se vuelve más preocupante”, dice Belikow. “Este control no solo le permitiría gestionar el flujo de mercancías en Perú, sino también influir en el comercio global, con la capacidad de interrumpir rutas clave en caso de conflicto”.

“El dumping chino, subvencionando a sus empresas mientras sus competidores enfrentan condiciones desiguales, no solo refuerza su expansión comercial, sino que configura una guerra geoeconómica. Lo preocupante es que muchos aún no perciben esta estratégica”, agregó.

Minería y energía bajo control chino

China ha incrementado “peligrosamente” su influencia en la economía peruana. En el sector minero controla más del 20 por ciento de la cartera de proyectos. Entre los más importantes destacan Pampa de Pongo, de Zhongrong Xinda Group; El Galeno, de China Minmetals Corporation; y la ampliación de Toromocho, de Chinalco. Estas inversiones garantizan el suministro de materias primas para China, agregó la plataforma argentina Infobae.

Durante el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, en noviembre de 2024, Perú y China firmaron un memorando de entendimiento, para promover más inversiones mineras y fortalecer la cooperación técnica y comercial en este sector, profundizando aún más la influencia china en la economía peruana, detalló Infobae.

En el sector energético, China tomó el control de importantes activos. En 2020, China Three Gorges Corporation compró Luz del Sur; y en 2024, una filial de la empresa estatal China Southern Power Grid International adquirió Enel Distribución Perú y Enel X Perú. Estas transacciones han permitido a Pekín consolidar su monopolio de la distribución de electricidad en Lima y más de la mitad de los activos de distribución de electricidad en todo el país. Según Infobae, también existe la posibilidad de que China establezca plantas de montaje de coches eléctricos en el país.

“Este colonialismo económico, del que muchos han tomado conciencia demasiado tarde, también impacta profundamente a la industria automotriz en la región andina. Actualmente, el 80 por ciento del parque vehicular peruano es de origen chino, y lo mismo ocurre con los autobuses”, señaló Belikow. “La presencia china en este sector es innegable y refleja una estrategia de ocupación económica”.

Desafío para Latinoamérica

Las crisis económicas, falta de seguridad jurídica, corrupción y constantes cambios en las reglas del juego de los gobiernos latinoamericanos, facilitan la entrada de China en la región. Esto genera preocupación, ya que muchas de sus inversiones avanzan sin auditorías ni mecanismos de control, declaró Belikow.

Asimismo, destacó que “revertir este proceso sería complejo y costoso, pues implicaría afectar derechos adquiridos y la estabilidad jurídica. En muchos casos, estos acuerdos son concretados mediante corrupción y contratos espurios, profundizando la vulnerabilidad de Latinoamérica”.

Ante este escenario, la región debe reaccionar y adoptar más estrategias, reconociendo la necesidad de frenar la influencia de Pekín en América Latina, concluyó Belikow.

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