A medida que China amplía su participación en obras de infraestructura clave en Latinoamérica, persisten las preocupaciones sobre sus reales beneficios. Uno de los casos más recientes es el de Chile.
A fines de abril, la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) de Chile, adjudicó un contrato de USD 470 millones para las obras civiles y ferroviarias del tramo en superficie del proyecto Santiago–Batuco.
El contrato, que EFE describió como “el contrato individual más importante que haya adjudicado EFE en su historia”, se adjudicó al consorcio integrado por China Railway Rolling Stock Corporation Limited (CRRC), China Railway 22nd (CR22) y China Railway Construction Electrification Bureau (CRCEB). El convenio considera las vías, estaciones, pasos vehiculares y peatonales, entre otras.
Sin embargo, el actuar de las empresas chinas en este tipo de proyectos de construcción sigue suscitando dudas. A menudo se plantean preocupaciones sobre las prácticas laborales, el cumplimiento de la normativa medioambiental local y la calidad y el mantenimiento a largo plazo de las infraestructuras construidas. Estas cuestiones quedaron de manifiesto en un incidente anterior relacionado con la adquisición de un importante lote de trenes.
En agosto de 2023, el diario digital chileno The Clinic, reportó que el Ministerio de Transportes del Gobierno de Chile y EFE anunciaron la compra de 32 nuevos trenes, para los futuros servicios Melipilla-Alameda y Quinta Normal-Batuco. Se trata de una de las órdenes de compra de vagones más cuantiosas que el Gobierno de Chile haya realizado.
En ese trato, un consorcio liderado por CRRC se adjudicó el tramo Quinta Normal-Batuco, por un monto de USD 171 millones. Sin embargo, la compañía española Construcción y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), quien participó en la licitación y que anteriormente había trabajado para el Metro de Santiago, criticó la propuesta catalogándola como “oferta temeraria tanto en los trenes como en el mantenimiento”, agregó The Clinic.
CAF aseguró que los costos presentados por la empresa asiática estaban “muy por debajo del mercado”, casi un 40 por ciento más baja que CAF. Por esa razón, presentaron una medida prejudicial preparatoria ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia de Chile, entidad responsable de prevenir, corregir y sancionar los actos que atenten contra la libre competencia en el país.
“El término de ‘oferta temeraria’ es una conceptualización de una propuesta no seria y se utiliza doctrinaria y jurisprudencialmente en materia de libre competencia, licitaciones públicas y contratos en general”, aclaró a la prensa Ignacio Barrenechea, director de CAF en América. “El ordenamiento jurídico chileno exige que una oferta sea seria”.
Aunque el recurso de CAF no prosperó, el incidente avivó aún más el escrutinio sobre las prácticas competitivas y el desempeño de las empresas estatales chinas en el desarrollo de infraestructuras. Estas cuestiones no son exclusivas de Chile, sino que se observan dinámicas similares en otros proyectos regionales.
Perú, Colombia y México
En Perú, algunos líderes empresariales han expresado sus reservas sobre el megapuerto de Chancay, desarrollado por la estatal china COSCO. Roberto De la Tore, presidente de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), declaró al periódico peruano La Razón que, si bien aumentará el tráfico comercial, “absorberá hasta el 30 por ciento de la carga del Callao, el principal puerto del país”.
“Reducir la travesía en 10 días al Asia será útil para disminuir costos logísticos, pero también atraerá carga de otros países de la región y la producción local, sin mayores incentivos, se puede ver afectada”, agregó De la Tore. Chancay no es una solución mágica para el comercio exterior peruano, dijo, según La Razón.
“En el caso de Chancay enfrentamos una situación particularmente compleja”, dijo a Diálogo Andrés Gómez de La Torre, analista internacional peruano. “La presencia china que, por su conocido modus operandi, propio del Partido Comunista y del Ejército Popular de Liberación, despierta legítimas inquietudes”.
Mientras tanto, en Colombia, los proyectos de infraestructura chinos han sufrido importantes restrasos, lo que ha llamado la atención de manera similar. Un ejemplo notable es la línea de tren ligero Regiotram de Bogotá a Zipaquirá, que está paralizado por la incapacidad de China Civil Engineering Construction Corporation, para obtener con antelación el derecho de paso legalmente exigido por las comunidades locales, entre otros problemas, según informó Infobae.
En México, el plan de rehabilitación de los centros de mantenimiento y reparación de los trenes de la Línea 1 del Metro de la Ciudad de México, a cargo de CRRC, también se ha visto afectado por el incumplimiento de contratos y múltiples anomalías en el avance de las obras. El diario mexicano La Jornada Hidalgo informó que el progreso de la obra fue calificado como “nulo” y lleno de irregularidades como coimas, fraudes e incluso amenazas de Kevin Lee, director general de CRRC para Latinoamérica a Ramón Martínez, uno de los subcontratistas del proyecto en la capital mexicana, quien denunció estos hechos a las autoridades. “Según Martínez, Lee le advirtió que no le convenía tenerlo como enemigo y que debía tener cuidado con lo que estaba denunciando”, agregó La Jornada Hidalgo.
Alianzas con China: Pocos beneficios
“No hay que perder de vista que detrás de cada empresa china haciendo negocios está el Gobierno chino y por ende el Partido Comunista. No existe una empresa en donde no esté presente el Estado, directa o indirectamente en mayor o menor grado”, dijo a Diálogo Alberto Rojas, director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae, de Chile. “Por lo tanto, cada vez que vemos a una empresa china desembarcando en algún país de Latinoamérica, lo está haciendo el Gobierno chino”.
Rojas advirtió que las alianzas con China a menudo no benefician a países más pequeños, ya que su enfoque prioriza intereses propios y no genera empleo local. Esto, con un modelo que se basa en instalar polos de negocios con mano de obra china, aprovechando ventajas tributarias y administrativas, sin fortalecer el desarrollo interno del país receptor.
Haciendo eco de estas palabras, funcionarios regionales, diplomáticos y analistas reunidos en Asunción, Paraguay, para el foro internacional Paraguay y las nuevas oportunidades económicas: el papel de la soberanía frente a China, celebrado a principios de junio, advirtieron sobre la creciente influencia de China en Latinoamérica. Los líderes regionales instaron a Paraguay a salvaguardar su soberanía democrática mientras considera posibles acuerdos económicos con Pekín, informó la agencia de noticias UPI. Durante el foro, los expertos concordaron sobre los riesgos políticos y económicos de estrechar lazos con el país asiático.
“Paraguay debería aprovechar su posición privilegiada en la región para negociar desde una posición de fortaleza institucional”, declaró a UPI Jorge Garicoche, economista paraguayo. “Las alianzas comerciales deben ser una palanca para el desarrollo sostenible, no mecanismos de dependencia”, remarcó.


