Centroamérica refuerza vigilancia aérea contra crimen transnacional

Las fuerzas de seguridad centroamericanas están incorporando sistemas aéreos no tripulados y capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento para enfrentar a organizaciones criminales cada vez más móviles y tecnificadas. Estas herramientas permiten ampliar la cobertura de fronteras, litorales y zonas boscosas de difícil acceso, en momentos en que las propias redes criminales también emplean drones para vigilar sus entornos, transportar ilícitos y apoyar otras actividades delictivas.

Conciencia situacional deja de depender del patrullaje físico

“Los drones, combinados con capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, representan un cambio significativo en la forma en que las fuerzas de seguridad obtienen conciencia situacional”, dijo a Diálogo Víctor Ruiz, director de SILIKN, una empresa mexicana de consultoría emergente de ciberseguridad. “Ya no dependen únicamente de patrullajes físicos o de información humana, sino que pueden integrar datos provenientes de sensores, imágenes aéreas, inteligencia de fuentes abiertas y análisis automatizados para detectar patrones y anomalías”.

Ese empleo de estas plataformas modifica la forma de vigilar el territorio. Mientras un patrullaje terrestre se concentra en un corredor determinado, una plataforma aérea con sensores adecuados puede ampliar considerablemente el área observada y generar registros que permiten comparar movimientos y activades entre distintas jornadas.

“La combinación de drones, sensores terrestres, radares, sistemas de información geográfica y plataformas de inteligencia permite monitorear grandes extensiones de territorio de forma más eficiente que mediante recursos exclusivamente humanos”, añade Ruiz. “La inteligencia artificial y las plataformas analíticas pueden identificar patrones que serían difíciles de detectar manualmente, mejorando la capacidad para priorizar investigaciones y optimizar recursos”.

Sin embargo, el valor de estas plataformas no depende únicamente de su capacidad de vuelo. También requiere comunicaciones seguras, personal capacitado, mantenimiento, procesamiento de datos y mecanismos que permitan compartir información entre fuerzas militares, policiales, fronterizas y autoridades judiciales.

Honduras y Guatemala evalúan nuevas capacidades

Honduras ha manifestado su intención de adquirir drones para ampliar la vigilancia en sus fronteras y reforzar las operaciones contra el narcotráfico. El país continúa siendo utilizado como ruta de tránsito para cargamentos de cocaína procedentes de Sudamérica, mientras las autoridades también han localizado cultivos de coca e infraestructura para el procesamiento de drogas en su territorio, informó la cadena de noticias Euronews.

La adquisición busca responder tanto a los cargamentos que atraviesan el territorio como a la infraestructura ilícita instalada en zonas remotas.

Guatemala también analiza adquirir un nuevo lote de drones, sensores nocturnos y otros equipos de vigilancia para fortalecer las operaciones de la Policía Nacional Civil contra estructuras vinculadas al narcotráfico, reportó el diario local Prensa Libre.

Los sensores nocturnos permitirían mantener la vigilancia durante períodos de visibilidad reducida, ampliar la cobertura en zonas remotas y apoyar operaciones desarrolladas durante la noche. En combinación con drones, radares y sistemas de información geográfica, estas tecnologías podrían ayudar a identificar pistas clandestinas, cultivos ilícitos, movimientos sospechosos y rutas utilizadas por las organizaciones criminales.

Panamá institucionaliza las operaciones aéreas no tripuladas

Panamá avanzó del empleo puntual de drones hacia la creación de estructuras permanentes con la conformación de la Compañía de Operaciones Aéreas no Tripuladas, en el Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT).

El Ministerio de Seguridad Pública afirmó en julio que la nueva unidad empleará inteligencia aérea en tiempo real para anticipar amenazas, detectar movimientos ilícitos y apoyará operaciones en zonas fronterizas y aéreas de difícil acceso utilizadas por las organizaciones criminales para el tráfico de drogas, armas y otros delitos conexos.

Por otro lado, el Servicio Nacional Aeronaval (SENAN) anunció también en julio la incorporación de cuatro sistemas aéreos no tripulados K1000ULE mediante la cooperación de seguridad con los Estados Unidos. Los sistemas, que incluyen aeronaves de autonomía ultra larga y estaciones de control terrestre serán asignados al Escuadrón de Aeronaves No Tripuladas del Comando Aéreo del SENAN.

Las iniciativas de SENAFRONT y SENAN responden a misiones diferentes, pero complementarias. Mientras SENAFRONT concentra sus esfuerzos en la vigilancia y el control de las fronteras terrestres, SENAN integra capacidades aéreas y marítimas para vigilar los espacios jurisdiccionales panameños y apoyar operaciones contra el narcotráfico y otras amenazas transnacionales.

El adversario también utiliza drones

Mientras las fuerzas de seguridad incorporan nuevas tecnologías, las organizaciones criminales también aprovechan drones comerciales y otros sistemas de bajo costo para vigilar, transportar ilícitos, intimidar y, en algunos países de la región, apoyar ataques. Estos usos demuestran la capacidad de adaptación de las redes criminales, señaló el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), de Uruguay.

Costa Rica ofreció un ejemplo reciente de su impacto operativo. Alejandro Arias Monge, alias Diablo, considerado uno de los criminales más peligrosos del país, permanecía oculto en una vivienda en una zona boscosa del cantón Sarapiquí, desde el inmueble, su organización utilizaba drones para vigilar el perímetro y detectar posibles incursiones policiales.

Durante la operación del 24 de julio, los equipos tácticos del Organismo de Investigación Judicial aprovecharon el momento en que uno de los drones dejó de vigilar la zona para aproximarse al inmueble, informó el medio costarricense AmeliaRueda. La operación culminó con la captura de Arias Monge y otros integrantes de la organización.

La captura representó un importante golpe contra una organización vinculada por las autoridades costarricenses con el narcotráfico, el lavado de dinero y numerosos homicidios. La DEA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos habían ofrecido una recompensa de hasta USD 500 000 por información que ayudara a las autoridades costarricenses a lograr la captura o condena de Arias Monge por cargos presentados en Costa Rica.

El episodio mostro tanto el valor que los drones pueden tener para las organizaciones criminales como la importancia de comprender sus limitaciones operaciones.

“La ventaja no está únicamente en el dron como plataforma, sino en la integración de la información. Cuando los datos capturados se combinan con sistemas de análisis e inteligencia, es posible identificar tendencias, correlacionar eventos y priorizar riesgos con mayor rapidez”, subraya Ruiz. “Esto permite pasar de un modelo reactivo, donde se responde después de un incidente, a uno preventivo basado en inteligencia”.

De imágenes aéreas a inteligencia accionable

Las fuerzas de seguridad centroamericanas avanzan en la integración de comunicaciones, sensores, análisis e inteligencia para anticipar las actividades de las redes criminales. A medida que Honduras, Guatemala y Panamá incorporan estas capacidades, los sistemas aéreos no tripulados se convierten en multiplicadores de fuerza que amplían la vigilancia, mejoran la coordinación y respaldan una toma de decisiones más oportuna.

Como concluye Ruiz, la efectividad de estas herramientas estará vinculada con la prevención, la coordinación interinstitucional y la toma de decisiones basada en inteligencia. En ese proceso, la combinación de tecnología, personal especializado y cooperación entre instituciones permitirá transformar la información recopilada en una ventaja operacional frente al crimen organizado transnacional.

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