La expansión de la empresa estatal Aluminum Corporation of China (Chinalco) en la mina de cobre Toromocho, ubicada en la región peruana de Junín, representa el paso más reciente de una estrategia de largo plazo mediante la cual Pekín fortalece su posición en cadenas de suministro de valor estratégico global. La aprobación de 28 proyectos que incorporan 33 componentes operativos, respaldada por una inversión superior a USD 700 millones en los próximos tres años, eleva a aproximadamente USD 1700 millones la inversión total de Chinalco desde 2018. El proyecto incluye la recuperación de molibdeno, extiende la vida operativa del yacimiento hasta 2042 y consolida a Toromocho como uno de los activos mineros más relevantes de Sudamérica.
Toromocho: infraestructura de cobre con dimensión estratégica
Toromocho aporta aproximadamente el 10 por ciento de la producción peruana de cobre y ha incorporado tecnología autónoma de perforación y gestión de flotas desarrollada con Huawei. La integración de sistemas digitales chinos en una de las mayores operaciones mineras peruana añade una dimensión adicional a la presencia de China, más allá de la extracción de materias primas.
La incorporación del molibdeno como subproducto incrementa aún más la importancia estratégica del proyecto. Este mineral es ampliamente utilizado en las industrias aeroespacial y de defensa por su resistencia a altas temperaturas, su durabilidad y su capacidad para fortalecer aleaciones de alto rendimiento. La demanda mundial del mineral seguirá creciendo impulsada por la electromovilidad, la transición energética y el desarrollo de infraestructura, según el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú.
Jorge Serrano, miembro del equipo de asesores de la Comisión de Inteligencia del Congreso de Perú, advierte a Diálogo que la lógica que guía estas inversiones no es exclusivamente comercial.
“China está orientándose a los minerales críticos porque sabe que el sector de defensa, el sector de misiles, la industria de energía nuclear y los chips utilizados para las comunicaciones están vinculados tanto al sector civil como al militar”, dijo.
Agregó que las inversiones chinas, dentro y fuera de su territorio, combinan objetivos comerciales con consideraciones más amplias de defensa y seguridad nacional.
“El mismo modo operativo se observa en países que necesitan inversiones y presentan debilidades institucionales, diplomáticas o de defensa, y se repite en África y Asia”, afirmó.
Pekín construye cadenas de suministro de largo plazo
Perú posee reservas estimadas en 85 millones de toneladas métricas de cobre, frente a 41 millones atribuidas a China, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Pekín compra alrededor del 70 por ciento de la producción peruana del mineral, una dependencia comercial que refleja el papel central que ocupa el cobre peruano en las cadenas de suministro asociadas a sectores estratégicos chinos.
Un estudio de AidData aporta una visión más detallada del modelo financiero que sustenta esta estrategia. El cobre concentra el 83 por ciento del financiamiento oficial chino destinado a proyectos de minerales críticos en países de ingresos bajos y medios. El estudio también concluye que estos compromisos financieros se dirigieron exclusivamente a proyectos mineros en los que empresas chinas mantenían participación total o parcial.
Entre 2000 y 2021, el 66 por ciento del financiamiento oficial chino destinado a minerales de transición se concentró en apenas 14 grandes proyectos mineros ubicados en ocho países. Entre ellos figuran Toromocho, Las Bambas y Marcona en Perú; Mirador en Ecuador; y Tenke Fungurume, Kamoa-Kakula y Sicomines en la República Democrática del Congo.
AidData concluye que Pekín está ampliando su presencia en segmentos clave de la cadena mundial de suministro de minerales críticos financiamiento, participación accionaria y acuerdos de compra de largo plazo vinculados a la producción minera.
Serrano sostiene que el interés chino no se limita a la extracción: “China abarca toda la cadena productiva y de transformación del mineral hasta convertirlo en un insumo para industrias de valor estratégico”.
Empresas estatales chinas fortalecen su presencia
Las Bambas, operada por MMG Limited filial de China Minmetals Corporation, encabezó la producción de cobre en Perú hasta noviembre de 2025 con aproximadamente 380 000 toneladas métricas finas, según datos oficiales de producción. Fue la primera vez que una empresa china se convirtió en la mayor productora de cobre del país. La producción conjunta de Las Bambas y Toromocho aumentó más de 750 por ciento desde 2014. Actualmente, empresas de capital chino representan alrededor del 30 por ciento de la producción peruana de cobre.
Esta expansión refleja el creciente papel de las empresas estatales chinas en el sector minero peruano. MMG, Chinalco y China Minmetals operan en un marco estratégico donde el cobre es considerado recurso crítico para la seguridad industrial, tecnológica y energética de China.
“Este esquema indica que China ha puesto como objetivo utilizar a Perú dentro de Latinoamérica, como uno de sus principales proveedores de minerales clásicos y críticos”, señala Serrano. El analista proyecta que China continuará incrementando sus inversiones en cobre, oro, molibdeno y tierras raras en el país y la región.
El contexto geopolítico amplifica la relevancia de estos movimientos. El diario español El Economista señala que la acumulación de materias primas puede ayudar a China a sostener su posición frente a escenarios de guerra comercial o conflictos armados. El medio español especializado en tecnología Xataka, por su parte, sostiene que la acumulación de cobre por parte de Pekín trasciende sus necesidades inmediatas y refleja un esfuerzo deliberado por aumentar su influencia sobre la cadena mundial de suministro de ese recurso.
“Si uno de los concursantes en esta competencia entre potencias no hace presencia en los países donde existen recursos naturales de importancia crítica, ese vacío lo va a seguir ocupando China, y eso le permitirá influir sobre las cadenas globales de procesamiento y comercialización”, afirmó Serrano.
Implicaciones a largo plazo
La creciente presencia de empresas estatales chinas en los principales yacimientos peruanos de cobre y molibdeno refleja una estrategia de largo plazo destinada a garantizar un acceso confiable a materias primas esenciales para la manufactura avanzada, las tecnologías energéticas, las comunicaciones y las industrias de defensa. A medida que Pekín continúa ampliando su presencia mediante la propiedad de activos, el financiamiento, las tecnologías digitales y los acuerdos de suministro de largo plazo, Perú se convierte en un eslabón cada vez más importante dentro de la estrategia global china para los minerales críticos.