La expansión internacional del principal grupo criminal brasileño, el Primeiro Comando da Capital (PCC), ha encontrado en China un aliado clave. Asia se ha convertido en uno de los mercados más rentables para la cocaína sudamericana, mientras que grupos criminales chinos colaboran con el PCC en la producción de drogas sintéticas y en el lavado de las ganancias ilícitas.
Esta alianza conlleva riesgos significativos, desde la expansión del mercado de drogas sintéticas en Latinoamérica hasta la creciente sofisticación financiera del PCC, pasando por el fortalecimiento de su capacidad logística global, que aprovecha la diáspora china y las rutas comerciales ya consolidadas entre China y la región.
Los analistas señalan que la colaboración entre las redes criminales chinas y el PCC brasileño va más allá de una típica asociación entre el mundo del hampa. Algunos expertos sostienen que el Estado chino permite tácitamente o incluso aprovecha estas organizaciones criminales para servir a sus intereses geopolíticos y económicos más amplios. Estos grupos pueden actuar como un sistema paralelo a los canales oficiales estatales y corporativos, utilizando sus redes globales y sus sofisticados mecanismos financieros para apoyar el comercio ilícito y el lavado de dinero. Este modelo permite a Pekín ampliar su influencia y eludir el escrutinio legal y financiero internacional.
“Se trata de una transformación que impone desafíos sin precedentes tanto a las autoridades policiales brasileñas como extranjeras, y que exige un salto cualitativo en inteligencia, cooperación y tecnología”, explica a Diálogo Rodrigo Duton, Oficial Superior de la Policía Militar de Río de Janeiro e investigador en el think tank con sede en Canberra, Australia, Australian Strategic Policy Institute (ASPI).
La cocaína
En Brasil aumentan las incautaciones de cocaína destinada al mercado chino. En julio, la Policía Militar de San Pablo descubrió casi 350 kilogramos de cocaína con la inscripción “Hong Kong” impresa en los paquetes.
“El PCC busca reducir su dependencia de los mercados saturados, como el europeo, aprovechando que Asia presenta un mercado menos abastecido y con barreras de entrada más altas, lo que dificulta la competencia y permite consolidar redes exclusivas”, señala Duton.
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el precio de la cocaína en Asia Oriental puede ser de cuatro a seis veces superior al de los mercados tradicionales europeos, llegando en algunos casos a superar los USD 150 000 por kilogramo. “Entre los nodos clave en las rutas del PCC en Asia, Hong Kong se ha convertido ahora en un punto crucial para la redistribución de cargamentos y el lavado de dinero”, advierte Duton.
El tráfico hacia Hong Kong se ve facilitado por las conexiones marítimas ya existentes entre puertos brasileños como Santos y Paranaguá y los puertos chinos. La cocaína viaja aprovechando los intercambios comerciales, oculta en cargamentos legales como soja, carne y madera, de los cuales Brasil es un destacado exportador.
Drogas sintéticas
Gracias a la colaboración con grupos criminales chinos y carteles mexicanos, el PCC también está mejorando en la producción de drogas sintéticas, como las metanfetaminas y los nitazenos, que son opioides 50 veces más fuertes que el fentanilo y que frecuentemente llegan por correo desde China. Estos sitios web anuncian y venden abiertamente estos materiales, a pesar de que el Gobierno chino tiene la capacidad de cerrarlos, lo que refuerza el argumento de los expertos de que Pekín permite tácitamente que estas operaciones continúen. En diciembre de 2024, la Policía Federal de San Pablo descubrió un laboratorio local que utilizaba nitazenos importados de China para producir mezclas sintéticas conocidas como droga K.
También están en aumento los laboratorios de metanfetaminas, como el descubierto en San Pablo en enero durante la operación Heisenberg. La red criminal brasileña contaba con la colaboración de un químico mexicano y de ciudadanos chinos, miembros de grupos criminales chinos, residentes en el país. Según los investigadores, el inicio de la producción local provocó un desplome en el precio de las metanfetaminas, que pasó de USD 80 a 12 por gramo.
“La convergencia entre facciones locales, como el PCC, y actores extranjeros, como los grupos criminales chinos, está ampliando el alcance y la resiliencia de las cadenas de producción de drogas sintéticas”, advierte Duton, subrayando que esta nueva alianza incrementa los riesgos. “Se trata de riesgos sanitarios, debido al aumento de sobredosis; riesgos regulatorios, ya que nuevas moléculas aparecen en el mercado más rápido de lo que se adapta el marco legal; y riesgos logísticos, vinculados al uso de canales de comercio exterior legal, como los envíos postales”, añade.
El lavado de dinero
La alianza con las redes del crimen organizado chino le ha permitido al PCC mover, convertir y ocultar enormes volúmenes de dinero en Brasil y en el extranjero, aprovechando fintech, criptomonedas y el sistema informal chino de compensación, conocido como fei ch’ien (dinero volador). Este último permite saldar deudas entre operadores en Brasil, China y países intermediarios sin necesidad de mover físicamente el dinero, eludiendo por completo el sistema bancario formal.
“Cuando se combina con criptomonedas y fintech, este mecanismo crea una triple capa de ocultamiento, en la que el origen, el tránsito y el destino de los recursos quedan disociados. La trazabilidad no se pierde del todo, pero queda gravemente comprometida”, explica Duton.
A finales de 2024, la Policía Federal brasileña descubrió un vasto esquema de lavado y evasión fiscal en un banco parcialmente controlado por ciudadanos chinos vinculados a organizaciones criminales, entre ellas el PCC. Las investigaciones revelaron que, en los últimos cinco años, el sistema habría movido ilegalmente alrededor de USD 1090 millones, utilizando bancos, contadores y al menos tres fintech para ocultar capitales y transferir fondos hacia varios lugares, entre ellos China y Hong Kong.
La cooperación entre el PCC y la mafia china en este ámbito ha dado lugar a un verdadero ecosistema financiero paralelo, altamente resiliente, que refuerza la capacidad de blindaje patrimonial del crimen organizado. “Para enfrentar este fenómeno se necesitan (…) una mayor especialización técnica en el análisis de criptomonedas y un fortalecimiento de la cooperación internacional, de manera que sea posible interceptar los flujos ilícitos en tiempo real”, afirma Duton.
Según el experto, “cada retraso equivale a otorgar al PCC la posibilidad de consolidar e incluso ampliar su ventaja estratégica en el crimen transnacional”, con consecuencias que amenazan no solo la seguridad de Brasil, sino también la seguridad global.