Vicealmirante Oxley: “El principal desafío es desarrollar una capacidad de anticipación superior a la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales”

Las organizaciones criminales transnacionales están modificando sus rutas, métodos y estructuras para aprovechar las cadenas logísticas marítimas internacionales y evadir los controles. En Chile, esta dinámica ha puesto bajo mayor escrutinio a puertos estratégicos como Arica, Valparaíso y San Antonio, donde el volumen del comercio, las rutas marítimas y la conexión con otros mercados generan nuevos desafíos para la seguridad portuaria y marítima.

En entrevista exclusiva con Diálogo, el Vicealmirante Arturo Oxley Lizana, director general del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (DIRECTEMAR) de la Armada de Chile, explica cómo Chile enfrenta el uso de sus puertos y rutas marítimas por organizaciones criminales, desde la fiscalización y el análisis de información hasta la cooperación con instituciones nacionales, socios regionales y la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF-S), así como los desafíos que plantean las nuevas conexiones logísticas y los corredores bioceánicos.

Diálogo: En los últimos años, las autoridades chilenas han advertido una creciente utilización de puertos y rutas marítimas del país por organizaciones criminales transnacionales. ¿Qué revela esta evolución sobre la transformación del narcotráfico marítimo en Chile y la adaptación de las redes criminales en la región?

Vicealmirante Arturo Oxley Lizana, director general del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (DIRECTEMAR) de la Armada de Chile: Esta evolución demuestra, en primer lugar, que el crimen organizado es esencialmente dinámico. Las organizaciones criminales estudian los sistemas de control, identifican vulnerabilidades y modifican permanentemente sus rutas, métodos y estructuras para disminuir el riesgo de detección. Desde la perspectiva marítima, esto obliga a comprender el narcotráfico no solamente como el traslado de droga por mar, sino como un fenómeno transnacional que puede utilizar toda la cadena logística: puertos, embarcaciones, rutas comerciales, empresas y cargas aparentemente lícitas.

Un ejemplo de esta adaptación ha sido el análisis desarrollado respecto de empresas extranjeras que utilizan puertos chilenos para cargas en tránsito. A partir de perfiles de riesgo se han detectado drogas ocultas mediante métodos como la impregnación en maderas y caucho. Asimismo, el análisis de flujos asociados a precursores químicos y otras sustancias hacia el interior del continente demuestra que las redes criminales no solamente movilizan el producto terminado, sino también los insumos necesarios para su producción, en un flujo bidireccional.

La contaminación de cargas lícitas durante su tránsito internacional es también un factor que debe considerarse. Las investigaciones han permitido determinar que una parte importante de esta contaminación se produce fuera de Chile, como lo demuestran incautaciones realizadas en otros países de cargas cuyo origen era chileno.

Por ello, para DIRECTEMAR el desafío consiste en fortalecer la presencia territorial, la fiscalización y vigilancia marítima, pero también el análisis de información, la evaluación de riesgos y la cooperación interinstitucional e internacional, optimizando la planificación, conducción y ejecución de las operaciones marítimas, de manera de anticipar cambios en los patrones criminales y orientar de mejor forma los esfuerzos del Estado.

Diálogo: Esta evolución también refleja una mayor presencia de estas organizaciones en distintos puntos del sistema portuario. Investigaciones recientes han identificado a San Antonio, Arica y Valparaíso como puntos de interés. ¿Qué características de estos puertos, sus conexiones y cadenas logísticas están siendo aprovechadas por estas redes? ¿Estamos ante hechos aislados o ante una convergencia de actividades dentro de un mismo ecosistema criminal?

Valmte. Oxley: Cada puerto presenta características particulares que pueden resultar atractivas para estas redes, ya sea por el alto volumen de carga que maneja o por su cercanía y facilidades para que las exportaciones desde otros países transiten por ellos. En este sentido, el puerto de Arica es nuestro punto de entrada norte al territorio chileno y se encuentra ubicado en forma colindante con áreas del continente donde se produce cocaína. Por otro lado, los puertos de Valparaíso y San Antonio son los más cercanos a nuestra región capital, la cual concentra cerca del 50 por ciento de la población nacional.

Desde la perspectiva de DIRECTEMAR, el desafío consiste en transformar la amplia presencia territorial de la Autoridad Marítima y la información obtenida durante fiscalizaciones y operaciones en conocimiento útil para anticipar riesgos, orientar los controles, generar alertas y ejecutar operaciones marítimas oportunas que interrumpan la cadena de valor del narcotráfico por vía marítima.

Para ello, resulta fundamental complementar la presencia y fiscalización de la Policía Marítima con análisis de información, coordinación permanente con otras policías y organismos fiscalizadores del Estado y colaboración internacional con otras fuerzas marítimas.

Diálogo: Esta dinámica pone en evidencia la capacidad de las organizaciones criminales para desplazar sus operaciones y utilizar nuevas rutas cuando cambian los niveles de riesgo. ¿Cómo está respondiendo DIRECTEMAR a este desplazamiento y qué nuevos desafíos plantea para la seguridad marítima?

Valmte. Oxley: DIRECTEMAR avanza continuamente en la mejora de procesos que permitan materializar investigaciones que provean inteligencia e información para la ejecución de operaciones marítimas contra las redes criminales que operan en el mar. Esto permite orientar de mejor manera los medios y los esfuerzos de nuestra capacidad de Policía Marítima, considerando antecedentes históricos, características territoriales, nuevas modalidades delictuales e información proveniente de otras instituciones nacionales y extranjeras.

El principal desafío para DIRECTEMAR y la seguridad marítima que provee es, por tanto, mantener una capacidad de adaptación igual o superior a la de estas organizaciones. Para ello se requiere integrar presencia operacional, tecnología, análisis criminal, intercambio oportuno de información y cooperación interinstitucional e internacional, de manera de identificar tempranamente cambios en las rutas, modalidades y patrones de comportamiento criminal, con la finalidad de ejecutar operaciones marítimas que afecten sus dinámicas delictuales y obtener resultados concretos para degradar su accionar.

Diálogo: Más allá de la plataforma logística de los puertos, estas redes aprovechan el enorme volumen del comercio legítimo chileno y utilizan métodos de ocultamiento cada vez más sofisticados. ¿Cómo está evolucionando el modelo de DIRECTEMAR para fortalecer el uso de inteligencia, análisis de riesgo y anticipación frente a estas redes, sin afectar la eficiencia del comercio portuario?

Valmte. Oxley: Chile necesita seguridad y eficiencia portuaria simultáneamente; no son objetivos contrapuestos. Considerando el enorme volumen de operaciones que moviliza nuestro sistema marítimo-portuario, sería poco eficiente pretender controlar todas las cargas y operaciones con la misma intensidad. Por ello, el modelo debe avanzar hacia una fiscalización cada vez más selectiva y basada en riesgos, priorizando los esfuerzos y tendiendo a obtener mejores y mayores resultados.

El desafío hacia el futuro es optimizar los procesos de planificación y ejecución de nuestras operaciones. Ello se busca mediante la integración cada vez mejor de información, tecnología, análisis criminal y capacidades operativas. Mientras mayor sea nuestra capacidad para identificar anticipadamente dónde se encuentra el riesgo, más contundentes serán nuestras operaciones y menor será el impacto sobre la eficiencia y competitividad del comercio exterior chileno.

Diálogo: Ante una amenaza que atraviesa toda la cadena logística, ¿cómo está fortaleciendo DIRECTEMAR la coordinación con Aduanas, las policías y el Ministerio Público para anticipar y responder a estas amenazas? ¿Qué resultados concretos ha producido esta integración?

Valmte. Oxley: DIRECTEMAR aporta su presencia territorial, conocimiento especializado del ámbito marítimo-portuario, fiscalización, vigilancia y las capacidades de la Policía Marítima. El Servicio Nacional de Aduanas posee competencias fundamentales sobre el control de mercancías y el comercio exterior; Carabineros y la Policía de Investigaciones aportan sus capacidades policiales e investigativas; y el Ministerio Público dirige la investigación penal cuando existen antecedentes constitutivos de delito.

Por ello, como Autoridad Marítima estamos fortaleciendo un modelo basado en la coordinación permanente, el intercambio oportuno de información y el análisis conjunto de riesgos. El objetivo es avanzar desde una cooperación que se activa frente a un hecho determinado hacia una capacidad que permita compartir antecedentes, identificar patrones y generar alertas antes de que la amenaza se materialice.

Diálogo: Dado que estas redes operan más allá de las fronteras, la respuesta también requiere cooperación internacional. ¿Cómo está profundizando DIRECTEMAR su cooperación con socios regionales e internacionales, qué nuevas capacidades ha permitido desarrollar y qué resultados concretos se han logrado?

Valmte. Oxley: El crimen organizado transnacional no reconoce fronteras y, por esa razón, la respuesta tampoco puede limitarse exclusivamente al territorio nacional. Desde una perspectiva de seguridad marítima, nuestra capacidad de anticipación debe comenzar mucho antes de que una amenaza alcance las costas chilenas.

DIRECTEMAR está profundizando esta cooperación mediante el intercambio de información y experiencias con autoridades marítimas y organismos especializados de otros países, así como a través de instancias regionales e internacionales. Entre ellas se encuentra la Red Operativa de Cooperación Regional de Autoridades Marítimas de las Américas (ROCRAM) y la cooperación con la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF-S), donde Chile mantiene un oficial de enlace.

Estas instancias permiten ampliar nuestra comprensión del fenómeno criminal más allá de lo que ocurre en nuestros propios puertos. Nos permiten conocer nuevas rutas, modalidades de ocultamiento, embarcaciones y cargas de interés, compartir alertas y fortalecer capacidades mediante capacitación, intercambio de experiencias y coordinación operacional.

Diálogo: Como usted bien dice, Chile mantiene desde hace años una relación de cooperación con JIATF-S, que se ha ido fortaleciendo en materia de seguridad marítima, intercambio de información y coordinación frente a las amenazas transnacionales. En ese contexto, ¿podría expandir en qué consiste actualmente esta cooperación? ¿Qué información o capacidades está aportando Chile y qué información o apoyo recibe de JIATF-S y particularmente frente al creciente uso de los puertos y las rutas marítimas chilenas por organizaciones criminales transnacionales? ¿ Y cuáles han sido los resultados más recientes?

Valmte. Oxley: La cooperación con JIATF-S debe entenderse como parte de una arquitectura internacional destinada a enfrentar amenazas transnacionales que ningún Estado puede abordar completamente de manera individual. Chile, a través de la Armada, integra JIATF-S desde el año 2010 mediante un oficial de enlace permanente. Esa presencia es particularmente relevante porque permite mantener un canal directo para el intercambio de información, conocimiento del dominio marítimo y coordinación frente a amenazas que pueden desplazarse entre distintos países y utilizar rutas marítimas internacionales.

También cabe hacer presente la cooperación con JIATF-S mediante nuestras fragatas, aeronaves y submarinos durante sus desplazamientos fuera de nuestras aguas de jurisdicción nacional, apoyando en tareas de detección y monitoreo de contactos durante su navegación, en beneficio de la misión de JIATF-S.

La cooperación funciona en ambos sentidos. Chile aporta conocimiento e información. A su vez, JIATF-S permite ampliar nuestra visión más allá de las aguas nacionales, integrando información proveniente de distintos países, agencias y capacidades de vigilancia que pueden contribuir a identificar rutas, patrones y amenazas antes de que alcancen nuestra jurisdicción.

La cooperación se ha continuado fortaleciendo. En junio de 2026, en mi condición de Director General de DIRECTEMAR, visité JIATF-S y su Centro de Coordinación de Naciones Socias, en Key West, donde se abordaron específicamente capacidades operativas, intercambio de información, interoperabilidad y mecanismos de cooperación frente al crimen organizado transnacional.

Más que entender esta relación únicamente en términos de operaciones individuales, su principal resultado es aumentar nuestra capacidad de conocimiento y anticipación. Una alerta generada fuera de Chile puede permitir orientar tempranamente nuestros controles y, de la misma manera, información detectada en nuestro país puede ser compartida para que otras autoridades actúen sobre una carga, una embarcación o una ruta que continúa hacia otra jurisdicción.

Diálogo: La Coalición de las Américas contra los Cárteles busca fortalecer la cooperación regional frente a organizaciones criminales que operan a través de fronteras y dominios. Desde la perspectiva marítima, ¿qué capacidades puede aportar Chile a este esfuerzo y qué mecanismos de cooperación —como el intercambio de inteligencia, la vigilancia marítima o la coordinación operacional— considera prioritarios para detectar y desarticular estas redes antes de que consoliden nuevas rutas?

Valmte. Oxley: Chile puede realizar una contribución relevante a este esfuerzo regional desde su experiencia marítima y desde las capacidades desarrolladas por su Autoridad Marítima. Nuestra extensa costa, amplios espacios marítimos, sistema portuario y participación en importantes rutas comerciales del Pacífico nos entregan capacidades, pero también una responsabilidad en materia de seguridad regional.

Desde la perspectiva de DIRECTEMAR, podemos aportar conocimiento del dominio marítimo, presencia y vigilancia territorial, fiscalización marítima y portuaria, capacidades operacionales, análisis criminal y experiencia en la protección de buques e instalaciones portuarias conforme a estándares internacionales como el Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (PBIP), o ISPS por sus siglas en inglés.

Por ello, una arquitectura regional efectiva debería permitir que una detección realizada por un país genere tempranamente una alerta para los demás. Si una autoridad identifica una nueva modalidad de ocultamiento, una ruta emergente, una embarcación o una organización de interés, esa información debe poder ser analizada y compartida oportunamente con aquellos países que pudieran verse afectados.

Diálogo: Esta capacidad de anticipación será aún más importante con el desarrollo de los corredores bioceánicos y la creciente conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico. Estas nuevas rutas pueden impulsar el comercio, pero también abrir oportunidades para las organizaciones criminales. ¿Cómo se está preparando DIRECTEMAR para evitar que estas conexiones logísticas sean aprovechadas para el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas?

Valmte. Oxley: Los corredores bioceánicos representan una enorme oportunidad para Chile y para la integración regional, pero todo aumento significativo de conectividad genera también nuevos desafíos de seguridad y protección. Por eso, desde DIRECTEMAR consideramos que la seguridad debe incorporarse desde la planificación del corredor y no posteriormente, como una reacción frente a un problema ya instalado en los corredores terrestres hacia la interfaz marítimo-portuaria.

Desde el ámbito marítimo, debemos complementar el análisis con presencia de la Policía Marítima, vigilancia, capacidades especializadas de detección y una adecuada protección de buques e instalaciones portuarias conforme al Código PBIP. Buscamos contribuir a que sea eficiente, resiliente y seguro desde su origen. La mejor manera de proteger esta oportunidad comercial es anticipar las vulnerabilidades antes de que las organizaciones criminales consigan incorporarlas a sus propias redes logísticas.

Diálogo: Todo esto ocurre además en un escenario en el que Chile comienza a enfrentar estructuras criminales más complejas, con organizaciones locales vinculadas a redes transnacionales como el Tren de Aragua, entre ellas Los 4 Fantásticos, según ha dado a conocer la Fiscalía de Chile. ¿Estamos ante un cambio estructural de la amenaza y qué implica para la seguridad de los puertos y los intereses estratégicos de Chile?

Valmte. Oxley: Lo que estamos observando obliga a considerar que enfrentamos una amenaza cualitativamente más compleja. Cuando organizaciones locales desarrollan vínculos con estructuras transnacionales pueden acceder a mayores recursos, contactos internacionales, capacidades logísticas, conocimiento y nuevas modalidades para desarrollar sus actividades criminales.

Desde la perspectiva marítima, lo relevante es comprender el riesgo que representa esa evolución. Los puertos concentran infraestructura crítica, comercio exterior, empresas, trabajadores, transporte y enormes volúmenes de operaciones legítimas. Por eso, debemos evitar que organizaciones criminales cada vez más complejas encuentren dentro de esa cadena condiciones favorables para desarrollar o consolidar sus actividades.

Para DIRECTEMAR, esto implica fortalecer la prevención, la fiscalización basada en riesgos, el análisis criminal y la capacidad de detectar indicadores tempranos que puedan revelar actividades anómalas dentro del ámbito marítimo-portuario.

Diálogo: Frente a organizaciones criminales capaces de adaptarse rápidamente, diversificar rutas e infiltrarse en las cadenas logísticas, ¿cuál es hoy el principal desafío para la Autoridad Marítima y qué capacidades necesita Chile desarrollar con mayor urgencia?

Valmte. Oxley: Considero que hoy el principal desafío para la Autoridad Marítima es desarrollar una capacidad de anticipación superior a la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales. Estas estructuras modifican rápidamente sus rutas, modalidades de ocultamiento, actores y formas de operar cuando identifican mayores niveles de riesgo. Por ello, nuestra respuesta tampoco puede permanecer estática.

Todo esto debe realizarse además sin afectar innecesariamente la fluidez del comercio legítimo. Por ello, mientras mayor sea nuestra capacidad de análisis y anticipación, más focalizados podrán ser nuestros controles.

Diálogo: Para cerrar, ¿qué papel debería asumir Chile junto con sus socios regionales en la construcción de una arquitectura de seguridad hemisférica capaz de anticipar, adaptar y desarticular estas redes antes de que consoliden su presencia en las cadenas logísticas y portuarias de la región?

Valmte. Oxley: Chile, dentro de un marco de coordinación voluntaria entre gobiernos americanos, debe continuar siendo un socio activo y confiable en la construcción de una arquitectura regional de seguridad marítima capaz de enfrentar el crimen organizado transnacional, en donde cada Estado pueda actuar de conformidad con sus respectivas obligaciones legales internacionales y nacionales.

Estas organizaciones no reconocen fronteras administrativas y, de hecho, aprovechan precisamente las diferencias entre jurisdicciones, capacidades institucionales y niveles de control para desplazar sus operaciones. Nuestra respuesta regional debe reducir esos espacios.

Desde DIRECTEMAR, Chile puede aportar su experiencia como Autoridad Marítima, su presencia territorial, conocimiento del dominio marítimo, capacidades de Policía Marítima, análisis criminal y una larga tradición de cooperación internacional. Además, es relevante destacar que DIRECTEMAR es parte integral de la Armada de Chile y, en atención a esto, contamos con personal altamente capacitado y medios multivalentes que actúan de manera integrada y complementaria, permitiéndonos optimizar de manera costo-efectiva nuestras capacidades institucionales, tanto navales como marítimas, frente a diferentes desafíos, aportando de manera efectiva a la seguridad hemisférica.

A mi juicio, una arquitectura regional efectiva debería avanzar en cuatro áreas: intercambio oportuno de información, generación de alertas tempranas, análisis conjunto de las amenazas y mecanismos de coordinación operacional que permitan actuar dentro de las competencias y legislación de cada Estado.

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