A pesar de los cielos brumosos, las aguas agitadas y el terreno selvático, 24 naciones colaboraron para reforzar la seguridad y la estabilidad en el hemisferio occidental, durante la 67.ª edición de UNITAS celebrada en Lima, Perú, del 10 al 23 de septiembre.
UNITAS 2026, el ejercicio marítimo multinacional anual más antiguo del mundo, contó con la participación de más de 5000 efectivos que colaboraron para aumentar la interoperabilidad a través de operaciones marítimas, anfibias y multinacionales.
“Este ejercicio es el UNITAS más complejo y avanzado que hemos realizado jamás”, afirmó el Contralmirante de la Marina de los Estados Unidos Carlos Sardiello, comandante de las Fuerzas Navales del Comando Sur de de los EE. UU./4.ª Flota de los EE. UU.
El ejercicio no solo integró operaciones tácticas a través de una serie de entrenamientos y una fase de simulación de escenarios, sino que también coordinó en tiempo real los efectos desde el lecho marino hasta el espacio, al tiempo que traducía la intención del comandante en tareas y, posteriormente, en órdenes.
Ser capaz de demostrar esas destrezas junto con aliados y socios es la “clave del éxito” frente a adversarios modernos, señaló el Contralmte. Sardiello.
Participaron en el ejercicio de dos semanas dos submarinos, 21 aeronaves y 26 buques, entre ellos el navío de combate litoral USS Minneapolis-St. Paul; el Escuadrón de Patrulla 10, que opera el P-8A Poseidon; y el Escuadrón de Ataque Marítimo con Helicópteros 50, que opera el MH-60R Sea Hawk.
UNITAS comenzó en el puerto con eventos deportivos, un festival de gastronomía internacional y proyectos de relaciones con la comunidad, diseñados para unir a los participantes.
“[El ejercicio] significa mucho. Significa que estamos construyendo sobre los cimientos que se han desarrollado”, afirmó el Capitán de Fragata de la Marina de los EE. UU. Arthur Bond, comandante del USS Minneapolis-St. Paul. “También nos permite forjar vínculos y amistades en tierra, que pueden reforzarse en el mar”.
A continuación, el ejercicio se enfocó en operaciones y adiestramiento basados en escenarios frente a la costa, en las playas y en las selvas, ríos y lagos de Perú.
En el mar, los medios de los EE. UU. y de las naciones aliadas colaboraron desplegando sistemas aéreos no tripulados para contrarrestar cualquier posible amenaza, vehículos submarinos no tripulados, helicópteros y aviones patrulla. Se llevaron a cabo múltiples ejercicios de tiro, así como un ejercicio de hundimiento, donde fueron lanzados misiles AGM-114 Hellfire desde el Minneapolis-St. Paul.
El Escuadrón de Patrulla N.º 10 realizó varios despliegues para recabar información y proporcionar a la fuerza aliada operaciones de guerra antisubmarina durante el ejercicio. Mientras tanto, los infantes de marina estadounidenses colaboraron con las naciones aliadas para llevar a cabo múltiples simulacros de visita, abordaje, registro y confiscación, con el fin de aumentar la preparación.
En tierra, los miembros de las fuerzas armadas participaron en operaciones de ciberdefensa, entrenamiento con fuego real, simulacros de despeje de locales y ejercicios de ayuda humanitaria y respuesta ante desastres. Estas actividades de entrenamiento permitieron a los participantes compartir conocimientos y mejorar sus habilidades en todo el espectro de la defensa.
En la selva, los participantes realizaron entrenamiento de supervivencia y asalto, operaciones de búsqueda y rescate, y simulacros de cruce de ríos. Los buzos de la Marina de los EE. UU. adscritos a la Unidad Móvil 2 de Desactivación de Artefactos Explosivos (EOD) se unieron a las naciones aliadas para llevar a cabo operaciones de búsqueda, recuperación y salvamento submarino en dos lagos diferentes, lo que supuso la inmersión a mayor altitud en la historia de la EOD de la Marina.
El escenario del ejercicio culminó con un asalto anfibio a la playa en el que participaron todas las naciones. Esta maniobra a gran escala integró operaciones aerotransportadas, inserción anfibia, apoyo de fuego naval, apoyo aéreo cercano, fuego de artillería y apoyo logístico.
El trabajo en equipo demostrado durante el evento y a lo largo de todo el ejercicio, puso de manifiesto que el entrenamiento conjunto de aliados y socios puede fomentar la unidad, la seguridad y la estabilidad en todo el hemisferio occidental, afirmó el Contralmte. Sardiello.
“Todos tenemos que trabajar juntos si queremos abordar este conjunto de problemas”, afirmó durante la ceremonia de clausura del ejercicio. “Contamos con una metodología [para hacerlo]; la hemos ensayado aquí y funciona. Estamos agradecidos de contar con excelentes socios en todo el mundo para perseguir intereses comunes en materia de seguridad”.
Entre los países participantes se encontraban Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Corea del Sur , Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Indonesia, Italia, Japón, Marruecos, Países Bajos, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Reino Unido, República Dominicana, Singapur, y Sri Lanka. Está previsto que el próximo año Argentina sea el anfitrión de la 68.ª edición de UNITAS.