Las organizaciones criminales que operan entre Bolivia y Brasil aprovechan una extensa frontera para mover drogas, personas y recursos entre jurisdicciones. Frente a esa amenaza, ambos países están reforzando el intercambio de inteligencia, la presencia policial y las operaciones coordinadas para reducir los espacios de acción de redes como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV).
Esta cooperación tomó un nuevo impulso en agosto con la puesta en marcha del plan Fronteras Seguras en sectores críticos del límite entre Bolivia y Brasil, tras una serie de homicidios en el departamento de Santa Cruz. La iniciativa se apoya en la cooperación contra el crimen organizado transnacional que ambos gobiernos acordaron profundizar durante la visita oficial del presidente boliviano Rodrigo Paz a su par brasileño Luis Inácio Lula da Silva, en marzo de 2026.
Una ola de violencia precipita el despliegue
El despliegue de Fronteras Seguras se aceleró tras un fin de semana violento en el lado boliviano, a principios de agosto, que dejó cinco muertos, entre ellos un policía. La violencia comenzó cuando hombres armados atacaron una finca, asesinaron a cuatro personas y secuestraron a dos mujeres. Continuó al día siguiente con la emboscada mortal a un teniente de 21 años que recababa testimonios en San Matías, departamento de Santa Cruz. El Gobierno boliviano atribuyó la escalada a una disputa por corredores del narcotráfico entre las dos organizaciones criminales brasileñas.
“Estamos en una guerra entre dos organizaciones criminales de Brasil que se disputan un corredor para exportar droga, organizaciones catalogadas por los Estados Unidos como asociaciones narcoterroristas”, advirtió el ministro de Gobierno boliviano, Marco Antonio Oviedo.
El plan contempla controles y operativos coordinados en la zona fronteriza y busca reforzar la capacidad de la Policía boliviana mediante una mayor coordinación con fuerzas policiales y servicios de inteligencia extranjeros.
Paz vinculó el fortalecimiento de la frontera con la protección de las actividades lícitas. “Una frontera segura es una frontera que produce, exporta y progresa (…) un país seguro atrae inversión, donde el mundo confía y donde los bolivianos tienen la certeza de invertir en su propio territorio”, escribió en X. “Bolivia recupera su soberanía territorial”.
Arquitectura de inteligencia compartida entre La Paz y Brasilia
El Gobierno boliviano anunció además la instalación de una oficina permanente de la Policía Federal de Brasil en La Paz para fortalecer la lucha contra el PCC y el CV, declaró Oviedo a la prensa el 5 de agosto. La oficina facilitaría el intercambio de información y la coordinación frente a delincuentes que cruzan la frontera, mientras Bolivia contará con representación policial recíproca en Brasil.
La cooperación ya venía intensificándose. En mayo, durante la XIII Comisión Mixta Bolivia-Brazil sobre Drogas y Temas Conexos, ambos países acordaron impulsar el intercambio de inteligencia, el despliegue de oficiales de enlace, las operaciones coordinadas, el combate al lavado de dinero y el desmantelamiento de organizaciones criminales.
El 2 de agosto, una operación coordinada entre la Policía Federal brasileña, la Policía Civil y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) de Bolivia culminó con la detención en la frontera de un fugitivo buscado por Brasil. La operación ofreció un ejemplo concreto de cómo el intercambio de información puede traducirse en acciones a ambos lados de la frontera.
Las autoridades bolivianas también señalaron que la cooperación de inteligencia con Brasil permitió identificar a gran parte de los responsables de la violencia registrada en San Matías, reforzando la importancia de compartir información con rapidez cuando sospechosos y redes criminales se desplazan entre jurisdicciones.
“Existe una estrategia que responde a objetivos particulares de Bolivia y Brasil, pero que converge en la lucha contra el crimen organizado”, dijo a Diálogo Guillermo Holzmann, analista internacional y académico de la Universidad de Valparaíso, Chile. “Resultan fundamentales el intercambio de información procesada y no procesada, la cooperación en inteligencia y la homologación de protocolos que permitan llevar ante la justicia a terroristas como el PCC y el Comando Vermelho”.
Comercio legal, nueva línea de defensa contra el narcotráfico
El tránsito de cocaína por Bolivia aumentó en los últimos años, mientras el país ganó peso como productor, según InSight Crime. Las fuerzas de seguridad descubrieron 1501 laboratorios de droga en 2024, un 74 por ciento más que en 2023.
Los cultivos de coca también continuaron aumentando. Según el Informe de Monitoreo de Cultivos de Coca 2025 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), presentado en septiembre de 2026, Bolivia registró 36 400 hectáreas de cultivos de coca en 2025, un 7 por ciento más que las 34 000 hectáreas registradas en 2024. La cifra supera en 14 400 hectáreas el límite de 22 000 hectáreas autorizado por la legislación boliviana.
La FELCN reforzó durante 2026 los controles al comercio exterior para impedir que las exportaciones sean utilizadas para encubrir actividades del narcotráfico, informó Oviedo. Al 25 de agosto había efectuado 373 análisis e inspecciones de exportaciones en zonas fronterizas, frente a 15 procedimientos en todo 2025 y 10 en 2024, según el Ministerio de Gobierno.
Los controles se concentran en cargamentos de madera y caucho, considerados vulnerables a su utilización para ocultar sustancias controladas. Se ejecutan en coordinación con la Aduana Nacional, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria y las administraciones portuarias, mediante escaneo y análisis de riesgo para detectar cargas sospechosas sin obstaculizar el comercio lícito.
Cooperación para negar espacios al crimen organizado
La presencia del PCC y del Comando Vermelho más allá de Brasil plantea un desafío que ninguna fuerza de seguridad puede enfrentar exclusivamente dentro de sus propias fronteras. Las organizaciones criminales aprovechan las diferencias jurisdiccionales, los pasos fronterizos y las cadenas logísticas para sostener redes que operan en más de un país.
Fronteras Seguras busca responder a esa dinámica combinando presencia territorial con intercambio permanente de inteligencia, oficiales de enlace, investigaciones coordinadas y controles sobre las rutas y actividades comerciales que pueden ser utilizadas por las organizaciones criminales. La detención coordinada del fugitivo buscado por Brasil y la identificación de sospechosos vinculados con la violencia en San Matías muestran cómo esa cooperación puede producir resultados operativos concretos.
Para Holzmann, el intercambio de información y la homologación de protocolos son fundamentales para que esa coordinación permita llevar a los integrantes de estas organizaciones ante la justicia. La cooperación entre Bolivia y Brasil apunta así a reducir una de las principales ventajas de las redes transnacionales: su capacidad de cruzar una frontera y continuar operando desde otra jurisdicción.
Al mantener canales permanentes de inteligencia y coordinar acciones a ambos lados de la frontera, Bolivia y Brasil fortalecen su capacidad para proteger su territorio y responder a organizaciones que operan con lógica transnacional. Fronteras Seguras convierte esa cooperación en una herramienta operativa para que la frontera deje de ser una ventaja para el crimen organizado y se convierta en un espacio de acción coordinada entre ambos Estados.