El Tren de Aragua, una de las organizaciones criminales más violentas de Venezuela, está expandiendo su influencia por toda América, extendiendo sus tentáculos más al norte, alcanzando a México y a los Estados Unidos. Su impacto, que compromete la estabilidad y seguridad regional, lleva a las autoridades mexicanas a fortalecer alianzas con socios internacionales, para contener esta creciente amenaza.
“Esto obliga a reconsiderar la reconfiguración de las redes delictivas, el impacto directo en las comunidades locales y cómo esta problemática trasciende, afectando no solo la seguridad de las personas y localidades, sino también la de los Estados a nivel hemisférico”, comentó en entrevista con Diálogo en enero de 2025 Yadira Gálvez, especialista en temas de seguridad, y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México
Surgido en las cárceles venezolanas, este grupo criminal tiene una amplia cartera delictiva y se dedica en la extorsión, el tráfico de drogas, de armas y la trata de personas. En el norte de México, el Tren de Aragua colabora con cárteles locales en el tráfico de personas, informaron varios medios de comunicación. La organización criminal ha avanzado por toda Latinoamérica con el consentimiento del régimen de Nicoláse Maduro, aterrorizando a Chile, Colombia y Perú con secuestros, asesinatos, explotación sexual y tortura. Según el diario mexicano Milenio, esta organización criminal compite con los cárteles mexicanos en actividades ilícitas a lo largo de la frontera con los EE. UU.
La expansión del Tren de Aragua representa uno de los mayores desafíos para la región, enfatizó Gálvez. Por sus características, formas de operación y actividades ilícitas, resulta esencial fortalecer la cooperación internacional, el intercambio de inteligencia y el desarrollo de redes de confianza, entre las instituciones y los actores encargados de combatir esta amenaza, agregó.
Unidad contra la banda criminal venezolana
El 20 de febrero de 2025, el Departamento de Estado de los EE. UU. designó oficialmente al Tren de Aragua como Organización Terrorista Extranjera (FTO), lo que supuso una importante escalada en los esfuerzos internacionales para combatir al grupo. Esta medida fue rápidamente seguida por otros países, entre ellos Canadá, Argentina, Ecuador, Paraguay y Trinidad y Tobago.
Meses antes, en octubre de 2024, el secretario de Seguridad Pública (SSPE) del estado mexicano de Chihuahua Gilberto Loya Chávez, anunció la creación de una unidad especial para combatir a la peligrosa organización, que opera en todo el país y ha establecido alianzas con pandillas como la Mara Salvatrucha, Barrio 18 y Los Bravos de Colombia.
En toda Sudamérica, las fuerzas de seguridad nacionales han intensificado las operaciones específicas contra el Tren de Aragua. Las autoridades chilenas, en particular, lograron condenas y penas severas en 2025 contra decenas de miembros del Tren de Aragua, desmantelando estructuras clave como la célula “Los Gallegos”. En Perú, la Policía Nacional ha llevado a cabo importantes operaciones conjuntas que han dado lugar a decenas de detenciones y al rescate de víctimas de la trata de personas de las redes del Tren de Aragua. Estas medidas locales y proactivas se complementan con la formación recibida por agentes especializados de países de toda la región, incluida la nueva unidad de Chihuahua (México), que combaten a diario retos similares.
“Lo positivo es observar cómo, a nivel local y estatal, una autoridad logra identificar la operación de esta organización criminal. Sin embargo, las actividades ilícitas de carácter transnacional, demandan necesariamente una estrecha cooperación entre México y los Estados Unidos”, declaró Gálvez, subrayando la necesidad de un enfoque conjunto.
Estados Unidos ha reafirmado en repetidas ocasiones su compromiso con México para combatir el tráfico de armas, drogas y personas. La colaboración se reforzó formalmente en septiembre de 2025, cuando el secretario de Estado de los EE. UU., Marco Rubio, y sus homólogos mexicanos convocaron la reunión inaugural del Grupo de Implementación de Seguridad EE. UU.-México. Este mecanismo de alto nivel se estableció para coordinar acciones destinadas a desmantelar los grupos narcoterroristas y detener el flujo de fentanilo y drogas ilícitas, entre otras.
“El Tren de Aragua es una amenaza común, que exige atención urgente, cooperación internacional y la integración de esfuerzos locales”, señaló Gálvez. “En México, la delincuencia organizada es un asunto federal, pero al ampliar la perspectiva hacia la seguridad hemisférica, resulta imprescindible que México y los Estados Unidos trabajen en conjunto con países estratégicos de Centroamérica y Sudamérica”.
Sudamérica
La expansión del Tren de Aragua desató la violencia en Sudamérica. En Chile, se le vincula con explotación sexual y asesinatos. Los fiscales chilenos han acusado al grupo terrorista de participar en el asesinato, en febrero de 2024, del militar disidente venezolano Ronald Ojeda, alegando que el asesinato fue un acto de represión transnacional por motivos políticos ordenado por altos funcionarios del régimen de Maduro, entre ellos Diosdado Cabello, actual ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Maduro. En Perú, está vinculado con homicidios brutales. En Colombia, que se ha convertido en un bastión clave para sus operaciones delictivas, el Tren de Aragua ha diversificado su accionar, desde el robo y venta de celulares hasta el control de redes de prostitución.
Este grupo aprovecha las economías delictivas locales en Sudamérica, insertándose estratégicamente en ellas. También desarrolla operaciones financieras transnacionales, lavando dinero mediante criptomonedas y ha forjado alianzas con grupos como el Primer Comando de la Capital, la mayor red criminal de Brasil.
Nueva estrategia
En México, los miembros del Tren de Aragua han ido eliminando sus tatuajes (coronas, rosas, armas, felinos, granadas y frases como “Hijo de Dios” o “Real hasta la muerte”), para evitar ser identificados como pandilleros, según informó Telemundo en 2024.
“En el tema de los tatuajes, existen importantes lecciones aprendidas. Las maras en El Salvador y Honduras adaptaron su simbología de pertenencia para evadir a las autoridades”, detalló Gálvez. “No sería sorprendente que los miembros del Tren de Aragua adopten estrategias similares, ajustando su identidad visual para pasar desapercibidos”.
“Es esencial que la Secretaría de Seguridad Multidimensional y el Departamento contra la Delincuencia Organizada de la OEA, impulsen espacios de capacitación y cooperación. También es necesario fortalecer foros regionales, subregionales y bilaterales, para evitar que la falta de coordinación permita a estas organizaciones ampliar su campo de acción y seguir operando sin restricciones”, concluyó Gálvez.
Nota: Este artículo es una versión revisada y actualizada de un informe publicado originalmente en enero de 2025.


