El ejercicio multinacional de larga data Tradewinds, liderado por el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), se mantiene como un componente clave para la seguridad regional del Caribe, enfocado en reforzar la cooperación interagencial ante un amplio espectro de amenazas, que incluyen desastres naturales y el crimen organizado transnacional.
En su edición 2024, celebrada el Barbados, Tradewinds reunió a representantes de más de 25 países, para desarrollar operaciones conjuntas en los dominios naval, aéreo, terrestre y cibernético. Este encuentro impulsó nuevas estrategias en asistencia humanitaria y operaciones de interdicción marítima, para neutralizar amenazas en alta mar.
Cada año, Tradewinds se convierte en un foro estratégico que promueve el intercambio entre líderes militares del Caribe, Latinoamérica y Norteamérica, junto con SOUTHCOM. A través de entrenamientos conjuntos, maniobras multinacionales, donaciones de equipo y asistencia técnica, se fortalece la preparación regional ante desafíos comunes.
Durante la conferencia de planificación con miras a la edición 2025 del ejercicio, la cual acaba de empezar en Trinidad y Tobago, el Capitán de Navío Anil Gosine, jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Defensa de Trinidad y Tobago, destacó el alto nivel de colaboración alcanzado entre los países participantes.
“Esta dedicación ejemplifica el trabajo en equipo y el compromiso que busca ejercer Tradewinds”, dijo el Cap. de Nav. Gosine. “No debemos olvidar que las cosas que nos une es el fortalecimiento de la seguridad, la resiliencia regional y la cooperación. La diversidad de conocimientos y perspectivas, presentes aquí, tiene como propósito fortalecernos juntos”.
Para Yadira Gálvez, especialista en temas de seguridad y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México, “Tradewinds es clave para la seguridad por tres razones: Primero, fomenta la confianza y el intercambio de conocimientos entre fuerzas militares ante amenazas transnacionales y desastres naturales. Segundo, mejora la interoperabilidad para responder ante catástrofes recurrentes en el Caribe, integrando lecciones aprendidas. Y tercero, ante amenazas como el tráfico de drogas, la trata de personas o el extremismo violento; fortaleciendo la capacidad de disuasión y respuesta”, dijo a Diálogo.
La edición 2025 de Tradewinds tendrá como ejes principales la lucha contra el crimen organizado transnacional, la prevención de la violencia extremista y la optimización de la gestión de desastres naturales, indicó el Senado de México en un comunicado.
Alianza en expansión
El 1.º de enero entró en vigor el acuerdo provisional sobre el Estatuto Actual de las Fuerzas (SOFA), entre Trinidad y Tobago y los EE. UU. El nuevo acuerdo, firmado el 10 de diciembre de 2024, armoniza el SOFA vigente desde 2007 con la legislación actual de los EE. UU. y Trinidad y Tobago y facilita la interoperabilidad entre las fuerzas armadas de ambos países. En noviembre de 2024, Trinidad y Tobago firmó el Tratado de San José, demostrando su compromiso con la colaboración en la lucha contra el tráfico ilícito en el ámbito marítimo.

En diciembre, Trinidad y Tobago también formalizó su adhesión a la Iniciativa de Derechos Humanos de SOUTHCOM, comprometiéndose a implementar programas de derechos humanos en sus instituciones de defensa y seguridad. Ese mismo mes, Trinidad y Tobago firmó el Memorando de Entendimiento (MOU) del Equipo de Asistencia Técnica sobre el Terreno (TAFT) de la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe (CBSI) con el Departamento de Estado de los EE. UU., aumentando la capacidad de mantenimiento marítimo y la interoperabilidad con socios afines en la región.
Con el objetivo de reforzar la interoperabilidad y mantener la estabilidad en el Caribe, la Fuerza de Defensa de Jamaica, en colaboración con el Comando de Fuerzas de Operaciones Especiales de Canadá y el Comando de Operaciones Especiales Sur de los EE. UU. (SOCSOUTH), llevó a cabo el ejercicio Tropical Dagger 2025. El ejercicio, que concluyó a finales de marzo, contó con la participación de las Fuerzas Especiales de Barbados, Bahamas, Belice, Guyana y Trinidad y Tobago.
La cooperación en la región se extiende también al ámbito civil. En septiembre, SOUTHCOM donó a Trinidad y Tobago unidades médicas móviles y equipos para aliviar traumatismos por un valor superior a USD 490 000. Este despliegue fortalece el sistema de salud local, brindando servicios médicos esenciales a comunidades vulnerables; reforzando el enfoque humanitario de la cooperación regional, informó la Embajada de los EE. UU. en Trinidad y Tobago.
En diciembre de 2024, los EE. UU. también donaron equipos y suministros de ayuda para desastres por valor de USD 100 000 a diversas instituciones de Trinidad y Tobago. Financiadas a través del Programa de Asistencia Humanitaria de SOUTHCOM, las donaciones incluyeron un camión para aguas altas, generadores eléctricos y equipos de protección personal, que mejorarán la capacidad de respuesta ante desastres naturales de Trinidad y Tobago, agregó la Embajada.
Desafíos persistentes
“El Caribe representa una zona geoestratégica clave para el trasiego de drogas, el tráfico ilícito de personas e incluso la operación de células vinculadas al extremismo violento”, expresó Gálvez. “Casos documentados muestran cómo organizaciones terroristas como ISIS, establecieron conexiones con personas radicadas en la región, quienes fueron captadas y radicalizadas a través de plataformas digitales”.
Frente a estas amenazas, ejercicios como Tradewinds mejoran la capacidad de disuasión y respuesta de las fuerzas armadas regionales, reforzando su preparación ante escenarios complejos y transnacionales, destacó Gálvez.
A estas amenazas se suma la criminalidad organizada con estructuras cada vez más descentralizadas y adaptables. A los delitos tradicionales como el narcotráfico, se añaden la extorsión, el fraude, la trata de personas y la explotación ilegal de recursos naturales.
También persisten riesgos asociados a desastres naturales como huracanes, terremotos e inundaciones. El Informe de Evaluación Regional sobre el Riesgo de Desastres para América Latina y el Caribe, de la Organización de las Naciones Unidas, advierte que cada año al menos un huracán de alta intensidad impacta alguna zona del Caribe, generando efectos en cascada que cruzan fronteras y afectan a múltiples países simultáneamente.

“En este contexto, es clave aprovechar las capacidades logísticas y operativas de las fuerzas armadas, para responder de manera eficiente y oportuna”, dijo Gálvez. “Esta función ya está reconocida en el marco de la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, que impulsa su participación en apoyo humanitario y gestión de emergencias”.
El terremoto catastrófico de 2010 en Haití evidenció la necesidad de capacidades logísticas, operativas y de apoyo inmediato por parte de las fuerzas militares, para facilitar la acción complementaria de organizaciones civiles en la ayuda humanitaria. “Este tipo de ejercicio debe concebirse de manera integral, donde el componente militar es parte de una respuesta más amplia que incluya actores civiles”, abundó Gálvez.
Respuesta multinacional
Más allá de Tradewinds, iniciativas como el despliegue reciente del Equipo de Asistencia Médica de las Antillas Menores (LAMAT) 2025, por parte de las Fuerzas Aéreas del Sur de los EE. UU. también fomentan la buena voluntad y fortalecen la asociación, al tiempo que muestran el compromiso de los Estados Unidos con la región.
A ello se suman compromisos como PANAMAX Alfa Fase 0, en el que la Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo (JTF-Bravo) de SOUTHCOM se unió a sus homólogos panameños en apoyo a las comunidades panameñas, y la misión anual Promesa Continua, en la que personal médico militar, embarcado en un buque de la Marina de los EE. UU., proporciona atención sanitaria y veterinaria, comparte conocimientos y refuerza la colaboración en el socorro en casos de desastre.
“Para las fuerzas armadas, estos ejercicios impulsan el aprendizaje, la colaboración y la consolidación de vínculos a largo plazo. Reafirman la cooperación, respetando las soberanías nacionales e intereses estatales”, concluyó Gálvez. “Además, permiten identificar mejoras en procesos de modernización, transformación institucional, evolución doctrinal, estratégica y operativa que todo el hemisferio está pasando”.



