Riesgos de infraestructura de alto impacto “made by” China en Colombia – PARTE II

Colombia, a diferencia de otros países de Latinoamérica, se mantuvo hasta hace poco casi inmune a la infiltración china. Sin embargo, esa disciplina se ha venido alterando significativamente en los últimos años. Según datos del Banco de la República de Colombia, en 2022 la inversión directa de la República Popular de China (RPC) en el país andino se triplicó. El aumento fue debido en gran parte a la creciente participación de empresas chinas en proyectos de infraestructura. Esta financiación aterrizó de la mano de preocupaciones por escándalos y denuncias, protagonizadas por los proyectos de infraestructura china en el país. 

En el corazón del tema está el Metro de Bogotá; licitación que ganó el consorcio chino conformado por dos empresas estatales: China Harbour Engineering (CHEC) y Xi’an Metro Company. El proyecto ya fue multado por incumplimiento y se encuentra bajo investigación por posible corrupción; situación expuesta en la primera parte de este reportaje. Pero este no es el único caso. Otras empresas chinas que ya lideran importantes proyectos de infraestructura en Colombia, también son objeto de críticas y denuncias. Para muestra, tres ejemplos de algunos de los proyectos más cuestionados.

China toma las riendas de la mayor hidroeléctrica de Colombia

Parafraseando el refrán la tercera es la vencida, la ambición y perseverancia china es tal que, tras dos intentos fallidos, le adjudicaron la mayor hidroeléctrica de Colombia: Hidroituango. Un camino lleno de polémicas y cuestionamientos.

Vista general del Proyecto Hidroeléctrico Hidroituango cerca del municipio de Ituango, departamento de Antioquia, Colombia. La construcción de la fase final del proyecto fue adjudicada a la empresa estatal China Yellow river Engineering consulting Co. (Foto: Juan Pablo Pino/AFP)

El interés de RPC por esta mega obra se remonta a más de una década, cuando en 2010 se abrió un proceso para la construcción de Hidroituango. Las dos compañías estatales Three Gorges Corporation y Sinohydro Corporation Limited (filial de Power China) fueron las líderes  de China para quedarse con el contrato. Finalmente, Empresas Públicas de Medellín (EPM), entidad a cargo de la ejecución de la obra, adjudicó la construcción a compañías locales y China quedó fuera, confirmó el diario El Colombiano.

Doce años después, en una nueva licitación para la construcción de la fase final de Hidroituango, reaparece Sinohydro bajo la sombrilla del consorcio Ituango PC-SC, junto con la compañía estatal china Yellow River Engineering Consulting Co. y la empresa colombiana Schrader-Camargo. La licitación fue declarada nula. “El consorcio colombo-chino, único oferente, no pudo acreditar la experiencia exigida, a lo que se sumaron las advertencias de la Procuraduría –institución que defiende los intereses del Estado–, sobre irregularidades en el proceso”, dijo a Diálogo Luis Guillermo Vélez, economista y exjefe de la unidad regulatoria de EPM.

Tras la fallida licitación, EPM abrió una segunda solicitud pública de ofertas, en la que 12 firmas compraron derechos de participación. Tras un rápido proceso y a pesar de ser la oferta más alta y con la menor experiencia acreditada, el consorcio colombo-chino conformado por Yellow River (esta vez sin Sinohydro) y Schrader Camargo, se quedó con el contrato por un valor de USD 254 millones, informó El Colombiano. La decisión se dio a conocer el 11 de octubre de 2023. Desde entonces no han dejado de sonar las alarmas sobre posible corrupción en el proceso. “No sólo se trata de las dos empresas que ya habían sido rechazadas, sino que se hicieron modificaciones en la licitación nueva para favorecer al consorcio”, dijo Vélez.

El resultado también ha despertado suspicacias entre gremios y conocedores del sector constructivo, quienes aseguran fue una estrategia planeada. “El Sindicato de Profesionales de EPM advirtió la existencia de un memorando de confidencialidad, con la intención de adjudicar el contrato a una empresa china y así fue”, dijo a Diálogo Enrique Posada, presidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos.

Llama la atención que otra empresa estatal china, China Gezhouba Group, también estuvo dentro del concurso. Tal condición no se denunció, lo que contrasta con la licitación en curso para la segunda línea del metro de Bogotá, donde existe un conflicto de intereses entre las empresas chinas participantes, que podría poner en jaque el proceso, informó la revista colombiana Semana.

Para Vélez, esto representa la conquista final de una estrategia china iniciada hace 20 años, cuando China intentó en el 2003 quedarse con el contrato para la construcción de la hidroeléctrica Porce III, de EPM. “Pedían que se les entregara el proyecto a cambio de financiación y construcción, plan que en ese entonces no les funcionó. Será el tiempo el que dirá si en esta vencida licitación jugaron por fuera del proceso limpio, o no, para quedarse con Hidroitunago,” dijo Vélez.

Hidroituango: final incierto

Empleados trabajan en la casa de máquinas del Proyecto Hidroeléctrico Hidroituango, mientras continúa la construcción de la presa cerca del municipio de Ituango, departamento de Antioquia, Colombia, el 13 de octubre de 2022. La construcción del proyecto se retrasó más de dos años debido al colapso de uno de los túneles, en abril de 2018. (Foto: Juan Pablo Pino/AFP)

La polémica adjudicación de Hidroituango a China preocupa no sólo ante las irregularidades denunciadas, sino a la hora de valorar en manos de quién queda la principal hidroeléctrica del país. “El récord de las empresas chinas en la región no sólo abunda en corrupción, sino que además es altamente cuestionable en su calidad”, afirmó Francisco Santos, exvicepresidente de Colombia. “No es sino mirar todo lo que ha pasado con nuestro país vecino Ecuador para entender la gravedad del asunto”, añadió. Santos se refiere al proyecto de Coca Codo Sinclair, la presa que construyó China en Ecuador y la cual sigue sin funcionar en su total capacidad, informó el diario estadounidense The Wall Street Journal. Proyecto en el que Yellow River, tuvo participación.

Otro de los proyectos donde la reputación de Yellow River genera dudas es en la presa Fomi, en Guinea. Según un informe de la organización Business Human Rights Resource Centre, el proyecto estaba listo para comenzar en el 2017. Sin embargo, preocupaciones ecológicas y denuncias de seguridad ambiental y sociales tienen detenida la obra. Antecedentes que preocupan al sector de la infraestructura en Colombia.

“En las organizaciones serias de la ciudad [Medellín] no terminamos de entender porque se adjudicó la obra de Hidroituango, a una empresa que tiene antecedentes [negativos] en varios países. Es como si fuera inmune a una cosa tan delicada”, dijo a Diálogo José Fernando Villegas, presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura en Antioquia.

Power China y el río más importante de Colombia

La Corporación China de Construcción de Energía (Power China), es la empresa china con mayor número de proyectos diversos en Colombia. “Van desde hospitales, parques solares y tratamientos de agua”, comentó el periodista Santiago Villa, excorresponsal de medios colombianos en China. Dentro de los proyectos que desarrolla en Colombia se destacan el Hospital de Usme y la Planta de Tratamiento de Aguas Tibitoc, ambos en Bogotá. La más reciente adjudicación es la puesta en marcha del Parque Solar Fotovoltaico Tepuy.

Pero no todo ha salido como Power China ha querido. También ha tenido intentos fallidos por quedarse con grandes proyectos. El doble intento, ya mencionado por Hidroituango, en el que finalmente Power China no prosperó, además de la intención de construir un puerto de aguas profundas en Barranquilla, son sólo algunos ejemplos.

Cientos de chinos se trasladaron a Dabeida, Antioquia, traídos por China Harbour Engineering Company para trabajar en la construcción de la autopista Mar 2. (Foto: Cortesía El Colombiano)

Se destacan también las bien calculadas maniobras por apoderarse del principal río de Colombia, el río Magdalena, que atraviesa el país de sur a norte y es la columna vertebral de la economía y el desarrollo. Su cuenca genera cerca del 80 por ciento del PIB en Colombia. Es la fuente primordial de agua potable, generación de energía y abastecimiento industrial. El río Magdalena y sus afluentes generan humedales, ciénagas y lagunas costeras con un extraordinario valor hidrológico y son la base de una de las mayores biodiversidades del mundo.

En el 2015, Power China intentó quedarse con el contrato para la recuperación de la navegabilidad de este río, el cual fue adjudicado al consorcio Navelena S.A.S., liderado por la empresa brasileña Odebrecht, informó Reuters. A raíz de incumplimientos financieros el proyecto entró en un proceso de caducidad y Sinohydro vio de nuevo la oportunidad para quedarse con él. La empresa estatal china sin dudar manifestó su intención para asumir a título de cesión del contrato. Hecho que nunca se concretó y el gobierno declaró la caducidad del contrato, informaron medios locales. Cero y van dos.

Sin embargo, no sorprendería que China vaya por el tercer intento, pues el interés del país asiático por el río Magdalena no es nuevo. En el 2011 HydroChina, otra filial de Power China, se encargó de realizar la Formulación para el Plan Maestro de Aprovechamiento del Río Magdalena. Fue un plan muy cuestionado, pues como informó la Procuraduría a Diálogo, “no contó con la participación de las comunidades campesinas y pesqueras, afectadas por varias de sus obras”.

Esa circunstancia sienta un precedente y preocupa a expertos, quienes alertan sobre riesgos ambientales, entre otros, si Power China finalmente se queda con el proyecto. “Esto podría llevar a la devastación ecológica y reasentamiento masivo del río Magdalena”, dijo Villa, quien destaca en su investigación que dentro de las denuncias ambientales que se conocen de Hydro China, está la extinción de los delfines del río Yangtze, en la provincia china Hubei, por los efectos ecológicos producidos por la construcción de la hidroeléctrica Tres Gargantas.

Sinohydro, por su parte, también esta inmersa en escándalos por impactos ambientales. El más polémico es el caso ya mencionado de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, en Ecuador, que amenaza con la destrucción de la presa por la erosión causada por el Río Coca, según varias investigaciones. Pero hay más. La empresa también enfrenta críticas en Perú, por el contrato para la construcción de la Hidrovía Amázonica. Según científicos ambientalistas, el estudio de impacto ambiental carece de información crucial y pone en riesgo a las comunidades aledañas y al planeta en general, por las grandes cantidades de dióxido de carbono que se liberarían del proyecto, entre otras consecuencias ambientales, informó el portal de noticias alemán Deutsche Welle.

Mar 2

La autopista Mar 2 fue el primer proyecto de infraestructura de alto impacto ganado por una empresa china en Colombia. El contrato fue adjudicado en 2015 a CHEC. (Foto: Cortesía El Colombiano)

La primera obra de infraestructura de alto impacto que se le adjudicó a China en Colombia fue la autopista Mar 2. Inicialmente CHEC tenía un 30 por ciento de participación. Con el paso del tiempo, los chinos terminaron con el 65 por ciento del consorcio, comprando su participación a los socios colombianos. Si bien, este tipo de situaciones se suelen presentar en proyectos de esta envergadura, algunos expertos temen que sea una estrategia que trazan reiteradamente las empresas chinas. “Es interesante observar cómo las ofertas de las empresas chinas comienzan con una participación de propiedad menor y luego aumentan con el tiempo. Otro ejemplo es Tianqi, una empresa de litio que intenta presionar a Chile para que aumente su participación en la empresa chilena de litio SQM”, dijo a Diálogo Leland Lazarus, director asociado de seguridad nacional del Instituto Jack D. Gordon de Políticas Públicas de la Universidad Internacional de Florida.

Son muchas las críticas que salen a la luz pública por la presencia china en este proyecto, como los abusos a los contratistas. “Ellos llegan a Mar 2 y lo primero que hacen es explotar a los subcontratistas, porque ellos llegan con más abogados que ingenieros”, dijo a Diálogo Santos. “Fui testigo cuando le pidieron a una empresa de energía en Colombia, que querían contratar para Mar 2, que les facturen un monto mayor a lo que les estaban ofreciendo, la empresa no accedió y se fueron a otra que sí lo hizo y eso denuncié”.

Se ha delatado también el poco empleo local que generó la obra. Álvaro Guerrero Arango, periodista de El Colombiano, quien estuvo unos días en Dabeiba, municipio donde se asentó CHEC, le dijo a Diálogo que “era poca la gente del pueblo trabajando para el proyecto, mientras que había grandes campamentos para los empleados chinos”.

Según informó El Colombiano, Migración Colombia reportó que en 2019, llegaron a Colombia 2435 chinos y cerca de 609 registraron a Antioquia como residencia, departamento donde se realizó el proyecto. Guerrero intentó averiguar directamente con CHEC cuánto personal chino tenían en las obras, pero no fue posible. “Ellos no cuentan nada, todo es como secreto”.

A todo esto, se suman también las denuncias por fallas de ingeniería. Según la investigación de Villa, quien tuvo contacto directo con un empleado de la obra, dos de los túneles colapsaron. Prueba de ello fueron unas fotografías que evidencian el estado en el que se encontraban.

¿ Independencia de Colombia amenazada por el dinero chino?

La foto, suministrada por un exempleado de CHEC, muestra un túnel colapsado durante la construcción de la Autopista Mar 2. (Foto: Luisa Reyes y Santiago Villa / Consejo de Redacción)

Colombia se ha destacado por la prudencia financiera que le evitó caer en la trampa de la deuda de China. Por el contrario, Colombia le apostó a un sistema de asociaciones público-privadas a través de licitaciones internacionales, para el desarrollo de este sector.

China no desaprovechó la oportunidad y entró a participar a través de sus empresas estatales. Como resultado, China se ha quedado con los mayores contratos en los últimos años. Voces del sector colombiano expresan preocupación sobre la competencia desigual entre empresas estatales y privadas y plantean que Colombia se está convirtiendo en dependiente económico de China.

“Las empresas chinas se han quedado solas en estos procesos, porque ninguna otra empresa privada es capaz de competir con el respaldo financiero que reciben del Estado. Ya ni siquiera participan y por eso China se está quedando con todos los proyectos”, comentó Vélez.

Para Villegas, la presencia de las empresas chinas obliga a replantear el sistema de contratación actual. “Con las empresas chinas en el mercado las condiciones se tienen que ajustar. De lo contrario, ellos serán siempre los favoritos y no hay quien compita con las condiciones de financiación que ellos ofrecen”.

Es un favoritismo que puede resultar en dependencia de China y en un riesgo para la soberanía. “Estamos cayendo en una trampa enorme como sociedad, dejando entrar a China en nuestra economía; deslumbrándonos porque ellos traen las máquinas y ponen el dinero. Pero al final todo lo que terminan haciendo es poner sus condiciones y ser los dueños de las cosas, condiciones muy complejas que ojalá no se conviertan en un dolor de cabeza para la sociedad”, expresó con preocupación a Diálogo Santiago García, ingeniero civil y director del consorcio constructor de la primera fase de Hidroituango.

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