En una poderosa demostración de cooperación internacional los Estados Unidos, Guatemala y México unieron recientemente sus fuerzas para llevar a cabo operaciones de interceptación como parte de la Operación Neptuno, una iniciativa dedicada a clausurar las rutas de contrabando marítimo en el Pacífico oriental. La operación envía un mensaje claro a las redes de narcotráfico: La comunidad internacional está unida y es implacable en sus esfuerzos por desmantelar las operaciones ilícitas.
La operación, coordinada por la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF Sur) del Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM), que reúne a 21 naciones aliadas y asociadas y a múltiples agencias estadounidenses, destacó el valor de los esfuerzos integrados y multinacionales para desarticular con éxito las redes de narcotráfico que operan en toda la región.

El Pacífico oriental sigue siendo uno de los principales corredores hacia el norte para el tráfico de cocaína desde Sudamérica. Las ganancias del tráfico de drogas financian una amplia gama de actividades delictivas que socavan la seguridad regional. Para evadir a las fuerzas de seguridad, los traficantes adaptan continuamente sus métodos utilizando lanchas rápidas, embarcaciones de perfil bajo, barcos de pesca comercial y semisumergibles, para aprovechar la inmensidad del océano. La Operación Neptuno aprovecha la inteligencia de la JIATF Sur para desarticular estas redes de tráfico y sus fuentes de financiamiento.
Un elemento clave de este éxito es la capacidad de la Misión Especial de Buques (SSM) de la JIATF Sur. Al operar como nave nodriza desplegada en primera línea, la SSM amplía el alcance operativo de las fuerzas de las naciones aliadas, al permitirles organizar y lanzar misiones de interceptación en lo profundo del dominio marítimo. Durante esta operación a gran escala de la SSM, fueron embarcados equipos de las Fuerzas Especiales de Guatemala (COFEN) y de otras naciones observadoras, creando así una fuerza multinacional integrada.
La eficacia de este modelo quedó demostrada el 14 de mayo. Tras la detección de una embarcación sospechosa por parte de un avión patrulla de la Armada de México (SEMAR), un equipo de las Fuerzas Especiales de Guatemala lanzó una lancha interceptora de alta velocidad desde la SSM. El equipo interceptó con éxito una embarcación rápida, incautando 1780 kilogramos de cocaína y deteniendo a seis personas de Ecuador, México y Guatemala. La operación reflejó el intercambio fluido de inteligencia y las capacidades operativas combinadas de las naciones aliadas.

Un oficial que participó en la operación destacó la importancia de este enfoque colaborativo. “Las coordinaciones diarias entre nuestros equipos [multinacionales] permitieron que nuestra toma de decisiones fuera rápida y eficaz. Contar con personal estadounidense con dominio del español eliminó cualquier fricción y fue clave para el flujo exitoso de información”.
El éxito de la Operación Neptuno se basó en una preparación constante y en la confianza mutua. Durante el despliegue, las fuerzas de los EE. UU. y Guatemala realizaron simulacros continuos y entrenamiento recíproco de combate en espacios cerrados, lo que ayudó a garantizar el éxito de las operaciones de interceptación sin causar bajas.
“El concepto SSM es un punto de inflexión para la misión antinarcóticos”, afirmó un portavoz de la JIATF Sur. “Ya no solo patrullamos; estamos persiguiendo activamente a estas redes. La plataforma SSM combina la autonomía en aguas profundas de los recursos estadounidenses con la experiencia táctica especializada de nuestros socios guatemaltecos. Al integrar nuestra inteligencia internacional y nuestras capacidades marítimas creamos una red ineludible. La Operación Neptuno demuestra que, gracias a la colaboración, estos traficantes no tienen dónde esconderse”.
La Operación Neptuno forma parte de una campaña más amplia y sostenida liderada por la JIATF Sur, SOUTHCOM y las naciones aliadas, para desmantelar las redes de tráfico ilícito en todo el hemisferio. La operación refuerza un mensaje claro para las organizaciones narcoterroristas: no hay rutas marítimas seguras, no hay refugio en el mar; y la coalición multinacional permanece unida en su compromiso de desarticular las redes criminales transnacionales.



