Redes chinas de lavado de dinero impulsan la expansión financiera del crimen organizado en Latinoamérica y el Caribe

Las redes chinas de lavado de dinero se han convertido en un motor financiero clave del crimen organizado transnacional en Latinoamérica y el Caribe. A través de sistemas informales de transferencia de valor, banca clandestina, comercio internacional y criptomonedas, estas organizaciones movilizan miles de millones de dólares ilícitos.

“El crimen organizado chino se ha expandido en todo el mundo y ha convertido a Latinoamérica en uno de sus principales centros de operación financiera”, señaló a Diálogo Leland Lazarus, experto en seguridad y director de Lazarus Consulting, al afirmar que la región se ha integrado en lo que denomina una “Ruta de la Seda del crimen”.

La Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (FinCEN), analizó 137 153 reportes de actividad sospechosa presentados entre 2020 y 2024 asociados a posibles redes chinas de lavado de dinero, por un valor aproximado de USD 312 000 millones. Según la agencia, muchas de estas estructuras mantienen vínculos con organizaciones criminales transnacionales, incluidos cárteles mexicanos, aunque el alcance total de las operaciones podría ser significativamente mayor debido a su carácter transnacional y a la dificultad de rastrear la totalidad de los flujos financieros ilícitos.

Estas redes procesan recursos provenientes del fraude, la trata de personas, la minería ilegal, cultivos ilícitos y la evasión fiscal. “Su función ha evolucionado hasta convertirlas en plataformas financieras que prestan servicios a múltiples economías criminales”, añadió Lazarus.

El sistema de “dinero volador”

En el centro de esta arquitectura opera el “dinero volador”, un mecanismo informal de transferencia de valor basado en redes de confianza, históricamente asociado a la diáspora china. Su versión actual, permite mover grandes sumas de dinero ilícito sin recurrir al sistema bancario formal y sin mover efectivo entre jurisdicciones.

Según el investigador en crimen organizado Sebastián Rotella, se trata de un modelo altamente eficiente para las economías criminales. “Permite mover miles de millones de dólares para los cárteles internacionales en múltiples direcciones simultáneamente en cuestión de días”, explicó a Diálogo.

Su principal ventaja es su bajo costo. “Mientras los intermediarios tradicionales cobran hasta un 20 por ciento, estas redes reducen sus comisiones a menos del 5 por ciento”, dijo Rotella.

La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) ha señalado que el sistema surge de la convergencia entre ciudadanos chinos que buscan eludir el límite de USD 50 000 anuales para transferencias al exterior y organizaciones criminales latinoamericanas que requieren mecanismos rápidos para lavar dinero.

El sistema integra además comercio exterior, logística marítima, importaciones y bienes raíces, lo que amplía sus capas de opacidad.

Criptomonedas y aceleración del riesgo

La expansión del ecosistema de activos digitales ha reforzado la capacidad operativa de estas redes. Según Chainalysis, una empresa especializada en análisis de cadenas de bloques (blockchain) los flujos ilícitos asociados al lavado de dinero mediante criptomonedas aumentaron de USD 10 000 millones en 2020 a USD 82 000 millones en 2025.

Dentro de este universo, Chainalysis estima que redes de lavado de dinero de habla china procesaron aproximadamente USD 16 100 millones en activos ilícitos durante 2025, representando cerca del 20 por ciento del volumen global identificado de lavado de dinero mediante criptomonedas.

En Latinoamérica el fenómeno se expande rápidamente. La región se ha consolidado como uno de los mercados de criptomonedas de mayor crecimiento, registrando aproximadamente USD  1.5 billones en volumen total de transacciones entre 2022 y 2025. De acuerdo con Chainalysis, entre el 7 y el 10 por ciento de la actividad ilícita global con criptomonedas pasa por la región.

La actividad ilícita va mucho más allá de transferencias digitales directas. Incluyen redes de intermediarios OTC, plataformas de apuestas en línea, mulas financieras y canales cifrados como aplicaciones de mensajería encriptada, lo que incrementa la complejidad de su detección.

Expansión operativa en el hemisferio

Las investigaciones recientes muestran una expansión sostenida de estas redes en distintos países de la región.

En Colombia, las autoridades capturaron a finales de mayo a Haibo Zhang, alias “Chokan”, señalado como presunto líder de una red transnacional de lavado de activos. Según el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación, la organización operaba entre Bogotá y el Valle del Cauca, movilizando efectivo y criptoactivos con conexiones en China, México, Guatemala, Canadá y Estados Unidos, y posibles vínculos con estructuras disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En Brasil, también en mayo, la Operación Dark Trader desarticuló una red vinculada a empresarios chinos y al Primer Comando de la Capital (PCC), que utilizaba esquemas de importación de electrónicos, facturación cruzada y empresas fantasma para lavar más de USD 190 millones en siete meses. Las investigaciones sugieren que el PCC ha evolucionado hacia una plataforma criminal multiservicio con capacidad de intermediación financiera.

En Chile, en abril de 2026, las autoridades desarticularon el denominado Clan Chen, una red dedicada al lavado de activos mediante empresas de fachada, cuentas bancarias y criptoactivos. Según la investigación, el grupo habría utilizado la Zona Franca de Iquique y otras estructuras comerciales para movilizar más de USD 250 millones provenientes principalmente de estafas internacionales vinculadas a plataformas fraudulentas de inversión.

Crimen y poder

Diversas investigaciones señalan la convergencia entre redes financieras ilícitas y actores vinculados al entorno económico y político chino.

Xizhi Li, identificado por autoridades estadounidenses como pieza clave del sistema de “dinero volador” en la región y actualmente bajo custodia en Estados Unidos, habría facilitado servicios financieros a actores vinculados a la élite económica y política china.

Wan Kuok Koi, alias “Broken Tooth”, exlíder de la tríada 14K y miembro de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, ha sido sancionado por el Departamento de Tesoro de Estados Unidos por su papel en redes de crimen organizado transnacional vinculadas al narcotráfico y el lavado de dinero.

Una investigación reciente del Washington Post señala que la Asociación Mundial de Historia y Cultura Hongmen, vinculada a Wan Kuok Koi, habría servido como plataforma de influencia cultural y de proyección de iniciativas asociadas a la Franja y la Ruta, en un contexto en el que el Partido Comunista Chino (PCCh) habría permitido la operación de redes mafiosas en el exterior siempre que no afecten la estabilidad interna.

Analistas advierten que estos casos evidencian una zona gris entre estructuras criminales y dinámicas de influencia, en un contexto más amplio de presunta permisividad estatal.

Plataformas como WeChat son utilizadas abiertamente por redes criminales para coordinar lavado de dinero y transacciones ilícitas, pese al control digital del Estado chino. “China es el mayor Estado tecnoautoritario del planeta. Tiene los medios para detener estas redes, pero ha optado por no hacerlo”, afirmó Lazarus.

Lazarus sostiene que la capacidad del PCCh para movilizar actores en función de objetivos estratégicos ayuda a explicar este fenómeno. “Lo hemos visto en minerales críticos y tecnologías emergentes, algunos sectores podrían estar recurriendo a actores criminales de forma similar”.

John Cassara, ex investigador del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, señaló que cerca de USD 3,8 billones salieron de China entre 2006 y 2016, consolidando a China como una de las principales fuentes globales de fuga de capitales.

El resultado es una convergencia cada vez más visible entre crimen organizado, finanzas ilícitas y competencia geopolítica. “Este sistema ha beneficiado directamente al Estado chino porque el flujo de dinero negro fortalece sus intereses económicos y debilita a sus competidores”, añadió Rotella.

Implicaciones para la seguridad hemisférica

El avance de estas redes evidencia un desplazamiento progresivo del crimen organizado desde el control territorial hacia el control financiero. Este cambio de paradigma reduce la visibilidad de las economías criminales y dificulta la aplicación de herramientas tradicionales de interdicción.

La expresidenta de Costa Rica Laura Chinchilla ha advertido que la inteligencia financiera se ha convertido en un componente esencial de la seguridad contemporánea. “Un componente sin el cual no se puede derrotar hoy al crimen organizado es la inteligencia financiera”, señaló a Diálogo.

En este contexto, la respuesta estatal requiere un fortalecimiento de las capacidades de análisis de flujos financieros, la cooperación interagencial y la integración de herramientas de ciberinteligencia. Más que ajustes incrementales, se trata de una transformación estructural en la forma en que los Estados enfrentan redes criminales transnacionales.

“Estamos frente a un nuevo escenario de seguridad en la región, donde el crimen común ya no predomina. Hoy enfrentamos organizaciones que operan a escala transnacional y, así como ellas actúan sin fronteras, la respuesta también debe hacerlo”, afirmó Chinchilla, quien destacó que la cooperación internacional será fundamental para enfrentar la expansión de estas redes criminales.

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