Los países de Latinoamérica y el Caribe fortalecen el intercambio de inteligencia, la interoperabilidad y la planificación operacional para enfrentar a organizaciones criminales transnacionales que actúan a través de fronteras y rutas marítimas. Una nueva estructura del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) busca apoyar ese esfuerzo y facilitar que la información y las capacidades disponibles se traduzcan en operaciones coordinadas.
La Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental (JTF-WHEM), activada el 4 de agosto de 2026, proporciona mando y control unificado en los niveles táctico y operacional y sincroniza las operaciones estadounidenses con las de aliados y socios. La estructura también respalda la cooperación con las 19 naciones que integran la Coalición contra los Cárteles de las Américas.
La cooperación ya se trasladó al terreno. Entre finales de agosto e inicios de septiembre, la JTF-WHEM y autoridades de Ecuador realizaron varias interdicciones marítimas contra embarcaciones identificadas por SOUTHCOM y el Gobierno ecuatoriano como estaciones flotantes de reabastecimiento vinculadas a la organización terrorista Los Choneros y utilizadas para apoyar el narcotráfico en el Pacífico oriental.
Las operaciones concluyeron sin incidentes, con el traslado seguro a Ecuador de las personas encontradas a bordo y el hundimiento de las embarcaciones una vez completadas las inspecciones.
También a principios de septiembre, la Armada de Colombia, junto con la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF Sur), interceptó una lancha rápida al norte de Cabo de la Vela, luego de que una aeronave de patrullaje marítimo estadounidense ayudara a localizar y rastrear la embarcación y guiara a unidades de la Guardia Costera colombiana hasta el punto de intercepción. Las autoridades colombianas incautaron 736 kilogramos de cocaína y detuvieron a dos ciudadanos dominicanos.

De la información a la acción
La inteligencia solo adquiere valor operacional cuando llega a quienes deben tomar decisiones. Por eso, uno de los elementos centrales de la cooperación es la integración de capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) con la planificación y ejecución de operaciones.
La JTF-WHEM busca incorporar la información obtenida mediante esos recursos a las operaciones con los países socios y facilitar el intercambio de información necesario para coordinar misiones contra redes criminales que operan a través de las fronteras.
Henry Ziemer, investigador del Programa de las Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), señaló a Air & Space Forces Magazine que la principal necesidad de Latinoamérica y el Caribe es precisamente ISR. Los recursos aéreos y espaciales, añadió, son fundamentales para obtener esa información.
Para Yadira Gálvez, especialista en seguridad y defensa y profesora-investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, la nueva fuerza representa algo más que una suma de recursos militares.
“Más que hablar de integración de capacidades, es el fortalecimiento de la cooperación”, comentó a Diálogo.
Cada país conserva el mando de sus instituciones militares. El propósito es compartir información y capacidades, fortalecer la interoperabilidad y realizar despliegues conjuntos. Ese intercambio puede ayudar a descubrir cómo actúan y se adaptan las redes criminales, así como revelar sus rutas, sus métodos y los eslabones que sostienen sus operaciones.
Conocer su funcionamiento es un primer paso. “El objetivo tiene que estar centrado en la desarticulación de estas organizaciones criminales transnacionales”, afirmó Gálvez. Para lograrlo, la inteligencia debe permitir identificar no solo a los dirigentes, sino también a los facilitadores y demás actores que mantienen vivas las capacidades operativas de esas organizaciones.
Capacidades para operar en conjunto
La cooperación requiere conectar las capacidades de los distintos países y fuerzas para responder a amenazas que trascienden las fronteras nacionales. Como componente aéreo de SOUTHCOM, las Fuerzas Aéreas del Sur de los EE. UU. (AFSOUTH) integran capacidades aéreas, espaciales y cibernéticas en apoyo de la JTF-WHEM, además de proporcionar apoyo de combate, ISR e interoperabilidad con los países de la región.
Estas capacidades forman parte de la transición de la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur (Southern Spear) a la nueva JTF-WHEM, que amplía la estructura disponible para coordinar operaciones con los socios regionales.
La cooperación también incluye actividades destinadas a fortalecer las capacidades de los países socios. En Trinidad y Tobago, por ejemplo, abarca entrenamiento conjunto, ejercicios de desarrollo de capacidades, coordinación para la interdicción marítima y preparación ante desastres, informó Caribbean Broadcasting Corporation, de Barbados.
La nueva fuerza busca además acelerar la toma de decisiones e incrementar el ritmo de las operaciones multinacionales contra las organizaciones criminales de la región.
Para Gálvez, uno de los avances más importantes consiste precisamente en llevar esa cooperación al terreno operacional. “Ya no solamente hablar de acuerdos políticos, sino pasar a una cooperación operativa, en donde podamos compartir información, compartir capacidades y hacer despliegues conjuntos”, señaló.
Planificar y compartir responsabilidades
La planificación operacional conecta la información disponible con la definición de objetivos concretos. También permite determinar qué capacidades puede aportar cada participante y cómo pueden integrarse durante una misión.
Defense Security Monitor, publicación especializada en defensa y seguridad, señaló que la JTF-WHEM y la Coalición contra los Cárteles de las Américas pueden contribuir a orientar esa planificación y construir consensos frente al crimen organizado transnacional. El Departamento de Guerra de los EE. UU. indicó que, en coordinación con los socios regionales, la fuerza busca fortalecer el intercambio de inteligencia, ampliar el entrenamiento combinado y mejorar la interoperabilidad, además de apoyar las operaciones de interdicción marítima y el desarrollo de capacidades.
Para Gálvez, avanzar en esa dirección fortalece la capacidad de los países para actuar de manera conjunta. La especialista consideró que una cooperación más operativa permite aprovechar mejor la información y las capacidades disponibles para responder a amenazas compartidas.
Hacia una cooperación más operativa
La creación de la JTF-WHEM añade una nueva herramienta a los mecanismos mediante los cuales los Estados Unidos y sus socios buscan ampliar la cooperación operacional frente a las organizaciones criminales transnacionales y otras amenazas que afectan al hemisferio.
Para los países de la región, esta cooperación amplía las oportunidades de convertir el intercambio de inteligencia, las capacidades disponibles y la planificación conjunta en resultados operacionales: detectar las redes criminales, identificar sus rutas y facilitadores, coordinar los recursos necesarios y ejecutar operaciones que contribuyan a su desarticulación.
Para Gálvez, la nueva estructura podría abrir el camino hacia “nuevas formas de cooperación militar muchísimo más operativas”.