El Capitán de Navío Carlos Humberto Mota Ramírez es el oficial al mando de la Brigada de Infantería de Marina del Ejército de Guatemala, cargo que asumió en 2024 tras servir como comandante del Comando Naval del Pacífico. Su mandato no solo consiste en proteger las costas críticas de la nación, sino también en llevar a cabo una transformación doctrinal fundamental, convirtiendo una unidad convencional en una verdadera fuerza de combate anfibia.
Diálogo tuvo la oportunidad de hablar con el Cap. de Nav. Mota durante la Conferencia de Líderes de Infantería de Marina de las Américas, celebrada a principios de agosto en Washington D. C. En esta entrevista exclusiva, el Cap. de Nav. Mota analiza la carrera tecnológica armamentística con los narcotraficantes y detalla la cooperación internacional vital que se necesita para equipar a sus tropas para el campo de batalla moderno y multidominio.
Diálogo: Como comandante, ¿Cuáles han sido los retos más importantes a los que se ha enfrentado con la Brigada de Infantería de Marina de Guatemala?
Capitán de Navío, Carlos Humberto Mota Ramírez, comandante de la Brigada de Infantería de Marina del Ejército de Guatemala: El reto más importante fue cambiar fundamentalmente la doctrina establecida cuando se creó la brigada. Había estado operando como una brigada regular, es decir que sus funciones de misión estaban definidas pero no se ejecutaban plenamente en la práctica. No fue hasta el año pasado [2024] que mis jefes, encabezados por nuestro actual ministro de Defensa, decidieron adoptar plenamente la identidad de brigada naval. Esto nos permitió establecer una doctrina de Infantería de Marina, ya que, si la unidad se utilizara solo como infantería regular, se perdería su propósito especializado. Para ser Infantería de Marina es necesario contar con embarcaciones listas y en condiciones operativas que permitan un embarque rápido, el tránsito litoral y los desembarcos anfibios. Si no logramos mantener esa capacidad naval inmediata, nos convertimos en una infantería regular. Este cambio de mentalidad y doctrina fue el principal reto al que me enfrenté el año pasado cuando fui nombrado como comandante.
Diálogo: ¿Cree que ese cambio doctrinal ha sido beneficioso en términos de seguridad? ¿Es notable el impacto operativo?
Cap. de Nav. Mota: Sí, sin duda. El impacto ha sido sustancial. Una vez que logramos la capacidad de desplegar embarcaciones rápidamente –en menos de 5 minutos–, nuestra presencia operativa aumentó en toda la región. Esta presencia nos permitió detectar y, en última instancia, impedir el uso de zonas ribereñas de varios kilómetros de ancho y largo, que se explotaban habitualmente para actividades ilícitas internacionales. Aplicamos con éxito nuestra doctrina anfibia de dos maneras clave: desplegándonos directamente desde las embarcaciones para llegar a tierra, o transportando las embarcaciones en camiones a una zona ribereña, descargándolas rápidamente y continuando la operación anfibia tierra adentro. Ambos enfoques tácticos han sido un éxito. Al impedir que los criminales utilizaran estas zonas, hemos localizado armas y descubierto numerosos indicios que confirman su uso para el tráfico ilegal.
Diálogo: El Cuerpo de Infantería de Marina de los EE. UU. y la Brigada de Infantería de Marina de Guatemala mantienen una alianza sólida basada en el respeto mutuo, la confianza y el compromiso compartido con la seguridad de la región. ¿Cómo los ejercicios de entrenamiento conjunto, como los que se centran en operaciones antinarcóticos y de interdicción, mejoran directamente la preparación operativa y las capacidades de la Brigada de Infantería de Marina de Guatemala?
Cap. de Nav. Mota: Los Estados Unidos están realmente a la vanguardia de este tipo de operaciones especializadas y nos proporcionan conocimientos muy valiosos, que nos ayudan a ejecutar las misiones de forma más eficaz y rápida. Es fundamental destacar que estos ejercicios conjuntos implican el uso de equipo especializado, a menudo traído de los EE. UU., y recibimos instrucción esencial sobre cómo utilizar ese equipo para maximizar su utilidad en la lucha contra las amenazas transnacionales. Esta colaboración reporta múltiples beneficios, que abarcan no solo la capacitación in situ, sino también la transferencia de tecnología avanzada.
Diálogo: Los desafíos de seguridad evolucionan constantemente. ¿Qué amenazas emergentes, nuevas tecnologías o nuevas tácticas criminales cree que requieren un nivel aún mayor de colaboración, entre la Brigada de Infantería de Marina de Guatemala y el Cuerpo de Infantería de Marina de los EE. UU.?
Cap. de Nav. Mota: Actualmente, mi Brigada es sometida casi a diario a una vigilancia persistente por parte de drones. Hay ocasiones en las que tres drones observan simultáneamente nuestros movimientos, registrando las posiciones de mis barcos y tropas. Dada esta sofisticación tecnológica, ahora es crucial que adquiramos la capacidad de negar el control del dominio aéreo a estos elementos criminales. Para ellos, es vital rastrear nuestras embarcaciones para evaluar la fuerza y la ubicación de las tropas. Para contrarrestar esto actualmente recurrimos a maniobras evasivas, como salir antes o realizar operaciones falsas para crear confusión. Dado que actualmente carecemos de los medios para interceptar o derribar activamente estas aeronaves, es fundamental una cooperación tecnológica más estrecha con los EE. UU. para anular esta ventaja de vigilancia.
Diálogo: ¿Se sabe quiénes o qué grupos ilícitos operan esta tecnología?
Cap. de Nav. Mota: Sí, estamos seguros que son actividades relacionadas directamente al narcotráfico. Los grupos criminales coordinan los sobrevuelos de drones con los vuelos ilícitos que están viniendo del sur. Los drones realizan reconocimientos en tiempo real para identificar las zonas libres de presencia de nuestras tropas, proporcionando información sobre dónde dirigir con seguridad sus aeronaves de aterrizaje. Por lo tanto, la vigilancia es indiscutible y está directamente integrada en su logística principal de tráfico de drogas.
Diálogo: ¿Dónde ve las oportunidades más importantes para una asociación aún más profunda con el Cuerpo de Infantería de Marina de los EE. UU. y el Comando Sur de los EE. UU.? ¿Hay áreas específicas como el intercambio de tecnología, la educación militar profesional o el apoyo logístico, que serían más beneficiosos para su fuerza?
Cap. de Nav. Mota: Si bien el entrenamiento conjunto sigue siendo la piedra angular de nuestro éxito, yo abogaría por dos áreas clave de cooperación mejorada. En primer lugar, el restablecimiento formal de la importancia política del Cuerpo de Infantería de Marina, demostrando a nivel nacional que la Infantería de Marina es una vez más una fuerza crucial y especializada en todos los entornos operativos. En segundo lugar, un mayor apoyo logístico en forma de equipo especializado. Si bien contamos con pequeñas embarcaciones para desplegar escuadrones pequeños, un mayor nivel de cooperación implicaría la adquisición de botes de desembarco anfibios capaces de transportar un pelotón completo. Esto nos permitiría llevar a cabo operaciones anfibias decisivas a gran escala para tomar el control de una cabeza de playa o asegurar una zona de interés importante que se utiliza para actividades ilícitas. Lograr la capacidad de movilizar personal a través de buques anfibios sería una ventaja enorme.
Diálogo: La ubicación estratégica de Guatemala hace que sus costas y vías navegables sean corredores críticos para las actividades ilícitas. ¿Puede describir las principales amenazas a las que se enfrentan sus fuerzas en los entornos marítimos y fluviales, y cómo se adapta la Brigada de Infantería de Marina para hacer frente a estos desafíos?
Cap. de Nav. Mota: La geografía de nuestro país incluye una extensa red de vías navegables y ríos que desembocan en el Caribe. La principal amenaza es la explotación y modificación implacables de esta red por parte de las OCT, concretamente mediante el dragado ilegal y la ampliación de ríos hasta 50 kilómetros tierra adentro. Esto les permite transitar con embarcaciones más profundas y anchas para llegar a las principales rutas terrestres. Tenemos la tarea constante de vigilar la zona, identificar estas modificaciones geográficas ilegales y analizar los patrones de comportamiento delictivo de la población local para anticiparnos al siguiente vector de amenaza, ya sea por tierra, mar o aire. El éxito de nuestra brigada depende de mantener un reconocimiento y una presencia constantes, lo que nos permite detectar estas técnicas delictivas en permanente evolución, negando así de forma sistemática el uso de ese terreno por parte de las OCT y obligándolas a adaptarse continuamente.


