Mientras Ecuador lucha contra la ola de violencia que las organizaciones narcoterroristas han desatado en el país sudamericano, China está aprovechando la situación, insinuándose aún más y expandiéndose en el sector de la seguridad del país.
China no solo está detrás de la construcción de la primera mega cárcel de máxima seguridad de Ecuador, conocida como la prisión del Encuentro, en la provincia de Santa Elena, sino que también ganó la licitación para la segunda mega cárcel, inicialmente programada para ser erigida en Archidona, provincia de Napo, y trasladada a Salinas, en Santa Elena, en diciembre, tras las protestas de la comunidad. Puentes y Calzadas Infraestructuras SL, filial de la empresa estatal China Road and Bridge Corporation (CRBC), una compañía que cuenta con uno de los mayores números de proyectos a nivel mundial, en el marco de la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China, tiene previsto entregar la prisión de El Encuentro en septiembre.
CRBC, su empresa hermana China Harbour Engineering Company Ltd. (CHEC) y su empresa matriz China Communications Construction Company (CCCC) han sido acusadas durante mucho tiempo de realizar trabajos de mala calidad, retrasos en la construcción, adjudicaciones ilegales de licitaciones, violaciones de los derechos humanos y degradación medioambiental, entre muchos otros problemas.
“La principal preocupación es la amenaza a nuestra soberanía (…)”, explica a Diálogo Paúl Mena Mena, periodista ecuatoriano de investigación y miembro del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). Entre los temores es que Pekín pueda robar datos sensibles sobre la seguridad del país.
“Además, Ecuador está atravesando un proceso de potencial privatización de los centros carcelarios. El hecho de que China, que es un estado autoritario, esté involucrada puede aumentar la posibilidad de que las cárceles estén condicionadas a esquemas o modelos que no respeten derechos humanos o que no brinden garantías de rehabilitación”, dice a Diálogo el politólogo ecuatoriano Bernardo Gortaire Morejón.
Ya se encendieron las alarmas para ambas mega cárceles. Entre los problemas está que sus contratos carecen de transparencia, y se sabe muy poco sobre el proceso de adjudicación. Las obras en El Encuentro también han causado controversia debido a su impacto ambiental. Para hacer sitio a la construcción, se despojó al bosque nativo de Envidia, a pesar de haber sido declarado Área de Conservación y Uso Sostenible por la prefectura de Santa Elena en 2023.
Proyectos de vigilancia chinos
China también ha entrado con fuerza en el sector de la seguridad residencial y comercial. Las empresas chinas Hikvision, Dahua y EZVIZ dominan ahora el mercado ecuatoriano. Sus equipos y servidores contienen no sólo el sonido y las imágenes de millones de hogares, comercios y oficinas gubernamentales de Ecuador, sino también la información biométrica de millones de ecuatorianos.
“Es una especie de gran hermano o sistema de observancia de la República Popular China. Nuestros ciudadanos son víctimas de la falta de control y de garantías de que el uso de la información y las transmisiones de las imágenes sean totalmente respetuosas de cuestiones como la privacidad”, afirma Morejón. Según el experto, “los datos pueden ser utilizados para la construcción de modelos dentro de China para beneficio de China, que también puede aprovecharse de la situación de inseguridad que atraviesa nuestro país”.
Las tecnologías Hikvision y Dahua han sido prohibidas en varios países del mundo, desde Estados Unidos hasta Canadá y Europa, por razones éticas y de seguridad. En 2022, el municipio de Guayaquil instaló 15 000 cámaras de reconocimiento facial de Hikvision a un coste de USD 29,5 millones. En 2019, la capital, Quito compró 203 cámaras, siempre de Hikvision, para instalarlas en 47 puntos de la ciudad.
“En Ecuador existen dudas sobre la posible violación al derecho a la privacidad de los ciudadanos. Además, ha habido denuncias sobre el mal funcionamiento de esta tecnología”, escribe Mena Mena en el informe titulado China en Ecuador, publicado por el centro de análisis centroamericano Expediente Abierto. El experto dice que “ambos proyectos se hicieron justificando el aumento de la inseguridad, pero podrían convertirse en sistemas de vigilancia masiva a los ciudadanos, sin respetar el derecho a la privacidad, la intimidad y la asociación pacífica”.
La penetración de China también avanza en la construcción de comisarías, no sin polémica. El estatal Banco de Exportación e Importación de China (China EximBank), está financiando la construcción de un centenar de Unidades de Policía Comunitaria por USD 835 millones. Sin embargo, se ha impuesto como condición para el préstamo la participación de la empresa estatal china CRBC en el proyecto. Eximbank estuvo implicado anteriormente en un escándalo de sobornos en relación con la construcción de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair en Ecuador.
El peligro cibernético
También utiliza software chino el sistema nacional de vigilancia y respuesta a emergencias ECU-911, desarrollado por China National Electronics Import & Export Corporation (CEIEC) y Huawei. El ECU-911 consta de 16 centros de respuesta regionales que operan una red nacional de 4300 cámaras vigiladas por la policía ecuatoriana, desde las islas Galápagos hasta la Amazonía. Todo el sistema se actualiza continuamente a través de productos y empresas chinas.
Huawei también ha crecido mucho en servicios en la nube. Entre sus clientes se encuentran la empresa estatal de telecomunicaciones de Ecuador, la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT) y, en consecuencia, varias instituciones gubernamentales que utilizan la CNT.
Según Mena Mena, Xiamen Meiya Pico Information Co. Ltd., una empresa china que opera en el sector de la tecnología de vigilancia del Partido Comunista de China, también ofreció cursos de ciberseguridad en Ecuador.
“Si un estado tiene penetración en la seguridad nacional de tu estado, queda en duda si el sistema de seguridad está protegiendo los intereses de los ecuatorianos o si de alguna manera esa información, esas herramientas, esas metodologías pueden estar más bien siendo objeto de uso de intereses de una potencia como lo es China”, concluyó Mena Mena.


