De millonarios a mendigos: La historia de la crisis venezolana

De millonarios a mendigos: La historia de la crisis venezolana

Por Marcos Ommati
julio 26, 2019

Select Language

No sorprende que los países –además de Brasil– que recibieron la mayoría de inmigrantes que escapaban de la crisis en Venezuela sean Colombia, Ecuador y Panamá. En 1821, luego de una serie de efímeras declaraciones de soberanía seguidas de varias duras batallas la Gran Colombia, nación formada por esos países, logró independizarse de España. Simón Bolívar tuvo un papel fundamental en la lucha, ganándose para siempre los corazones de los venezolanos. Menos de una década después, Venezuela se separó de la Gran Colombia para convertirse en un país independiente. En la década de 1930, Venezuela ya era uno de los principales exportadores de petróleo del mundo, con una de las reservas de crudo más grandes del planeta.

El país se desarrolló y se convirtió en una democracia relativamente estable y gracias a sus grandes reservas de petróleo, en una de las economías de mayor crecimiento en Latinoamérica. No obstante, esa gran cantidad de petróleo se convirtió en una maldición en lugar de una bendición, ya que el país se ha vuelto casi 100 por ciento dependiente del hidrocarburo. En 1983 los precios internacionales del petróleo se desplomaron, por lo cual el gobierno realizó recortes generalizados de gastos. Se hizo cada vez más difícil subsidiar consumos, desde el precio del combustible en estaciones de servicio, hasta los alimentos del supermercado con los petrodólares.

Fondo Monetario Internacional

El presidente venezolano de ese entonces, Jaime Lusinchi, firmó un pacto entre las empresas, las organizaciones sindicales y el Gobierno para resolver las consecuencias de la crisis, pero nunca logró tener una presidencia sin obstáculos. Su sucesor, Carlos Andrés Pérez, fue electo en 1989 y no tuvo otra opción que pedir préstamos al Fondo Monetario Internacional (FMI) para intentar reactivar la economía del país.

Históricamente, el FMI otorga fondos con una serie de restricciones y condiciones muy impopulares, en especial grandes recortes de gasto en asistencia social. Esta situación provocó la caída del presidente Pérez, y allanó el camino para que surgieran los dirigentes de la izquierda populista. Uno de ellos era un joven oficial militar llamado Hugo Chávez, quien en 1992 lideró un fallido intento de golpe de Estado y terminó en la cárcel, junto a otros oficiales desilusionados. A pesar del golpe fallido, el pueblo venezolano, cansado de los políticos corruptos y anhelando los “buenos viejos tiempos” de subsidios petroleros, sintieron admiración por la valentía de Chávez.

De la cárcel a la presidencia

Finalmente las autoridades liberaron a Chávez, quien fundó el Movimiento Quinta República. Promocionándose como un agitador de izquierda, vendió la idea de darle el poder al pueblo y de terminar con la corrupción de los partidos políticos tradicionales que habían gobernado Venezuela durante más de un cuarto de siglo. Chávez ganó las elecciones generales de 1998 con 56 por ciento de los votos, convirtiéndose en el nuevo presidente.

Chávez comenzó su presidencia con el apoyo del pueblo cuando el precio del barril de petróleo era de más de USD 100. Venezuela era una nación que recibía tal abundancia de dinero del petróleo, que el gobierno izquierdista gastó grandes sumas en programas sociales y, en cierto punto, llegó a suministrar casi todo el petróleo consumido en Cuba, a cambio del apoyo del régimen de Fidel Castro.

Una vez en el poder, Chávez reemplazó el Congreso existente por una nueva Asamblea Nacional, que quedó bajo su control. Utilizó su nueva Asamblea Nacional para reescribir la constitución y perpetuarse en el poder, luego de censurar la prensa y sus oponentes para que se aprobara la ley. Chávez fue presidente por 14 años, hasta su muerte en marzo de 2013. Sin embargo, su mayor promesa al pueblo venezolano de reducir la pobreza en el país nunca se hizo realidad.

Chofer de autobús

Su sucesor, Nicolás Maduro, era un ex chofer de autobús, dirigente sindical y seguidor incondicional de Chávez, quien lo había designado a la Asamblea Nacional. Chávez eligió a Maduro para secretario de Estado, vicepresidente y, por último, como su heredero. Maduro heredó un país en ruinas, más dependiente del petróleo que nunca, y cada vez más dividido.

A medida que la situación de Venezuela empeora, el régimen de Maduro arresta dirigentes políticos opositores, cierra medios informativos y arresta a periodistas. En 2017, el Tribunal Supremo de Justicia, conformado en su mayoría por magistrados leales a Maduro, revocó los poderes de la Asamblea Nacional, con lo cual aumentó su control. Al año siguiente, Maduro fue reelecto en comicios “carentes de legitimidad”, según una coalición de más de 50 países. Mientras tanto, la situación sigue empeorando y la presión del pueblo venezolano, que busca una salida al hambre y las carencias, crece día a día.

Según ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones, que califican el flujo migratorio como alarmante, el número de personas que escapa de Venezuela excede ahora los 4 millones, casi el 12 por ciento de su población total.

En noviembre de 2018, Human Rights Watch advirtió sobre la devastadora crisis de salud de Venezuela y el aumento de los índices de mortalidad materno-infantil, además de brotes de sarampión, difteria, tuberculosis y malaria. Susana Mújica, quien padece una enfermedad renal, resumió la crítica situación de Venezuela en una entrevista con el diario británico The Guardian: “Conocemos la realidad. Para nosotros está claro, porque somos lo que vivimos esta realidad diariamente. A ellos no les importa si vivimos o morimos. Su prioridad es permanecer en el poder”.

Share