Estados Unidos y El Salvador refuerzan su alianza en seguridad y defensa, para enfrentar juntos al narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado. Esta sinergia, que por décadas ha fortalecido las capacidades operativas de ambas fuerzas, reafirma el compromiso compartido con la seguridad regional y la estabilidad hemisférica.
Un avance reciente en esta interacción fue la visita en abril del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a su homólogo estadounidense Donald Trump, en Washington, para fortalecer la colaboración contra el terrorismo y el crimen organizado transnacional.
Asimismo, en marzo, durante su visita al país centroamericano, la secretaria de Seguridad Nacional de los EE. UU., Kriti Noem, firmó un memorando de cooperación, para actualizar la Alianza de Seguridad para el Control de Fugitivos (SAFE), que facilita el intercambio de antecedentes penales de prófugos entre ambos países, explicó la Embajada de los EE. UU. en El Salvador. SAFE es un programa policial establecido en 2012, para operar principalmente en El Salvador, Guatemala y Honduras.

En otra muestra de la dedicación a la paz y a mejorar la vida de los habitantes de la región, en febrero, personal militar estadounidense adscrito a la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo (JTF-Bravo) del Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM), junto con el Ministerio de Agricultura de El Salvador, llevaron a cabo dos eventos médicos para la salud animal, con el objetivo de combatir la superpoblación. Los equipos de la JTF-Bravo se despliegan habitualmente en la región para apoyar a los países amigos y satisfacer las necesidades de sus poblaciones. En 2024, por ejemplo, el personal médico de la JTF-Bravo prestó asistencia médica a varias comunidades de El Salvador, en el marco de la misión AMISTAD, en la que las tropas estadounidenses colaboran con sus homólogos locales para mejorar los conocimientos médicos mutuos y prestar una atención óptima a los pacientes.
El Salvador también recibió apoyo para reforzar su capacidad de respuesta ante desastres. En octubre de 2024, la Embajada de los EE. UU. en El Salvador, a través del Programa de Asistencia Humanitaria de SOUTHCOM, inauguró el nuevo Centro de Prevención y Educación para Crisis en Zacatecoluca. El Gobierno estadounidense también entregó cuatro Bambi Bucket para apoyar los esfuerzos de El Salvador en la lucha contra los incendios forestales y donó equipos de protección a los bomberos salvadoreños, incluidos trajes y aparatos respiratorios por valor de más de USD 1 millón.
Por otro lado, para incrementar la capacidad de respuesta marítima ante el narcotráfico en la región, los EE. UU., a través de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL), entregó en 2023 a la Marina Nacional de El Salvador (MNES), dos buques para reforzar los operativos en el Pacífico. Esta asistencia formó parte de un paquete de apoyo que superó los USD 1,1 millones en entrenamiento especializado, equipo táctico de última generación y mejoras en la infraestructura de bases navales, informó la emisora salvadoreña radio YSKL.
“La asistencia estadounidense contribuye sin duda a mejoras tangibles en la capacidad de El Salvador, para enfrentar amenazas como el narcotráfico y el crimen transnacional, en términos de entrenamiento, equipamiento y establecimiento de unidades especializadas”, dijo a Diálogo Ricardo Sosa, experto en seguridad y criminólogo salvadoreño. “El impacto es evidente, en éxitos operativos específicos y mejora de las capacidades institucionales. Esta alianza estratégica, se basa en una comprensión compartida de las amenazas y en el compromiso con una respuesta cooperativa y multifacética”.
Uno de los éxitos de la MNES es su nueva capacidad para realizar operativos fuera de las 200 millas náuticas territoriales. Esto quedó demostrado el 27 de marzo, explicó el periódico local El Diario de Hoy, cuando la Fuerza de Tarea Naval Tridente incautó 1,3 toneladas de cocaína, a seis guatemaltecos y tres ecuatorianos que ejecutaban un plan para recibir, trasladar y entregar el cargamento con la ayuda de tres lanchas rápidas.
“Tenemos a los mejores marinos cazadores de drogas que pueda tener el continente americano en el océano Pacífico. Nos hemos ganado ese trabajo, esa experiencia, a puro pulmón, a puro evento”, indicó Gustavo Villatoro, ministro de Seguridad de El Salvador, en referencia al decomiso. “Solo en lo que van del 2025 son más de 10,6 toneladas y, en los últimos seis años, son más de 60 toneladas de drogas decomisadas”.
La Fuerza Armada de El Salvador (FAES) tiene una estrecha relación con otras instituciones de los Estados Unidos para fortalecer, de forma continua, las capacidades tácticas y operativas de su personal militar. Entre los proyectos en curso para apoyar la preparación operativa y las operaciones antinarcóticos de la MNES, los equipos del SOUTHCOM están evaluando las reparaciones en un muelle de la base naval La Unión.
“La cooperación en seguridad entre los Estados Unidos y El Salvador evolucionó desde una asistencia enfocada en la reconstrucción, hasta una alianza estratégica enfocada en combatir las complejas amenazas del crimen organizado transnacional”, añadió Sosa. “Los intereses compartidos, la ubicación geoestratégica de El Salvador y la necesidad de enfrentar amenazas comunes, convirtieron esta relación en un elemento crucial para la seguridad, no solo de ambos países, sino de toda la región centroamericana”.
La cooperación entre los Estados Unidos y El Salvador atiende la creciente necesidad de enfrentar al crimen organizado como una amenaza transnacional. Con el apoyo estadounidense, el Gobierno salvadoreño consolida su estrategia de seguridad y envía un mensaje claro de que no habrá tolerancia para quienes amenacen la paz y la estabilidad de la región, concluyó el medio regional Infobae.


