El hallazgo de fentanilo en manos de la Segunda Marquetalia, la facción disidente de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), añade una nueva y precupante dimensión al panorama del narcotráfico en Colombia.
Por primera vez, un grupo armado ilegal combina operaciones transnacionales y el desvío de medicamentos controlados lo que indica un posible cambio en las rutas ilícitas hacia Venezuela y el Caribe. El impacto de esta dinámica en evolución merece una atención especial por parte de las instituciones de seguridad regionales.
“Este tipo de organizaciones representan una amenaza híbrida al combinar operaciones transnacionales y no convencionales con tráfico ilícito y corrupción”, explicó a Diálogo Yadira Gálvez, especialista en seguridad y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México. Según Gálvez, la evolución de la Segunda Marquetalia le permite “financiarse mediante múltiples delitos, mientras mantiene y profundiza alianzas con actores estatales corruptos”.
En septiembre de 2025, una operación del Ejército Nacional de Colombia en Puerto Rondón, Arauca, permitió incautar cientos de ampolletas de fentanilo. Estos lotes, registrados por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, estaban destinados a hospitales, reportó Infobae. La investigación determinó que la Segunda Marquetalia habría desviado estos fármacos tanto para atender a sus combatientes heridos como para abastecer el consumo de drogas en las zonas fronterizas.
El fentanilo: de uso médico a arma criminal
El fentanilo, originalmente restringido al ámbito médico para anestesia y control del dolor, se ha convertido en una sustancia de altísimo riesgo tras infiltrarse en las redes de grupos armados ilegales. “Su potencia es tal que se calcula que es entre 50 y 100 veces más fuerte que la morfina y alrededor de 50 veces más que la heroína, lo que lo convierte en una sustancia de altísimo riesgo”, advirtió el diario español El País.
Este peligro fue reconocido formalmente a nivel de seguridad mundial el 15 de diciembre de 2025, cuando los Estados Unidos designaron el fentanilo ilícito y sus precursores como armas de destrucción masiva, destacando su extrema letalidad. Esta designación refleja un cambio en la forma de percir la amenaza, al tratar la distribución de fentanilo como un acto de guerra química que pone en peligro la estabilidad nacional y regional.
La trazabilidad del fentanilo se complica en esta región. “Estas organizaciones usan la ruta Colombia‑Venezuela, lo que evidencia la permeabilidad fronteriza y la capacidad logística de estas”, señaló Gálvez, quien además alertó sobre el respaldo histórico del régimen venezolano a estos grupos, “primero como guerrilleros y ahora como narcotraficantes”.
El desafío, según la experta, es que la “zona gris” entre legalidad e ilegalidad se expande a medida que grupos como la Segunda Marquetalia diversifican sus operaciones hacia drogas sintéticas como el fentanilo de alta potencia.
Rutas de tráfico y alerta sanitaria ignorada
La porosa frontera entre Colombia y Venezuela ha sido clave para el auge del tráfico de fentanilo. Ya en 2017, las autoridades sanitarias colombianas alertaron sobre la circulación fraudulenta de productos provenientes de Venezuela, aprovechada por redes de contrabando y tráfico de migrantes irregulares, según un reporte de la Comunidad Policial de las Américas (AMERIPOL).
Las regiones más afectadas por el flujo de drogas ilícitas incluyen el eje cafetero, la costa del Pacífico y el centro-norte del país, donde el fentanilo ingresa tanto por desvío del sistema de salud como por rutas de importación a través de pasos fronterizos estratégicos.
Incautaciones en ascenso y Colombia como ruta de tránsito
El aumento del desvío de fentanilo farmacéutico se convirtió en un foco de atención inmediato para las autoridades, tras el aumento de las incautaciones. Entre 2018 y 2021, las incautaciones no superaban las 150 ampolletas anuales. Sin embargo, esa cifra se disparó a 1435 en 2022, y a 1518 en 2023, informa El País.
El pico de este desvío se produjo en 2024, cuando las Fuerzas Públicas colombianas incautaron una cifra récord de 18 215 unidades de fentanilo, según declaró recientemente el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez. Sin embargo, desde entonces las autoridades han logrado un éxito significativo en el endurecimiento del control sobre la cadena de suministro lícita, lo que ha dado lugar a un fuerte descanso en 2025, con menos de 2000 unidades incautadas a finales de septiembre.
Durante la incautación de 2000 ampolletas en Maicao, La Guajira, en febrero de 2024, uno de los detenidos confesó que el destino final era Venezuela.
Laboratorios clandestinos: la nueva cara de la amenaza
Mientras el Ministerio de Justicia insiste en que el fentanilo detectado en Colombia es exclusivamente de uso hospitalario, el portal Narco Caribe revela una realidad potencialmente paralela: la proliferación de laboratorios clandestinos en zonas rurales fuera del control estatal, donde mafias fabrican la droga sintética.
Esta advertencia coicide con la preocupación de los expertos de que la producción local, más barata y potente, convierte a Colombia en un punto estratégico para exportar fentanilo a los Estados Unidos y Europa.
La presión estadounidense sobre la producción de fentanilo en México ya ha empujado a los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación a cambiar gradualmente sus esfuerzos en la cadena de suministro y a considerar a Colombia como un objetivo, debido a su mano de obra, experiencia y conocimiento para producir y exportar el narcótico, reporta la revista mexicana Proceso.
El Caribe y Centroamérica: nuevas rutas, nuevos riesgos
El tráfico de fentanilo avanza también en Centroamérica y el Caribe. Países como República Dominicana, Costa Rica y Puerto Rico ya se enfrentan a la aparición de rutas de tránsito, producción rudimentaria y un aumento preocupante de intoxicaciones.
En 2023, Costa Rica se enfrentó a su primer caso importante con el desmantelamiento de laboratorios clandestinos utilizados para la fabricación de pastillas; mientras tanto, República Dominicana se ha convertido en el centro de investigaciones conjuntas con Estados Unidos dirigidas a la venta de fentanilo por Internet y su distribución internacional.
Estrategia nacional y cooperación internacional: la respuesta pendiente
Frente a este panorama, la Policía Nacional de Colombia lanzó a finales de 2023 la estrategia Anticipar para prevenir, que fortalece la cooperación internacional, la prevención, la corresponsabilidad y la inteligencia para enfrentar el flagelo, dice AMERIPOL.
Gálvez enfatizó la necesidad de “fortalecer controles y reducir la corrupción en Colombia para evitar que el fentanilo de uso legal se convierta en un delito transnacional”. Insistió en que las drogas sintéticas plantean un desafío permanente que requiere esfuerzos coordinados a nivel nacional, regional y hemisférico.
La respuesta, concluye, debe trascender las declaraciones y traducirse en cooperación efectiva entre gobiernos, sector privado, farmacéuticas y comercio, con acciones concretas que mitiguen el riesgo creciente del tráfico ilícito de drogas en la región.



