En los últimos años, Ecuador se ha consolidado como uno de los principales corredores del narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa. Sin embargo, hoy el país enfrenta un desafío aún más complejo para la seguridad regional: la expansión de las drogas sintéticas. Principalmente un territorio de tránsito para la cocaína, Ecuador está pasando a desempeñar un papel cada vez más relevante en la importación de precursores químicos, el procesamiento y la redistribución de drogas sintéticas, una evolución que plantea nuevos retos para las autoridades encargadas del control fronterizo, la seguridad portuaria y la cooperación internacional.
Una señal de esta evolución se produjo en mayo, cuando la Policía Nacional desmanteló en Guayaquil un laboratorio de Los Tiguerones dedicado a la producción y distribución de drogas sintéticas, entre ellas MDMA, también conocido como éxtasis. Según un informe del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO), Ecuador desempeña un papel cada vez más importante en las etapas de transformación y empaquetado de estas drogas. “La logística del MDMA se caracteriza por su discreción, flexibilidad y movilización en partidas pequeñas, lo que la convierte en una operación de bajo riesgo y de difícil detección”, señala el informe.
A diferencia de la cocaína, la producción de drogas sintéticas requiere menos infraestructura, menores inversiones y permite a los grupos criminales adaptarse rápidamente a la presión de las fuerzas de seguridad. Por ello, los expertos advierten que Ecuador podría convertirse en un nuevo nodo regional para las economías ilícitas vinculadas a las drogas sintéticas, aprovechando la misma infraestructura logística y las rutas criminales desarrolladas durante años alrededor del tráfico de cocaína.
Los precursores en el centro del desafío
El crecimiento de este fenómeno está impulsado por el aumento de las importaciones de precursores químicos, desde mercados internacionales, principalmente desde China, a través de los puertos del Pacífico. Muchas de estas sustancias tienen usos industriales y farmacéuticos legítimos. “Pueden adquirirse directamente en los mercados locales, lo que hace mucho más complejo su control”, explicó a Diálogo Renato Rivera, investigador senior de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC), con sede en Ginebra.
Las autoridades han respondido ampliando la lista de sustancias controladas, incorporando en junio diez nuevos compuestos tras la inclusión de la ketamina en 2025. Sin embargo, la proximidad con Colombia sigue representando una vulnerabilidad significativa. Rivera recuerda que “desde la década de 1980 Ecuador ha tenido un rol preponderante en suministrar precursores químicos para el procesamiento de cocaína en Colombia, como urea, bicarbonato y gasolina”.
Según el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, varios cargamentos interceptados en los últimos meses tenían como destino Colombia, donde las autoridades han advertido sobre el crecimiento de redes dedicadas a la producción y distribución de drogas sintéticas. En junio, las Fuerzas Armadas decomisaron 95 kilogramos de precursores químicos en la provincia de Sucumbíos, cerca de la frontera colombiana.
El tusi y el riesgo de los opioides sintéticos

Entre las drogas sintéticas que más se están expandiendo en Ecuador se encuentra el tusi, o cocaína rosa, un policonsumo compuesto por mezclas variables que pueden incluir ketamina, MDMA, cafeína, cocaína y otras sustancias. Lo que genera aún mayor preocupación es la posible incorporación de opioides sintéticos en algunas de estas mezclas. “El fentanilo forma parte de algunas de las sustancias que se incluyen en este cóctel”, advierte Rivera.
En junio de 2025, el OECO informó del hallazgo, en un laboratorio clandestino de la provincia de Guayas, de materiales de corte junto con mezclas que contenían cocaína, heroína y ampollas de fentanilo de uso médico. La peligrosidad del tusi radica precisamente en su flexibilidad. Las organizaciones criminales pueden modificar rápidamente la composición del producto en función de la disponibilidad de precursores y de las demandas del mercado, lo que complica la identificación forense, las investigaciones de las fuerzas de seguridad y los esfuerzos de interdicción.
Según el Informe Europeo sobre Drogas 2025 de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA), en 2024 el tusi fue identificado en al menos tres países europeos, una señal de la creciente internacionalización del fenómeno.
Paralelamente, crece en Ecuador el tráfico de ketamina, uno de los ingredientes más utilizados en la elaboración del tusi. En enero, las autoridades ecuatorianas decomisaron cerca de 12 toneladas de esta sustancia entre Quito y Tulcán, en la frontera con Colombia, además de cargamentos de carbonatos y ácido clorhídrico utilizados en laboratorios clandestinos.
Los expertos también observan con atención la presencia de la planta congona en la sierra ecuatoriana, rica en safrol, uno de los principales precursores utilizados para producir MDMA. Según el OECO, si las organizaciones criminales lograran explotar este recurso a mayor escala, podrían reducir parte de su dependencia de los precursores importados y facilitar una producción más autónoma de drogas sintéticas en el país.
Cárteles mexicanos y la Mocro Maffia
Lo que hace especialmente preocupante la expansión de las drogas sintéticas en Ecuador es la presencia de poderosas organizaciones narcoterroristas como los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG), que han fortalecido sus alianzas con grupos locales como Los Choneros, Los Lobos y Los Tiguerones.
Paralelamente, según diversos informes de las autoridades ecuatorianas, también está creciendo la influencia de la Mocro Maffia, una de las organizaciones criminales más poderosas de Europa, con base en los Países Bajos y una amplia experiencia tanto en el tráfico de cocaína como en el de drogas sintéticas.
La presencia de estas redes ya es visible en investigaciones internacionales. En marzo de 2025, la policía española desmanteló una red vinculada a la Mocro Maffia e incautó 873 kg de cocaína procedentes de Ecuador. Los expertos temen que estas organizaciones aprovechen la misma infraestructura logística utilizada para la cocaína para desarrollar una cadena regional de producción y distribución de drogas sintéticas.
Según la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA), el Cártel de Sinaloa ya está involucrado en la producción y el tráfico de tusi en Latinoamérica y ha demostrado capacidad para importar grandes cantidades de ketamina y otros precursores químicos desde China. El riesgo es que la convergencia entre cárteles mexicanos, redes criminales europeas y grupos ecuatorianos genere una plataforma criminal integrada capaz de combinar el tráfico de cocaína y drogas sintéticas, diversificar sus fuentes de ingreso y fortalecer su capacidad operativa, financiera y de corrupción, así como su expansión internacional.
La respuesta de las autoridades
La creciente difusión de las drogas sintéticas ha llevado a Ecuador a reforzar la cooperación internacional. El tema ocupó un lugar central en la Conferencia Internacional sobre Drogas Sintéticas celebrada en Quito en enero de 2026, con la participación de Colombia, Honduras, Panamá y otros países de la región. La preocupación compartida es que se estén consolidando redes criminales especializadas en drogas sintéticas capaces de abastecer tanto al mercado europeo como al estadounidense.
En el ámbito interno, el gobierno aprobó la creación de 24 comités provinciales para coordinar las políticas antidrogas y puso en marcha la elaboración del Plan Nacional para la Prevención Integral y el Control del Fenómeno Socioeconómico de las Drogas 2027-2031.
Sin embargo, según Rivera, también se necesitan “herramientas de investigación diferentes”, como un mayor control sobre los precursores químicos, una cooperación más estrecha en materia de inteligencia, mecanismos de intercambio de información entre países y sistemas de alerta temprana capaces de identificar rápidamente nuevas sustancias y patrones de tráfico.
Para los expertos, Ecuador corre el riesgo de transformarse en un centro internacional de las drogas sintéticas si las redes criminales logran consolidar cadenas de suministro de precursores, fortalecer la producción local y aprovechar la infraestructura logística ya existente para la cocaína. La convergencia entre cárteles mexicanos, organizaciones criminales europeas y grupos ecuatorianos podría consolidar una plataforma criminal con mayor capacidad para producir, diversificar y distribuir drogas sintéticas, ampliando el alcance de estas redes y elevando los desafíos para la seguridad regional, el intercambio de inteligencia y la cooperación internacional.